Depreciación de activos revaluados debe contabilizarse por separado


ACTUALIDAD, Estándares Internacionales Publicado: 11 abril, 2018

Los activos que se revaluaron en el momento de la adopción por primera vez, o en períodos posteriores, generan una depreciación mayor a los que se miden al costo. Esta mayor depreciación debe controlarse por separado, para efectos de la elaboración del formato 2516.

El literal c) del párrafo 35.10 de la Norma para Pymes permitió que las entidades que adoptaron esta norma pudieran revaluar sus elementos de propiedades, planta y equipo; propiedades de inversión, y activos intangibles, en el momento de la adopción por primera vez.

[pq]La revaluación de estos activos genera un incremento en su valor depreciable, pues ahora se debe depreciar el costo, la revaluación y cualquier provisión por desmantelamiento que haya sido reconocida[/pq].

El formato 2516 requiere que se informe por separado la depreciación del costo y la depreciación de la revaluación, con lo cual la Dian busca tener un control sobre las diferencias temporarias que generan impuesto diferido, y de la conciliación entre los valores fiscales y contables de estos activos.

Adicionalmente, dado que las provisiones por desmantelamiento tampoco hacen parte del costo fiscal, y por tanto, no se pueden tomar como deducibles, entonces es conveniente contabilizar todos estos conceptos por separado, tanto en términos de costos, como en términos de depreciación, para efectos de facilitar las conciliaciones entre los valores contables y fiscales.

Para estos efectos, lo más conveniente es crear cuentas auxiliares para el manejo de cada uno de estos conceptos, y contabilizar las diferencias en cuentas de orden, de tal manera que la conciliación se pueda automatizar.

Ejemplo

Suponga que la sociedad Saver Consultores SAS adquirió en el año 2010 una oficina, la cual a la fecha de la adopción por primera vez tenía un valor en libros de $150.000.000, correspondientes a un costo de $200.000.000 y una depreciación de $50.000.000. La depreciación estaba siendo calculada con una vida útil de 20 años, y sin valor residual.

En la fecha de la adopción por primera vez, la entidad midió la oficina por su valor razonable, correspondiente a $330.000.000, por lo cual contabilizó una revaluación de $180.000.000.

Adicionalmente, la vida útil del activo se extendió a 30 años a partir del balance de apertura, sin valor residual.

La contabilización de la revaluación en una cuenta separada permite a la entidad controlar el valor en libros del activo en cada uno de sus componentes, así (los códigos de cuenta son sugeridos):

Cuenta

Saldo

15161001 – PPE – Oficina – Costo

$200.000.000

15161002 – PPE – Oficina – Revaluación

$180.000.000

1592051601 – Depreciación – Oficina – Costo

($50.000.000)

Valor total en libros

$330.000.000

 

El cálculo y la contabilización de la depreciación deberían hacerse separando el costo y la revaluación, como si fueran componentes distintos, así:

Depreciación del costo:

Costo

$200.000.000

Depreciación acumulada

$50.000.000

Valor a depreciar

$150.000.000

Vida útil

30

Depreciación anual

$5.000.000

 

Depreciación de la revaluación

Revaluación

$180.000.000

Vida útil

30

Depreciación anual

$6.000.000

 

El valor en libros de este activo al cierre del año 2015, contabilizando por separado la depreciación del costo y la depreciación de la revaluación, quedaría conformado de la siguiente forma:

Cuenta

Saldo

15161001 – PPE – Oficina – Costo

$200.000.000

15161002 – PPE – Oficina – Revaluación

$180.000.000

1592051601 – Depreciación – Oficina – Costo

($55.000.000)

1592051602 – Depreciación – Oficina – Revaluación

($6.000.000)

Valor total en libros

$319.000.000

 

Si la entidad contabiliza la depreciación de forma separada, se la facilitará enormemente la elaboración del reporte 2516, así como el cálculo del impuesto diferido y la elaboración de la conciliación entre el patrimonio contable y fiscal, como anexos a su declaración de renta, y como documentación soporte para la elaboración de las notas a sus estados financieros.

De manera opcional, si la entidad desea, puede contabilizar en cuentas de orden las diferencias entre los valores contables y fiscales de sus activos. En este caso, bastaría con crear una cuenta de orden para contabilizar la diferencia en la depreciación contable y fiscal del costo y otra cuenta para eliminar la depreciación de la revaluación, la cual no es aceptada fiscalmente.

CP. Juan David Maya Herrera
Consultor de Estándares Internacionales de Información Financiera
Certificación Internacional por el ICAEW en IFRS Full (NIIF Plenas)

*Exclusivo para Actualícese

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