Banca móvil se fortalece cada día más ganando terreno entre los consumidores


29 septiembre, 2016
Este artículo fue publicado hace más de un año, por lo que es importante prestar atención a la vigencia de sus referencias normativas.

* Foto tomada de Twitter

Santiago Castro, presidente de Asobancaria, afirma que las innovaciones tecnológicas transforman los hábitos transaccionales de los consumidores y también cambian la forma cómo operan las entidades desde el punto de vista jurídico.

Santiago Castro, presidente de Asobancaria, afirma que la tecnología ha contribuido a simplificar la vida de las personas y a facilitar la interacción entre los consumidores y los proveedores de productos y servicios, entre ellos los ofrecidos por las entidades financieras, lo cual lleva a que se presten de manera cada vez más eficiente.

«Actualmente son cada vez menos las personas que tienen que acercarse a una oficina bancaria para realizar transacciones, sean estas transferencias, pago de servicios, constitución de depósitos a término, e incluso apertura de cuentas, con lo cual se ha favorecido a quienes tienen productos tradicionales, pero especialmente a la población de menores recursos y a quienes se encuentran ubicados en zonas de difícil acceso», afirma.

Desde su punto de vista, es evidente que los canales virtuales se fortalecen cada vez más en la preferencia de los consumidores, lo que se puede notar claramente con los montos transados.

«La banca móvil operó cerca de $2,5 billones en el año 2015, y se constituyó en el canal de mayor crecimiento frente al año 2014, con un 123%. Por Internet, el crecimiento también resultó importante, con el 20,1% en el último año, aportando $2.252 billones al monto total transado en el sistema financiero», dice Castro.

“Las innovaciones tecnológicas no sólo transforman los hábitos transaccionales de los consumidores, quienes buscan contar con una conexión rápida, directa y permanente con sus respectivas entidades”

A pesar de este volumen, dice el presidente de Asobancaria, todavía se cuenta con un gran margen para que los canales virtuales aumenten su participación en el total de operaciones realizadas en el sistema financiero. Un ejemplo de ello es el canal de banca móvil, que representa solo el 1% del total de los montos operados en el 2015.

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Las innovaciones tecnológicas no sólo transforman los hábitos transaccionales de los consumidores, quienes buscan contar con una conexión rápida, directa y permanente con sus respectivas entidades, sino que también cambian la forma como estas operan , desde el punto de vista jurídico.

«En la actualidad, se requiere la presencia física del cliente para realizar su vinculación, exceptuando aquellos productos que cuentan con un trámite simplificado, como las cuentas de ahorro y depósitos electrónicos, lo que exige la regulación vigente en aras de identificar a la persona y realizar el proceso de autenticación de la información suministrada. Así mismo, en materia de créditos, las entidades en general exigen la firma física del cliente en el respectivo pagaré, lo que implica que este trámite tenga que realizarse de manera presencial», asegura Castro.

Castro destaca que , si bien Colombia cuenta con una ley sobre comercio electrónico, la Ley 527 de 1999, que cual estableció la equivalencia funcional de los documentos electrónicos con los físicos, todavía queda un importante camino por avanzar hasta prescindir de estos últimos, debido, en muchos casos, a diferencias en la interpretación y el alcance que se ha dado a la norma. Un ejemplo de esto es el relacionado con la firma.

«Resulta interesante conocer la evolución, que el Código General del Proceso, de reciente aplicación en el territorio nacional, trae en la concepción y aplicación de estas normas. Una adecuada valoración de las “pruebas digitales” permitirá, sin temores de índole jurídica ni práctica, realizar la vinculación de consumidores y la firma de títulos valores en medios netamente tecnológicos, que no impliquen la producción de documentos físicos, lo cual abre paso al uso de la biometría, por ejemplo, como mecanismo de firma digital».

Para Castro, lo anterior representa facilidades para los consumidores financieros y mejoras operativas para las entidades, haciendo más competitiva la prestación de sus servicios en un ambiente de mayor satisfacción para todos los participantes de la relación jurídica-financiera.

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  • 29 septiembre, 2016
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