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Robarse la plata de la salud es un atentado contra la vida de los colombianos tan grave, o más, que los actos terroristas de guerrilla y paramilitares. Por eso son tan oportunas las denuncias de estos desfalcos, incluyendo las que ha hecho el propio gobierno, y las investigaciones que están adelantando los órganos de control.
Ojalá los resultados se vean pronto, pues la corrupción y el saqueo de los recursos públicos crecieron tanto en los últimos ocho años que se han convertido en el enemigo número uno de la sociedad colombiana, y el Estado debe demostrar que puede combatirlas.
En el caso del atraco a la salud, hasta ahora las baterÃas se han concentrado en las EPS, que son los actores individuales más grandes y más visibles del sistema. Pero no son los únicos. Más aun, en contra de la opinión generalizada hay que decir que las EPS no son las grandes beneficiadas de las platas de la salud; son solo un eslabón de la cadena, el canal a través del cual se distribuyen multimillonarios recursos a muchos otros actores.
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