Mientras que en diversos países sudamericanos hay amplia demanda de vacantes, en el nuestro, así la tasa de desempleo vaya por un dígito, la calidad de los empleos está en tela de juicio.

Mientras que en diversos países sudamericanos hay amplia demanda de vacantes, en el nuestro, así la tasa de desempleo vaya por un dígito, la calidad de los empleos está en tela de juicio.

No es un secreto que los colombianos no creemos en la cifras de desempleo que entrega el Dane. Ahora, el Gobierno ha entregado números relacionados con la creación de puestos de trabajo. Como era de esperarse, ya hay diferencias con otros sectores.

Aunque hay colombianos que son escepticos y no creen en lo que dice el Dane. Por otra parte, tres de cada 10 mujeres en América Latina no tiene ingresos y solo uno de cada diez hombres se encuentra en la misma situación.

Alarmante resulta ver que el 87% de los jóvenes trabajadores se encuentran por fuera del sistema de seguridad social en salud, pensiones y riesgos profesionales, y no tiene un contrato laboral formal. Además, las empresas prefieren contratar experimentados sobre quienes recien comienzan a hacer sus ‘pinitos’ laborales.

Esa es la más reciente cifra que maneja el Dane. Por parte del Gobierno hay felicidad, pero las Centrales Obreras no comen cuento. Por otra parte, el nuevo Ministerio de Trabajo parece que ya comenzará a actuar bajo el mandato de Rafael Pardo.

En Colombia una mujer trabaja 10,8 horas promedio a la semana más que los hombres. Además, el desempleo de ellas es 82% más elevado que el de ellos. El desempleo de género es casi el doble del de los hombres.

La promesa del presidente Santos es tener 20 millones de colombianos empleados. Para algunos expertos es posible que a finales de 2011 el desempleo esté en un dígito, pero para lograrlo hay que pensar en combatir el subempleo y focalizarse en algunas locomotoras.

Durante años se viene pensando en cómo proteger a los colombianos cesantes. Hoy vuelve a sonar la iniciativa de contar con un seguro de desempleo, sin embargo hay quienes le apuestan más a un Estatuto del Trabajo.

Así lo ha dicho el Fondo Monetario Internacional (FMI). La informalidad laboral también ha sido un flagelo que no ha dejado que se vea progreso. Se continúa con la búsqueda de la equidad social y la justicia económica.

Aquella frase que reza colombiano come colombiano, bien se podría aplicar aquí. Pero la torta se puede voltear un poco al afirmar que muchos profesionales colombianos que llevaban años trabajando fuera del país están regresando.

En nuestro país son muchos los profesionales que estudian una carrera, pero terminan trabajando en algo totalmente diferente. ¿Frustrante? Así es el mercado laboral nacional. Claro, hay aspectos para rescatar.

El objetivo primordial de la reforma laboral realizada por la Ley 50 de 1990 era el de flexibilizar la contratación laboral, eliminando la retroactividad de las cesantías y facilitar el proceso de contratación y despido de los trabajadores. ¿Se cumplió?