Ética y control de calidad, dos principios contables que hay que recuperar

  • Publicado: enero 2, 2013
  • Última Actualización: enero 2, 2013

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Contadores Públicos coinciden que los Administradores y Gerentes toman decisiones sin tener en cuenta su opinión, posición que podría ser el primer eslabón de una cadena de malos actos. La ética es un factor que debe reinar en la profesión, más cuando se tienen herramientas para denunciar a los corruptos.

La ética y el control de la calidad en la prestación de los servicios están siendo los temas que han venido preocupando a los profesionales de la contaduría pública por estos días, a causa de los escándalos que ya hemos nombrado en anteriores editoriales.

Para algunos podrá sonar ‘escuelero’ recordar aquellos principios que se ven en los libros, en las aulas o que algunas vez dijeron los profesores. Sin embargo, debido a que la profesión está en el ojo del huracán pues es positivo recordar ciertos aspectos puntuales.

Objetivos de la profesión contable

La Federación Internacional de Contadores Públicos (IFAC), “reconoce que los objetivos de la profesión del Contador son trabajar al más alto nivel de profesionalismo, con el fin de obtener el mayor nivel de ejecución y, en general, para satisfacer los requisitos de interés público”.

Estos objetivos exigen cuatro necesidades básicas: Credibilidad, Profesionalismo, Calidad de servicios y Confianza.

El Código de IFAC cuenta con principios fundamentales para el logro de esos objetivos:

  • Integridad que se caracteriza por un comportamiento franco, honesto e íntegro del profesional;
  • Objetividad, evitando prejuicios o conflictos de interés;
  • Competencia profesional y cuidado debido, actuando con diligencia, y manteniendo sus habilidades técnicas;
  • Carácter confidencial,
  • Comportamiento profesional, manteniendo la buena reputación de la profesión;
  • Cumplimiento de normas técnicas.

La ética, por delante de todo

Gonzalo Armando Alvarez Gomez en un ensayo publicado en nuestra página afirma que los Contadores Públicos son muy privilegiados al compartir con los Notarios la responsabilidad de dar Fe Pública, la cual se define como “la delegación dada por el Estado para dar testimonios por escrito de determinados actos”.

Por otra parte, Yanel Blanco Luna en su libro Manual de Auditoría y Revisoría Fiscal, afirma que “la Fe Pública es sólo la forma, la esencia del Contador es la Confianza Pública y esta se logra gracias a las capacidades técnicas, profesionales y éticas”.

Cabe recordar que los Contadores Públicos deben tener presentes principios éticos como la Integridad, Objetividad, Independencia, Responsabilidad, Confidencialidad, Observancia de las disposiciones normativas, Competencia y actualización profesional, Difusión y Colaboración, Respeto entre colegas, y Conducta ética.

Monitoreando el Control de Calidad

La Norma Internacional de Control de Calidad (NICC 1), se aplica a las firmas de Contadores Públicos que desempeñan auditorías y revisiones de estados financieros. La firma entonces debe establecer un proceso de vigilancia para darle seguridad razonable de que las políticas y procedimientos relativos al sistema de control de calidad son relevantes, adecuados y están operando de manera efectiva.

El proceso entonces debe:

a) Considerar y evaluar continuamente el sistema de control de calidad de la firma, incluyendo, de manera cíclica, la inspección de, por lo menos, un compromiso terminado de cada socio del compromiso;

b) Determinar qué socio(s), u otras personas que cuenten con la experiencia y autoridad suficientes y adecuadas en la firma, tendrá(n) la responsabilidad del proceso de vigilancia; y

c) Determinar que quienes lleven a cabo la revisión de control de calidad del compromiso no participen en la inspección del mismo.

“Los Contadores ejecutan las órdenes del Gerente”

Hay una frase que siempre le hemos escuchado a nuestros padres: ¿Para dónde va Vicente? Para donde va la gente. ¿Quiere decir esto que cada uno de nosotros debe hacer exactamente lo que hace la masa? Son interrogantes que envuelven el concepto de ética, porque precisamente esta hace que se diferencie claramente un profesional de otro.

Y lo traemos a colación porque dentro de varios comentarios que hemos leido vemos como varios colegas ven a los Contadores Públicos como un personaje que recibe y ejecuta órdenes. ¿No tienen los Contadores el poder de denunciar con pruebas en mano? ¿Les da miedo acaso perder su trabajo en caso de dar a conocer alguna irregularidad a la luz pública?

“Aunque en la teoría predique la independencia de los Contadores, en la práctica quien paga siempre tiene la razón, una premisa que se aplica muy bien para los empresarios que son quienes contratan las Auditorías y las Revisorías Fiscales, las cuales en principio buscan las falencias al interior de la empresa mas no las falencias de la empresa en relación con el Estado. Finalmente, el cliente siempre tiene la razón”, asegura uno de nuestros navegantes.

Otro de nuestros visitantes afirma que los Contadores son meros ejecutores de las ordenes de los Gerentes. ¿A quién corresponde la responsabilidad de la debacle? Se pregunta. La misma empresa en ocasiones evita que un Revisor Fiscal se entere de la verdad de las cosas.

Para finalizar, Lina nos ofrece una reflexión con una posición que raya la línea del deber y la realidad. “Es cierto que estamos dejando a un lado la ética y la responsabilidad que necesitamos, pero muchas veces no tenemos la independencia mental para ejercer responsablemente nuestro trabajo, ya que en la mayoría de las empresas hay corrupción y a los Contadores Públicos nos toca bajar la cabeza ante la amenaza de quedarnos sin un trabajo, cuestión que es bien dificil ya que todos tenemos obligaciones económicas que solventar y cada dia el desempleo es mas crítico”.