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La reforma tributaria que pasó a sanción presidencial, bajó el beneficio al 30 por ciento. Esos 10 puntos representarán unos $700.000 millones.
Mientras que el Gobierno se vio obligado a ajustar las proyecciones de ingresos por el recaudo tributario en casi 4 billones de pesos, los beneficios que se entregaron en el impuesto de renta a ciertos sectores en el año gravable 2008, tuvieron un costo para la Nación de 6,76 billones de pesos, un 24,1 por ciento más que en el 2007.
De eso, el 52,6 por ciento corrió por cuenta de la deducción del 40 por ciento en el impuesto de renta por la compra de activos fijos productivos, la que a partir del año gravable 2010 (que se reportará y pagará en el 2011) bajará al 30 por ciento. Esa diferencia de 10 puntos representará unos 700.000 millones de pesos más para la Nación.
Del total de menores ingresos que le dejaron de entrar a la billetera estatal (6,76 billones), la mayor parte, el 77,8 por ciento, corrió por cuenta de los beneficios que se le entregaron a las empresas.
Es decir, que el costo para el Estado de las gabelas entregadas a las personas jurídicas en el año gravable 2008 que se reportó y pagó este año, ascendió a 5,26 billones de pesos. El 22,04 por ciento restante, es decir 1,49 billones de pesos corrió por cuenta de las personas naturales.
Esas son las cifras que revela un estudio que se acaba de publicar, hecho por Gloria Yori Parra, Maritza Albarracín y Pastor Sierra, de la Dian, en el que si bien se advierte que sus opiniones no comprometen a la entidad, sí son datos que salen del análisis de las declaraciones del impuesto de renta que presentaron los contribuyentes este año.
Hay que señalar que el costo mencionado se relaciona solo con los contribuyentes, porque al examinar el costo del universo de declarantes del impuesto de renta, el costo aumenta a 7,5 billones de pesos.
Dentro de los beneficios que se entregan en el impuesto de renta, se cuentan: la deducción del 40 por ciento, las rentas exentas y los descuentos tributarios.
Deducción del 40%
Uno de los beneficios que ha tenido mayores cuestionamientos, pues cuando se creo nadie lo estaba pidiendo, sino que fue de idea del propio presidente Uribe -el de la deducción del 40 por ciento en el impuesto renta por la compra de activos fijos productivos- como se mencionó, es el que tiene mayor participación en esos menores dineros que dejan de entrar al fisco.
El costo de este beneficio por el año gravable 2008 fue de 3,56 billones. Con relación al 2007, tuvo un aumento de 25,3 por ciento, en ese año el costo fue de 2,84 billones.
Según el estudio, en el 2008 un total de 7.446 empresas solicitaron la deducción, de las cuales 91 pertenecen al sector público y cuyo costo sumó 999.000 millones de pesos.
Por sectores, el que más se benefició de esta deducción fue el minero que por una inversión estimada de 9,63 billones de pesos, el costo fiscal ascendió a 1,27 billones.
Le siguió el de fabricación de sustancias químicas y luego el de fabricación de productos minerales, cuyos costos fiscales en cada uno ascendió a 174.000 millones de pesos.
Juan Camilo Restrepo: llegó la hora de revisar exenciones
Uno de los cuestionamientos que ha hecho el ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo sobre el sistema tributario, es la cantidad de exenciones que se han entregado a ‘manos llenas’ a unos pocos.
Por eso, ahora que se aprobó el proyecto de ajuste tributario, ve con buenos ojos que el Gobierno empiece recortar algunas de ellas, como bajar del 40 al 30 por ciento la deducción en el impuesto de renta por la compra de activos fijos y limitar los beneficios de los que están en zonas francas.
“Cuando el Gobierno presentó esta deducción, calculó su costo en unos 400.000 millones de pesos, pero hoy los informes del Gobierno dicen que vale unos 3,5 billones de pesos. Un costo desmesurado” señala Restrepo, quien justo lanza su libro ‘¿Y de la equidad qué?’.
En él recopila ensayos y artículos escritos entre 2002 y 2009 que hablan justamente de la cantidad de beneficios que se han entregado en los gobiernos del presidente Álvaro Uribe, a algunos sectores y han distorsionado la tributación.
“El sistema se ha vuelto muy regresivo porque el peso de la tributación está cayendo sobre consumidores y asalariados. En cambio el impuesto de renta es un colador y es inequitativo y de ahí el nombre del libro”, explica.
Por eso ha planteado, y así lo plasma también en su libro, que es mejor tener unas tasas bajas, planas y más generales para tener menos privilegios.
Fuente: Portafolio
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