[La Patria] Avemarías ajenas

  • Publicado: 2008/03/25
  • Última Actualización: 2008/03/25
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Fuente: La Patria

¿Por qué el gobierno no piensa en desprenderse él mismo de algunos de sus ingresos tributarios en vez de pedir que el esfuerzo lo hagan las entidades territoriales?

El gobierno está preocupado -con toda razón- por el ritmo que viene mostrando la inflación y por el alza de los combustibles internos arrastrados por la disparada del precio internacional del petróleo.
Ha dicho que como camino para moderar el alza de la gasolina está considerando dos medidas: aplazar la alineación de los precios domésticos con los internacionales y congelar la sobretasa a la gasolina que hoy reciben departamentos y municipios.
La primera medida es correcta. Apresurar el ajuste interno de los combustibles frente a la llamarada que están registrando los precios internacionales del crudo sería una locura. Por el contrario: ir más despacio en el ajuste interno permite aislar un poco al país del golpe externo.
La segunda medida, por el contrario, resulta altamente controvertible. Equivale a ganar indulgencias con avemarías ajenas. El gobierno hace los méritos pero las entidades territoriales son las que realizan el esfuerzo fiscal.
¿Por qué no plantear las cosas al revés? ¿Por qué el gobierno no piensa en desprenderse él mismo de algunos de sus ingresos tributarios en vez de pedir que el esfuerzo lo hagan las entidades territoriales?
Colombia tiene una alta tributación sobre los combustibles. De cada peso que se paga en una bomba de gasolina cerca de cuarenta centavos son impuestos. Una parte de ellos va a los departamentos y municipios. Y otra, a través del IVA y del impuesto unificado, a engrosar las arcas del gobierno central. Este último propone ahora que los entes territoriales renuncien a una porción de sus ingresos, pero no hace ningún gesto para contribuir con los propios. Es una lógica centralista e injustificada.
Además: si de lo que se trata es de moderar las presiones inflacionarias no es tampoco claro que la estrategia adecuada sea la de bajar impuestos. Por el contrario, cuando en una economía aparecen presiones inflacionarias lo que recomienda la teoría es subir los niveles de tributación inmodificados, no bajarlos. Pero si el gobierno de todas maneras quiere reducirlos debería hacerlo con sus propios recursos: no con los recaudos ajenos.
Los departamentos y municipios son los que sufren en carne propia los efectos del aumento desmesurado del tráfico carretero y urbano que viene experimentando el país. Son quienes deben responder por el mantenimiento de la red secundaria y terciaria. Son, en fin, quienes están viendo impotentes cómo se destruyen las mallas viales de sus ciudades. Y apenas cuentan con el producido de la sobretasa para paliar estos gigantescos costos ambientales que el aumento desmesurado de vehículos y del tráfico está causándole a la movilidad en el país.
El Gobierno central, mientras tanto, sigue recibiendo cómodamente ingentes transferencias de Ecopetrol para alimentar su gasto a través del presupuesto nacional (dichas transferencias ascienden este año a la pasmosa cifra de $3,8 billones); continúa recibiendo todas las otras rentas provenientes de la tributación sobre los combustibles; hace clientelismo rampante en los consejos comunales distribuyendo recursos entre aplausos de incautos que no caen en cuenta las platas que les están repartiendo pertenecen en rigor es a las entidades territoriales. Y ahora pretende que el bulto de atenuar las alzas de los combustibles lo lleven los fiscos departamentales y municipales.
Esta propuesta es un eslabón más de la cadena de actitudes centralizadoras que caracterizan al gobierno central. Al que le encanta ganar indulgencias con avemarías ajenas.

Fuente: La Patria