Contador público: aliado de empresarios y el Estado en tiempos de crisis e incertidumbre


1 marzo, 2021
Este artículo fue publicado hace más de un año, por lo que es importante prestar atención a la vigencia de sus referencias normativas.

Una caída del producto interno bruto –PIB– en 6,8 %, cifra informada por el Departamento Nacional de Estadística –Dane–, refleja la contracción de la economía colombiana durante el año 2020. La pandemia produjo daños al aparato productivo, y el sector empresarial con ayuda del Gobierno sigue enfrentando la crisis.

Los buenos resultados financieros que se venían presentando se afectaron. El dinamismo empresarial fue interrumpido por un virus letal, que ha puesto a temblar los mercados mundiales: exportaciones e importaciones cayeron; producción de bienes y prestación de servicios disminuyeron; debilidades, amenazas y vulnerabilidades en sectores económicos, como el turismo, quedaron al descubierto. La iliquidez se convirtió en el principal problema.

Un gran número de organizaciones usando diversas estrategias han intentado salir a flote, con operaciones a media marcha, evitando despidos masivos, cumpliendo obligaciones legales y fiscales, y reportando información a organismos de control; labores donde las áreas contables vienen generando valor agregado: la figura del contador público adquiere estatus de asesor de la administración.

El impacto económico condujo a un cambio de cultura en los sistemas de trabajo. La transformación digital se consolidó, contribuyendo a que se continuaran los procesos de entidades públicas y privadas. El profesional de la contaduría se apropió de la tecnología para seguir prestando sus servicios, basado en su experticia, técnicas y juicio profesional; con ciertas limitaciones (producidas por el confinamiento), reconociendo que variadas actividades contables para mayor control tienen que realizarse presencialmente, por ejemplo, la toma física de inventarios.

El contador público ha respondido a los desafíos que se le han presentado sin descuidar sus responsabilidades, cumpliendo funciones de auditor interno, auditor externo, revisor fiscal y contralor, observando los principios del Código de Ética y atendiendo las disposiciones legales vigentes. La responsabilidad no es solo ante los clientes, ya que al estar facultado para otorgar fe pública en materia contable también se hace responsable con sus actuaciones frente al Estado.

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Poder seguir contribuyendo al buen desempeño, sostenimiento y crecimiento de las organizaciones en estos tiempos de incertidumbre implica adaptarse a las situaciones, a tener más proactividad en el ejercicio profesional, realizar procedimientos que permitan acumular evidencia válida y suficiente (soportes documentales) y entender que el entorno contable está ligado a lo social y a lo ambiental.

Frente al proceso de modernización, visionando el futuro, surgen los siguientes interrogantes: ¿estamos preparados para la nueva realidad? ¿Nos afectarán las reformas a la profesión? ¿Hacia dónde vamos?

Con la expedición de la Ley 1314 de 2009, que regula los principios y normas de contabilidad e información financiera y de aseguramiento de la información aceptados en Colombia, se buscó acercar la normativa a las prácticas internacionales, hablar el mismo idioma en cuanto a lenguaje financiero y contable, facilitando oportunidades de negocios a las organizaciones empresariales nacionales.

El proceso de armonización de las Normas Internacionales de Contabilidad e Información Financiera (NIC-NIIF), que en principio no tuvo buena recepción en algunos gremios y profesionales, logró llevarse a cabo con el trabajo realizado por el Consejo Técnico de la Contaduría Pública –CTCP– y el apoyo permanente del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Hoy se siguen emitiendo orientaciones, resoluciones, circulares, guías y procedimientos para la correcta aplicación de los nuevos marcos normativos contables.

La educación no puede quedar por fuera, universidades e instituciones de educación superior deben ajustar los planes de estudio, currículos y pénsums académicos de los programas de Contaduría Pública ofertados, punto de partida para mejorar la formación de las nuevas generaciones.

Desde tiempo atrás se han venido proponiendo reformas a la Ley 43 de 1990, que valga resaltarlo, no solo reglamentó, sino que también aporto al desarrollo de la profesión del contador público en Colombia. El proceso de modernización adquiere mayor grado de importancia en los actuales momentos, con el ejercicio democrático realizado a través de la constitución de comités regionales para debate y sana discusión de las temáticas contables, buscando consolidar un informe robusto que será presentado inicialmente al CTCP.

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Empoderamiento, mayores espacios para la reflexión y unidad gremial permitirán construir una propuesta moderna que mejore el perfil del contador público, satisfaciendo las necesidades del mercado. La hoja de ruta debe seguir avanzando con trabajo articulado, participación activa, investigación permanente y reaprendizaje. El engrandecimiento de la profesión nos compete a todos.

Roberto Carlos Torres Aguas
Contador público, especialista en Finanzas, diplomado en Formación para la Educación Superior y en Normas Internacionales Contables e Información Financiera –NIIF–.

 


 

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  • 1 marzo, 2021
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