Algo está pasando, algo que según el punto de vista desde el que se le mire puede ser malo o puede ser buenísimo. Sucede que Cali parece estar convirtiéndose en la sucursal de la Papaya además de la del cielo.
¿A qué nos referimos? Bueno, a que en nuestra bella ciudad se han venido implementando y se pretende seguirlo haciendo toda una variedad de estímulos tributarios con cualquier cantidad de objetivos a contribuyentes y responsables de impuestos que son propiedad de esta entidad territorial.
