¿Contratos detrás de las normas internacionales o doctrinas contables detrás de los contratos? ¿Cómo voy yo? – Hernán Rodriguez

Por: actualicese.com
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Publicado: 18 de febrero de 2010

Autor: Hérnan A. Rodríguez

Es muy difícil hacer equipo de discusión, cuando cunde la exclusión, la censura y el insulto. Es muy difícil discutir con quienes encuentran en lo emocional y lo pasional una estrategia de defensa a sus producciones de refugio doctrinario. Es muy difícil discutir contra la desinformación ilustrada que se apodera de los escasos medios de divulgación de la profesión contable en Colombia

Es muy difícil discutir contra doctrinantes contratistas del estado que con contratos bien remunerados viven produciendo cuerpos de normas no homologadas ni discutidas con nadie. Las mentes más brillantes de Colombia en teoría contable han truncado hacia auto-aduladores de discurso elocuente que buscan confesadamente formar un “estado de opinión” adverso a todo lo que huele a globalización.

Es muy difícil hacer equipo de discusión con otros contratistas del estado, que con poderes de la “confianza inversionista” están claramente comprometidos (sus matrices) con el desarrollo normativo de lo internacional y las expectativas de negocios por asesoría que les daría su adopción. Las firmas internacionales vienen ya lucrando desde la adopción en Europa, las convergencias asiáticas y latinoamericanas y la permisividad de uso para empresas extranjeras dentro de USA.

Investigadores y académicos independientes, escudriñadores de las mejores prácticas profesionales, de los principios, las normas y las reglas, no tienen cabida en la discusiones de tinte “nacionalista” que se torna abultada con producciones epifánicas de pronunciamientos, tablas de honorarios, planes generales de contabilidad, cartas protestas y derechos de petición a nombre de una profesión sin opinión autónoma. Tampoco pueden, investigadores y académicos, discutir con los otros contratistas que avanzan en convergencia piloto autorizada en normas posteriores a su inicio. Estas últimas convergencias pilotos, ausente de academia, que avanzan al amparo de autorizaciones estatales podrían convertirse ,si se abrazan con las doctrinas contratadas, en el modelo normativo para llevar a feliz término la adopción de normas internacionales.

¡A unos y otro suerte! Cada uno está en lo que está y yo no soy envidioso.

Los miembros del cuerpo de redacción técnica de normas, homologo de FASB en USA y EFRAG en UE, no pudieron entender el papel que se les pedía y perdieron el pulso político cuando escribieron sus largos memoriales, recordando su también largo periodo de repudio a las normas internacionales. FASB y EFRAG no enredan el discurso anti-régimen con su misión de analizar la conveniencia de las IFRS.

La ley 1314 claramente propuso la validación de la cadena de suministro de información financiera dibujando con trazos claros el papel del regulador, el normalizador, el preparador y el asegurador. La ley 1314 fue dictada amparada en políticas de gobierno que de acuerdo a la ideología del estado aboga por la confianza inversionista. También propuso esta ley, un debido proceso democrático que a mi juicio evita las continuas producciones producto de epifanías, y aboga por una discusión amplia.

Los que toleramos el sistema capitalista así sea criticando sus salvajadas, estamos a favor de las normas internacionales en sus versiones escalables, y estamos aquí, los que no toleran la ideología del sistema capitalista no deberían estar donde están. ¡Quien tiene ojos que mire!

Tengo más de un tiempo largo insistiendo sobre una discusión principio por principio, norma por norma y regla por regla. Lo único que he conseguido son discursos no razonados y con imprecisiones técnicas que exclaman sobre lo malo de las normas internacionales y las intenciones malignas de una ley en contra de la profesión. Sesenta y nueve artículos críticos en actualícese y más de doscientos cuarenta en mi blog no han podido concertar el reto.

Los frutos recogidos por mi irreverencia son: Actualícese le ha dado un respiro a la publicación de mis artículos, más de un dirigente gremial me odia por criticón, y todavía no he conseguido a hacer una discusión técnica. ¡Que fracaso!

¿Rechazar las normas internacionales para presuntamente defender una producción de normas contratadas? ¿Atacar sin tacto político a las autoridades encargadas de la regulación contable, acusándolas de arbitrarias y de abusos de autoridad?

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Última actualización: 02/18/2010 | Volver al inicio de esta sección
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