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Fuente: El País
No es una solución al problema, pero es un paso en la dirección correcta.
Por Luis F. Gómez.
Cuántas vueltas se han inventado para eludir o evadir el 4 por 1.000… ¡Seguramente más de 4.000! El gravamen a los movimientos financieros (GMF) ha generado una desintermediación financiera, pues mucha gente prefiere mantener en efectivo el dinero de rápida circulación y no pagar el impuesto por los giros realizados.
Por ello, muchos estudiosos, de tiempo atrás, han mostrado que este tipo de gravamen es antitécnico, aunque sean de fácil recaudo para la Dian. Sin embargo, los distintos gobiernos lo han mantenido, olvidándose que cuando se creó se dijo que era transitorio.
No hablemos de las maromas que hacen muchos ejecutivos para evitar el gravamen a los movimientos financieros, pues no terminarÃamos. Aquà la creatividad de los clientes y de los mismos establecimientos financieros ha sido bien fecunda, tanto que la misma Dian ya les ha llamado la atención, pero cada vez que se tapa una vÃa se abren otras, como si fueran filtraciones de agua.
Ahora uno de los sistemas favoritos ya no consiste en tener un sobregiro, sino en abrir un cupo de crédito y dar orden de desembolso al intermediario financiero, correspondiente a los giros requeridos por el cliente.
Los gobiernos, a su vez, han ido autorizando diversas excepciones. Por ejemplo, que ciertas cuentas, como las de ahorro hasta cierto monto, estén libres del impuesto. La última fue la exención de tal carga tributaria para las pequeñas cuentas.
En efecto, el Gobierno, buscando aumentar la apertura de cuentas en el sector financiero por parte de las personas de escasos recursos, decretó algunos beneficios especiales para los titulares de cuentas cuyos movimientos no sean muy grandes. Los principales son el no cobro por el servicio ni por los retiros y, lo que es más importante, no se deducirá el famoso 4 por 1.000.
Nos parece que puede ayudar a que muchas personas que están por fuera del sistema financiero y que les toca administrar su dinero debajo del colchón, con todos los peligros que ello entraña, se integren al sistema financiero.
Ahora podrán acceder a los servicios financieros y contar con una historia bancaria, lo que les abrirá, sin duda, nuevas posibilidades para acceder a sistemas de financiación, bien sea en el presente o en un futuro.
Este aspecto es fundamental, ya que para muchas personas de escasos
recursos la única fuente de financiamiento son los abominables agiotistas. Cuando uno habla con personal de base de nuestras empresas e instituciones nos encontramos con injusticias delictuosas por parte de muchos prestamistas que ‘chupan’ hasta la última gota de sus vÃctimas en afanes económicos.
Seguramente, la disposición gubernamental generará ciertos costos para las instituciones financieras, pero deben ellas comprenderlo en dos horizontes: uno, en una proyección social del sistema financiero y, a su vez, como una nueva posibilidad de negocio en el campo de las microfinanzas.
Si bien la medida sólo soluciona parcialmente el problema de la desintermediación, es un paso en la dirección correcta.
* Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Javeriana Cali.
Fuente: El País
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