
Distanciamiento
Ocurrió simplemente; un día que la gente estaba viendo televisión los personajes empezaron a mirar a la cámara (todos sabemos que los actores “ignoran” la cámara para dar la impresión de que no existe).
Los protagonistas se olvidaron de sus historias y empezaron a “mirar a los ojos” al televidente; la hija del magnate hotelero, que hace un “reality” para conseguir compañía, le cuenta a la gente lo sola que se siente, lo destruido que está su hígado por tanta champaña…
…el tipo aquel tan musculoso que se la pasa de guerra en guerra por todo el mundo, apunta su lanzagranadas hacia la audiencia gritando con su voz de fumador empedernido –“¿acaso ustedes no se dan cuenta de que eso que salta por los aires no son muñecos, sino seres humanos con familias?-“ .
Lo más tremendo sucede con los noticieros. Los presentadores empiezan a opinar sobre las noticias, lloran y se quejan….
Ni siquiera la publicidad funciona. Los directores de mercadeo y sus sicólogos entran en escena desplazando a los modelos y le cuentan a las personas que las están “mirando” todo el tiempo, que están diseñando un pozo de los deseos sin fondo, donde pueden echar todas las monedas de su vida, pues cada día hay un nuevo deseo insatisfecho…
Las personas al principio, creyeron que sería otra “genial idea” para llamar la atención, pero al ver que la cosa no cambiaba decidieron apagar los aparatos.
Necesitamos que vuelva la “normalidad” dijeron, queremos seguir siendo “espectadores” del mundo, no somos nosotros los llamados a cambiar.
Mantengamos las distancias por favor.
Autor
Jaime Arbeláez Botero
Consultor Creatividad e Innovación
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