Duda e incertidumbre, dos factores determinantes al momento de denunciar actos por fraude o corrupción

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  • Publicado: 9 noviembre, 2017

Duda e incertidumbre, dos factores determinantes al momento de denunciar actos por fraude o corrupción

Oscar Javier Cifuentes, gerente de servicios forenses de KPMG Colombia, afirma que las organizaciones que cuentan con programas de denuncia ineficaces corren el riesgo de no identificar eventos de fraude que estén ocurriendo. Empleados deben contar con confianza para no sentir temor por denunciar.

Los escándalos relacionados con fraudes y corrupción evidencian la forma como los sobornos y las recompensas a menudo se convierten en la forma más frecuente de hacer negocios en Colombia, específicamente cuando las culturas corporativas se centran más en alcanzar objetivos y cumplir metas, que en operar éticamente. Los colaboradores y otros stakeholders (proveedores, clientes, accionistas, etc.), suelen ignorar la existencia de la línea ética de una organización porque son testigos de la indiferencia de los altos directivos ante la conducta ética corporativa.

Oscar Javier Cifuentes, gerente del área de servicios forenses de KPMG Colombia, dice que cuando por medio del control interno, por accidente o por medio de investigaciones de entes reguladores, se detectan pérdidas económicas, daños reputacionales y se reciben multas significativas en las organizaciones, los altos directivos suelen cuestionarse, ¿por qué nadie denunció esto antes? «La respuesta es clara: el enfoque de “ganar a toda a costa” resulta de una cultura de incumplimiento en todos los niveles. Una línea ética no tiene sentido si los propios colaboradores no confían en las medidas a cargo de la alta dirección», dice Cifuentes.

“las organizaciones que operan programas de denuncia ineficaces corren el riesgo de no identificar eventos de fraude que actualmente estén ocurriendo”

Según el Reporte a las Naciones sobre Fraude y Abuso Ocupacional, publicado en 2016, por la ACFE (Association of Certified Fraud Examiners), más del 39 % del fraude ocupacional se detectó a través de una denuncia, lo que indica que las organizaciones que operan programas de denuncia ineficaces corren el riesgo de no identificar eventos de fraude que actualmente estén ocurriendo.

«La falta de confianza de los empleados hacia los procesos de denuncia puede originar un ambiente de trabajo poco saludable y eventualmente derivar en problemas organizacionales como bajo rendimiento, baja motivación, demandas laborales, pérdida de activos y reputacional, entre otros», recalca Cifuentes.

Las organizaciones pueden tratar de comprar o construir la confianza de los colaboradores hacia ellas a través del despliegue de lemas corporativos, eslóganes, entre otros, sin embargo, desde el momento en que un empleado reporta un evento de fraude o corrupción hasta su cierre, los programas de reporte organizacionales deben demostrar confidencialidad, profesionalismo y justicia. Cifuentes plantea una serie de factores que a menudo hacen que un proceso de reporte de línea ética sea ineficaz.

Por ejemplo, la duda y la incertidumbre pueden impedir que un empleado reporte un evento de fraude o corrupción.

«Cuanta más concientización pueda desplegar una organización para garantizar la transparencia del esquema, más probable es que se use adecuadamente y en el momento preciso. Muchos empleados se pueden preguntar antes de denunciar: ¿se mantendrá la confidencialidad?, ¿le informarán a mi jefe que he hecho una denuncia?, ¿a dónde va mi queja y quién la revisa? Y es en este momento que muchos empleados se pueden echar para atrás al momento de realizar alguna denuncia», dice Cifuentes.

Por otra parte, las organizaciones deben demostrar que valoran el reporte de eventos de fraude y corrupción por parte de los empleados a través de la inversión en programas de línea ética bien diseñados que cuenten con receptores de denuncias e investigadores entrenados, un sistema de manejo de casos integrales y todas las herramientas y recursos de apoyo adecuados.

Otro factor que puede atentar contra del proceso ético de una empresa es la falta de personalización en la atención al evento reportado por el denunciante. Informar un evento de fraude y corrupción puede ser una experiencia muy personal para el denunciante. El empleado podría ser una víctima, haber sido testigo de un fraude. Por lo tanto, si un empleado solo escucha un mensaje o una grabación, en la primera llamada el denunciante puede tener la percepción que lo está atendiendo una máquina, lo que se traduce en indiferencia.

Los profesionales calificados o investigadores deben dar seguimiento adecuado y personalizado a las denuncias.

«Los denunciantes necesitan apoyo y tener la seguridad que han hecho lo correcto, que la organización abordará su situación y estará libre de represalias. Una organización puede lograr todo esto a través del apoyo en un código de conducta bien estructurado», explica Cifuentes.

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