Auditoría debe centrarse en la complejidad de la compañía y no solo en su tamaño


20 junio, 2019
Este artículo fue publicado hace más de un año, por lo que es importante prestar atención a la vigencia de sus referencias normativas.

Desde el punto de vista del IAASB, en el entorno actual no solo importa el tamaño de una empresa; también la complejidad de las mismas, cuando a la hora de aplicar las Normas Internacionales de Auditoría se trata. ¿De qué forma se debe abordar la auditoría de una entidad menos compleja?

El 12 de junio de 2019 el IAASB publicó en español (y para comentarios) el documento de consulta titulado: Auditorías de entidades menos complejas: explorando posibles opciones para abordar los desafíos en la aplicación de las Normas Internacionales de Auditoría –NIA–.

“para el IAASB es apropiado centrarse en la complejidad de la compañía y no en su tamaño”

En el documento, y desde el punto de vista de la entidad, aunque los desafíos de la aplicación de las Normas Internacionales de Auditoría –NIA– se han dado por las dificultades experimentadas en auditorías de entidades de pequeñas dimensiones, para el IAASB es apropiado centrarse en la complejidad de la compañía y no en su tamaño.

¿La razón? Como el documento lo indica: «Esto se debe a que en el entorno actual no solo tiene que ver el tamaño; puede haber entidades que son más pequeñas pero que se pueden considerar complejas, y puede haber otras entidades que no se considerarían más pequeñas, pero se considerarían menos complejas».

Características de las entidades de pequeña dimensión

Para el IASSB existen características cualitativas que podrían atribuirse a una entidad menos compleja, como son:

  • Concentración de la propiedad y dirección de un pequeño número de personas (a menudo una persona individual, ya sea una persona física u otra empresa propietaria de la entidad, siempre que el propietario exhiba las características cualitativas relevantes).
  • Una o más de las siguientes:
    • Transacciones sencillas o sin complicaciones.
    • Registro simple.
    • Pocas líneas de negocio y pocos productos dentro de las mismas.
    • Pocos controles internos.
    • Pocos niveles de gestión con responsabilidad para una amplia gama de controles.
    • Pocos empleados, muchos con una amplia gama de funciones.
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«Las anteriores características cualitativas no son exhaustivas, no son exclusivas de entidades de pequeña dimensión; y las entidades de pequeña dimensión no necesariamente muestran todas estas características», indica el documento.

Realización de una auditoría de calidad en peligro

El impacto en la forma como se realizan las auditorías de las entidades menos complejas podría crear nuevos desafíos. Específicamente, los aumentos en la longitud y el detalle de las NIA pueden:

  • Actuar como una barrera para los auditores que leen y comprenden las NIA, en particular para los auditores en situaciones en las que existe una brecha en la guía disponible para aplicar las NIA.
  • Resultar en un enfoque de lista de verificación percibido, con un mayor enfoque en el cumplimiento en lugar de utilizar el juicio profesional.
  • Conducir a un aumento de la documentación en los archivos de auditoría, sin que se perciban beneficios proporcionales.

Lo anterior puede llevar potencialmente a una reducción en la calidad de la auditoría, ya que podría afectar la forma en que el auditor aplica las normas.

«El IAASB siempre ha tenido en cuenta la necesidad de que las NIA sean aplicables a todas las entidades, desde aquellas cuya naturaleza y circunstancias son más simples y más directas (entidades menos complejas), hasta aquellas entidades donde la naturaleza y las circunstancias son más complejas», publica el documento.

Además, el entorno está en constante evolución, lo que está impulsando cambios en las NIA, y puede hacer que sean más difíciles de aplicar a las auditorías de las entidades menos complejas.

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