|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Hurto de efectivo: ocurre cuando el dinero es hurtado después de su registro contable. Se presenta cuando el dinero es sustraído de la Caja, antes de ser depositado en el banco. Todos los negocios que utilizan cajas registradoras, como almacenes, supermercados, restaurantes y bares son las víctimas preferidas de estos defraudadores.
Los delincuentes siempre explotan las debilidades de las empresas y de sus sistemas de seguridad, para apropiarse de los dineros en efectivo recibidos. Las modalidades más comunes van desde la simple sustracción del dinero, especialmente cuando la Caja es responsabilidad de varios empleados, lo que dificulta la identificación del culpable del faltante, si no se cuenta con un adecuado sistema de entrega y recibo del contenido de dicha registradora. También se recurre a la anulación de facturas de venta en el Sistema, o a la generación de notas crédito, descuentos especiales (como los descuentos por ventas a empleados), o la simple desaparición de los comprobantes de ingreso de los dineros en efectivo.
Otro método más sofisticado consiste en sustraer el dinero en efectivo, cambiándolo por “vouchers” de tarjetas de crédito robadas. De esta manera, el descuadre sería atribuible a un pago con tarjeta robada y no al hurto del efectivo.
Este tipo de hurto debe ser controlado mediante un seguimiento cercano a las modalidades de pago que se reciben, estableciendo estadísticas de cuáles son los porcentajes de efectivo, cheques, bonos, tarjetas de crédito y otros medios de pago por cada Caja o sitio de recaudo. Cualquier variación significativa en estos indicadores, deberá ser en consecuencia objeto de auditoría.
Gastos falsos o inflados: bajo esta modalidad, el delincuente inventa o exagera facturas que deben ser canceladas por la empresa, incluso por la compra de bienes para su uso personal. La mayoría de los grandes fraudes se descubren por que el delincuente no solo hurta importantes sumas de dinero o de bienes, sino que también abusa de la confianza depositada en él y presenta cuentas falsas de gastos de viaje o representación.
Para las empresas es un verdadero reto tratar de controlar los gastos de sus empleados de manejo y confianza. Algunas recurren a la revisión minuciosa de cada uno de los recibos de pago que aportan los empleados después de cada viaje o de realizar un pago supuestamente relacionado con el desarrollo de su labor, pero esta actividad resulta extenuante, y deja abierta la posibilidad de recibir comprobantes falsos o artificialmente inflados. Otras empresas otorgan tarjetas de crédito empresariales, con las cuales el empleado debe realizar todos los pagos y así poder controlarlos. Esta medida es eficiente, siempre y cuando los extractos de dichas tarjetas sean enviados por el banco al departamento de auditoría de la empresa y no al empleado que maneja la tarjeta, ya que resulta muy fácil escanear dichos resúmenes, modificarlos e imprimir a color un nuevo extracto, en el cual la información ha sido alterada.
Autor:
Alejandro Morales Tobón
Analista económico
Fuente: El Colombiano
¿Hemos cometido un error? ¡Reporta una corrección!
Comentarios