[Editorial] Ponencia para el Congreso Internacional de la Contaduría Pública – Segunda Parte

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  • Publicado: 1 octubre, 2015

A continuación, se publica la segunda parte de la ponencia presentada por Juan Fernando Zuluaga Cardona, en el marco del Primer Congreso Internacional de la Contaduría Pública, en Pereira, Colombia, al cual fue invitado para abordar el tema del futuro de la educación del contador público.

¿Debería saber el contador acerca de principios de programación?

“aprender a programar es aprender a pensar.”

En este momento hay un movimiento liderado por Bill Gates, Mark Zuckerberg (el dueño de Facebook) y otros pioneros del mundo digital en donde estuvo también Steve Jobs, el genio detrás de Apple. Dicho movimiento propende por la enseñanza, desde las aulas de educación básica, de fundamentos de programación, bajo un supuesto simple: aprender a programar es aprender a pensar. Creo que tienen razón: los contadores públicos deberían tener una formación básica en programación, porque estoy convencido de que el profesional de la Contaduría tiene en su estructura cognitiva una afinidad clara con los fundamentos algorítmicos.

La respuesta es sí… por:

Y creo que Supermán quedaría en pañales al lado de un profesional contable que sepa de programación, por tres razones básicas:

Primera: el contador aprenderá a resolver las cosas más ágilmente

Gran parte de la información en las empresas está almacenada en sendas bases de datos, de las cuales para extraer cifras solo es posible a través de los reportes estándar del software instalado. Algunos informes no son tan obvios, y requieren filtros y conexiones internas que no son fáciles de procesar. La solución típica es exportar sábanas de datos en hojas en excel y trabajar durante horas depurando estos informes. Con ciertos conocimientos de algoritmia, extraer información de las bases de datos corporativas será mucho más fácil y hará mucho más ágil nuestro trabajo: Excel es una maravilla, y soy su mayor defensor (he dicho antes que “en Microsoft a los inteligentes los mandan a hacer Excel y a los ‘tontos’ a hacer el software que instala impresoras”), pero si sabemos cómo pedir al ingeniero de sistemas cierta información basados en sentencias algorítmicas y un poquitín de SQL (que es el lenguaje usado para interactuar con bases de datos), el contador público será el nuevo superhéroe en la empresa actual.

Segunda: pensar algorítmicamente permite ver todo más claramente

“La combinación algoritmia + pensamiento contable es absolutamente ganadora, no tengo la menor duda.”

El pensamiento algorítmico es una disciplina que se puede adquirir con tiempo, pero paga su recompensa en la capacidad de resolución de problemas de mediana y alta complejidad con relativa facilidad. Este tipo de estructura mental no es ajena a los profesionales de las áreas contables, de quien sus labores exigen un mínimo de orden y lógica. Y además, es divertido. He visto ejemplos de contadores públicos gomosos de la programación, que cuando abordan un problema, digamos, tributario, desde una perspectiva algorítmica encuentran soluciones que otros tardan más en encontrar. Además, no hay que dejar de lado las habilidades inherentes a la profesión contable: la atención por los detalles y el olfato auditor hacen una combinación envidiable cuando se mezcla con el quehacer tecnológico. La combinación algoritmia + pensamiento contable es absolutamente ganadora, no tengo la menor duda.

Tercero: eleva el nivel de la conversación corporativa…

…y convierte al contador público en consultor, que es lo que al fin y al cabo quiere lograr la IFAC con las Normas Internacionales de Formación que discutimos hoy.

En las disciplinas administrativas es bien sabido que quien sobresale no necesariamente es el que más sabe, sino quien aporta más soluciones. Pareciera que es la misma cosa, pero no lo es, y todos lo hemos vivido: ¿cuántas veces hemos tenido la solución a un problema en nuestra cabeza, pero por no saber expresarla o estructurarla se queda ahí?

¿En cuántas ocasiones el entender las cifras, los balances, los estados de resultados y el delgado filamento que compone las finanzas de la empresa ha dejado de traducirse en propuestas claras de desarrollo de negocios, por el simple hecho de que no podemos acceder a las minucias y el detalle de las operaciones que residen en la toda-conocedora bodega de datos corporativa?

Dar con estos datos y con esta información no se puede hacer sin un conocimiento profundo de las información de la empresa, que no siempre está bien expresada en los reportes contables, sino que provienen de otra realidad que el mismo contador público está en capacidad de mostrar, y que lo hará mucho más eficientemente si con sus recién ganadas habilidades programacionales extrae la información sin necesidad de esperar a que el departamento técnico se digne escuchar sus súplicas.

En resumen, sobre mi primer granito de arena:

“La algoritmia y la programación son experticias complejas, pero extremadamente útiles, y son compatibles al 100% con el pensamiento contable”

La algoritmia y la programación son experticias complejas, pero extremadamente útiles, y son compatibles al 100% con el pensamiento contable, por lo que no creo que un profesional de esta área tenga dificultades abordando su aprendizaje. Las universidades deberían evaluar con seriedad, incluir una cátedra de introducción a la programación algorítmica como parte de sus programas de formación en competencias tecnológicas del contador público.

Mi segundo granito de arena tiene que ver con la forma como nos estamos formando.

“¿Qué es más fácil? ¿Que el contador destine más dinero para educarse o que la educación sea más barata?”

Como dije antes, no todos tenemos ni el tiempo ni el dinero para poder formarnos ni actualizarnos: el contador público colombiano gasta, según un estudio que hicimos en actualicese.com hace unos pocos meses, un 1% de sus ingresos anuales en actualización profesional. Eso dista muchísimo de ser un presupuesto serio que permita un cambio real en las perspectivas de futuro de cualquier profesional: se necesita cinco veces esa cantidad para cubrir las necesidades mínimas de formación que mejore realmente su nivel de ingresos. Aquí entonces la pregunta es… ¿qué es más fácil? ¿Que el contador destine más dinero para educarse o que la educación sea más barata?

La educación pareciera que, como muchos otros ítems de nuestra canasta de consumo, se rige por el principio que une a la calidad con el precio. Cuanto más barato, menor calidad. Pero no nos dejemos engañar, porque los factores que encarecen la educación de calidad no están necesariamente en el contenido sino en la forma como se imparte. Un profesor con un máster o con un PhD, es muy caro cuando lo nombramos para dictar clases a 30 personas. ¿Qué pasaría si lo hiciera a 300?

Thomas Friedman, ganador en tres ocasiones del premio Pullitzer, decía que según sus investigaciones “Las grandes rupturas suceden cuando lo que de repente está disponible se encuentra con algo que se necesita desesperadamente”.

Ya vimos lo que se necesita desesperadamente: educación de calidad, pero barata.

Si las grandes rupturas y las revoluciones en un campo específico se dan cuando lo que se necesita desesperadamente se encuentra con lo que justo ahora se vuelve disponible, estamos a punto de ver una revolución de la educación. ¿Por qué? Porque llegaron los Massive Online Open Courses -MOOCS-que traducen Cursos Abiertos Masivos en Línea, que no solamente están siendo implementados entusiastamente por las universidades más prestigiosas, como Stanford y Harvard, sino que están generando ganancias inesperadas.

Ustedes me dirían, ¿cómo puede ser que dejar los contenidos de los cursos disponibles, gratuitamente, a través de internet genere ganancias?

“las personas no solo pagan por los contenidos, sino por el prestigio de quien le certifica.”

Muy simple: porque las personas no solo pagan por los contenidos, sino por el prestigio de quien le certifica. Las universidades que mencioné tienen a grandes profesores, muy prestigiosos, dando cursos a 500 personas en promedio en este tipo de formatos, en donde los costos de infraestructura como ladrillos, aire acondicionado y videoproyectores han sido reemplazados por ancho de banda en internet y honorarios generosos para los profesores. Con costos mucho menores, la Universidad gana al certificar en los conocimientos impartidos con sendas evaluaciones y muchos menos horas presenciales. Un gana-gana para el estudiante y para la Universidad.

Ahora, este esquema aún tiene inconvenientes: solo el 15% de quienes se inscriben a estos cursos terminan graduándose, lo cual es una tasa de deserción muy alta, pero que ha venido mejorando consistentemente con el paso de los años.

Otro factor interesante está en que las personas que se inclinan más a elegir este tipo de modalidad son quienes ya han tenido la experiencia de tomar cursos presenciales de pregrado. Por ello, la experiencia a nivel mundial con los MOOC, o Cursos Abiertos Masivos en Línea, indicaría que deberíamos iniciar dando cursos de posgrado, maestrías, diplomados y especializaciones antes de zambullirnos en este esquema con los cursos de pregrado.

Ya este camino está siendo recorrido, y las tendencias de este tipo, aunque se tardan, nos van a llegar tarde o temprano. Ese es mi llamado el día de hoy: acojamos los MOOC, porque estas nuevas tecnologías nos permitirán dar más cobertura con mejores condiciones a los profesionales de la Contaduría.

Finalizo entonces: es muy, muy importante que involucremos las cuestiones tecnológicas en la formación del contador público, y en el espíritu de lo que han impartido las Normas Internacionales de Formación de la IFAC, estamos en mora de darle un impulso fuerte a la profesión implementando nuevas ideas y nuevos paradigmas.

Mil gracias por su atención.

Juan Fernando Zuluaga

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Sobre el autor

Juan Fernando Zuluaga C.

Empresario de la Industria del Conocimiento.

Es Fundador y Director Ejecutivo de actualicese.com, una red profesional con más de 300.000 suscriptores. Ha sido emprendedor asociado de uno de los mayores clusters de tecnología en Colombia, en donde incubó proyectos de software y consultoría en Integración Tecnológica. Además ha sido docente, conferencista y emprendedor con más de una veintena de proyectos en construcción, todos alrededor de la tecnología y su interacción con el ser humano.
Actualmente combina sus labores en actualicese.com con la escritura en su blog (http://jfz.co), la asesoría en implementación de tecnología en negocios en la red y sus conferencias.



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