¿Cumple el sistema tributario colombiano con los principios de equidad, eficiencia y progresividad?

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  • Publicado: 2 julio, 2019

¿Cumple el sistema tributario colombiano con los principios de equidad, eficiencia y progresividad?

Un impuesto eficiente no es sinónimo de bueno. Los tributos pueden alejarnos de ciertas metas que nos hemos impuesto como sociedad, como la distribución equitativa del ingreso. Existen impuestos regresivos en los que personas de bajos ingresos pagan un porcentaje mayor que las de altos ingresos.

De la mano de los impuestos, quienes los pagan gozan de infraestructura, seguridad, salud y una cantidad de beneficios que se ven en la ciudad donde las personas habitan. Lo que no siempre se tiene en cuenta es que el costo de los impuestos va más allá del dinero que sale directamente del bolsillo de los ciudadanos.

“Los tributos también tienen costos sociales, en tanto que toda actividad económica que se grava se desincentiva y deja de generar algunos ingresos que deben ser entendidos como un costo adicional de la tributación”

Los tributos también tienen costos sociales, en tanto que toda actividad económica que se grava se desincentiva y deja de generar algunos ingresos que deben ser entendidos como un costo adicional de la tributación. Con lo anterior, cualquier bien o servicio que implique el pago de un impuesto puede causar que la gente lo evite, para no tener que pagarlo.

«Además, los impuestos pueden alejarnos de ciertas metas que nos hemos impuesto como sociedad, como la distribución equitativa del ingreso. Para evitar estos problemas, la Constitución Política de Colombia, en el artículo 363, estipula que el sistema tributario debe ser equitativo, eficiente y progresivo», así lo indica la Guía ciudadana a la tributación y el gasto del Estado colombiano 2018, elaborada por el Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana.

Equidad

El pago de impuestos debe estar repartido de manera equitativa entre todos los contribuyentes, lo cual implica dos aspectos:

  • Primero, la llamada “equidad horizontal”, según la cual dos contribuyentes con las mismas características (como género, raza, religión, etc.) deben tener la misma carga tributaria.
  • Segundo, la “equidad vertical”, que requiere que los contribuyentes con mayores ingresos paguen más que los que tienen menores ingresos. Es decir, la equidad vertical no implica que todos contribuyan lo mismo, sino que todos contribuyan según sus capacidades.

Eficiencia

Los impuestos deben distorsionar el desempeño económico del país lo menos posible. Como lo explica la guía, la economía se distorsiona cuando, a causa de un impuesto, la gente toma decisiones distintas de las que tomaría sin él, y esto lleva a pérdidas económicas. Por ejemplo, cuando se cobra un impuesto al patrimonio de las empresas, estas pueden preferir invertir menos en nuevos equipos que aumentan su productividad y que incrementan su patrimonio, lo cual afecta negativamente a la economía.

«El que un impuesto sea eficiente no necesariamente quiere decir que sea bueno. Por ejemplo, crear un nuevo impuesto a la insulina sería eficiente, ya que quienes necesitan insulina por razones de salud probablemente no van a tomar decisiones distintas a causa del impuesto, es decir, van a seguir comprando la misma cantidad de insulina que antes. Por más eficiente que esto fuera, sería profundamente inequitativo. La eficiencia es apenas uno de los criterios que se deben tener en cuenta al gravar una actividad económica, y debe ser balanceada con los criterios de equidad y progresividad», describe la guía.

Progresividad

Un impuesto es progresivo cuando les cobra un porcentaje más alto de su ingreso o riqueza a las personas más acaudaladas. Por ejemplo, un impuesto que cobra el 1 % de la riqueza a quienes tengan un patrimonio de más de 1.000 millones de pesos y 0 % a quienes tengan un patrimonio menor es progresivo.

La progresividad es un tipo especial de equidad vertical, en el cual se considera que los más afortunados deben contribuir en mayor proporción que las personas de escasos recursos. Así, por ejemplo, un impuesto a la riqueza del 10 % a todos los contribuyentes sería equitativo, porque el 10 % de un patrimonio grande sería más dinero que el 10 % de un patrimonio pequeño.

«Pero este impuesto no sería progresivo, porque les cobra a las personas de bajos ingresos en la misma proporción que a las de altos ingresos (sería lo que se conoce como un impuesto proporcional). El extremo opuesto de un impuesto progresivo, en el cual las personas de bajos ingresos pagan un porcentaje mayor que las de altos ingresos, se conoce como impuesto regresivo», explica la guía.

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