[Entrevista] «En Colombia estamos muy mal cuando hablamos de valor razonable»: Samuel Alberto Mantilla


17 junio, 2009
Este artículo fue publicado hace más de un año, por lo que es importante prestar atención a la vigencia de sus referencias normativas.

actualicese.co dialogó con Samuel Alberto Mantilla sobre su nueva publicación. «El valor razonable es una de las fortalezas principales de los IFRS», «la contabilidad a valor razonable es el desinfectante que deja ver la realidad de los negocios tal como es», son algunas de sus impresiones.

El Contador Público y Especialista en Revisoría Fiscal y Auditoría Externa Samuel Alberto Mantilla está lanzando su nuevo libro ‘Contabilidad a valor razonable. En el contexto de la crisis actual de los mercados’. En esta publicación el lector encuentra la información más actualizada que se puede encontrar en español sobre este tema.

Un compendio de la discusión mundial acerca del valor razonable, que tiene múltiples facetas, contradictores y defensas. En sus páginas se ofrecen seis documentos que recogen las distintas posturas y que muestran cómo avanza el proceso: Contabilidad a valor razonable: entendiendo los problemas originados por la crisis del crédito; Contabilidad en y para la crisis sub-prime; Contabilidad de los instrumentos financieros.

De igual manera, Documento conceptual; Implicaciones regulatorias; Consideraciones del auditor en relación con las mediciones hechas a valor razonable, las revelaciones y los deterioros que son otros-que-temporales; y Medición y revelación del valor razonable de instrumentos financieros en mercados que ya no están activos.

¿Qué definición podemos dar de contabilidad a valor razonable?

Se pueden dar dos definiciones. La primera, de carácter técnico, se refiere a qué se entiende por contabilidad a valor razonable, se le explica como el sistema o el conjunto de procedimientos de contabilidad que tienen como base de medición principal el valor razonable (fair value), a diferencia de otros sistemas que utilizan otras bases de medición como es el costo histórico.

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La contabilidad a valor razonable, tal y como la define el Profesor Stephen Ryan, es el “enfoque de información financiera en el cual se le requiere o permite a las compañías medir y reportar sobre una base continua ciertos activos y pasivos (generalmente instrumentos financieros) a estimados de los precios que recibirían si fueran a vender los activos o pagarían si fueran a ser liberados de los pasivos. Según la contabilidad del valor razonable, las compañías reportan pérdidas cuando disminuyen los valores razonables de sus activos o se incrementan los pasivos. Esas pérdidas reducen el patrimonio reportado de las compañías y también puede reducir los ingresos netos reportados de las compañías.”

¿Hay algún tipo de diferencia entre contabilidad a valor razonable y, contabilidad y auditoría del valor razonable?

Aquí se recoge la segunda de las dos definiciones a las cuales hice referencia antes. Se refiere a dos publicaciones mías. Contabilidad a valor razonable. En el contexto de la crisis actual de los mercados, es un libro que compila seis trabajos de talla internacional sobre el tema. Escritos originalmente en inglés, su traducción ha sido debidamente licenciada y autorizada.

Esta publicación recoge las distintas posturas internacionales sobre el tema y será un referente importante para su aplicación práctica, ciertamente por parte de quienes están interesados en los rigores de la contabilidad financiera y no tanto por quienes cumplen ciegamente las normas técnicamente mal elaboradas pero políticamente muy fuertes.

Contabilidad y auditoría del valor razonable es el título que acompaña varios artículos míos que sobre el tema han circulado de manera amplia en Latinoamérica y cuya última versión actualizada se incluyó en mi libro Auditoría de información financiera, publicado por Ecoe ediciones. Recogen los procesos que se están dando alrededor del tema y tiene una insistencia central: “si se negocia a valor razonable es un imperativo contabilizar y auditar a valor razonable”.

¿Cómo se aplica este concepto en el actual contexto mundial?

El ‘valor razonable’ propiamente no es un concepto nuevo a nivel mundial. Hace más de cincuenta años se está aplicando en los negocios, principalmente en los que se realizan en o alrededor de los mercados de capital (financieros, de seguros, de valores). Cada día ha ido consolidándose como la práctica financiera en prácticamente todos los países del mundo, incluida Colombia.

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Generalmente se asocian con los precios de mercado y también se le conoce como el valor justo o transparente. El hecho de que los negocios se realicen a valor razonable y que la contabilidad se lleve a costo histórico ha conducido a un cuestionamiento respecto de la diferencia entre el ‘valor de mercado’ y el ‘valor en libros’, así como a un cuestionamiento de la utilidad de la información contable a costo histórico.

Desde la perspectiva de la contabilidad, los principales documentos sobre el valor razonable se encuentran en los US-GAAP, siendo hasta el presente el más importante el SFAS 157 Mediciones hechas a valor razonable.

La reciente crisis financiera ha hecho que algunos le echen la culpa de la misma a la contabilidad a valor razonable, por manifestar la volatilidad de los resultados financieros. Hoy está claro que el problema no estuvo en tal sistema de contabilidad y, que si bien se le pueden hacer mejoramientos, es necesario avanzar en su consolidación.

¿Qué vínculo tiene la contabilidad a valor razonable con los IFRS?

Los primeros estándares internacionales de contabilidad (IAS) surgieron en el contexto de la contabilidad a costo histórico y de manera creciente han ido incorporando las mediciones y revelaciones hechas a valor razonable. Ese fenómeno es especialmente notorio en los últimos IFRS (que incluyen los IAS mejorados o revisados), en los cuales se ha afianzado el valor razonable.

Incluso el IFRS para PYMES, próximo a ser publicado, mantiene una buena dosis de contabilidad a valor razonable para estas entidades que no tienen accountability pública y que adicionalmente preparan estados financieros de propósito general.

El valor razonable no elimina las mediciones a costo pero sí les da un contexto diferente: no solo la medición a costo histórico deja de ser la base de medición más importante, sino que al sistema tradicional de costo menos depreciación se le agregan ahora los costos de transacción (mas no los costos por préstamos) y se le somete a pruebas por deterioro del valor.

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¿Qué beneficios puede traer su aplicación a los IFRS?

Los beneficios ya se han visto: el valor razonable es una de las fortalezas principales de los IFRS. Incluso así lo ven los críticos cuando señalan que el valor razonable deja ver la volatilidad de los resultados (ganancias o pérdidas). Ello implica que ya no se difieren resultados (mostrando una solidez patrimonial que financieramente no existe) sino que se muestran tal y como son, de acuerdo con los vaivenes del mercado.

Por eso la propuesta actual de definición del valor razonable, que IASB tiene sometida a discusión pública, además del mérito de unificar la orientación que sobre valor razonable tienen los IFRS tiene el indudable mérito de definirlo como ‘precio de salida’ en un contexto del ‘mercado más ventajoso’ y de acuerdo con el ‘más alto y mejor uso.’

Ello significa que ahora sí tiene más prelación la esencia (financiera) que la forma (legal). La utilidad para la toma de decisiones se vuelve más importante que el cumplimiento regulatorio. Y eso tiene consecuencias.

¿Cuáles facetas tiene la contabilidad a valor razonable?

Depende de la óptica que se utilice para hacer este análisis.

Quienes están anquilosados en el pasado, la consideran como el derrumbamiento de su mundo y no entienden que el costo histórico no refleja la realidad de los negocios del presente.

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Los financieros tramposos, así como sus adalides, lo perciben como un peligro pues saca al descubierto sus prácticas no correctas.

Desde una perspectiva independiente, la contabilidad a valor razonable es el desinfectante que deja ver la realidad de los negocios tal cual es: la posición financiera, el desempeño financiero y los flujos de efectivo de las transacciones, los eventos (riesgos) y las condiciones (contratos) de los negocios.

Técnicamente, obliga a usar referentes externos de acuerdo con una jerarquía que diferencia tres niveles de acuerdo con los inputs que se usen para la medición: inputs directamente observables (en mercados activos), inputs observables de manera indirecta (en mercados o activos/pasivos similares) e inputs no-observables (modelos matemáticos/financieros).

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¿Qué dicen los contradictores sobre este tipo de contabilidad?

La principal crítica es la ‘volatilidad’ de las cifras contenidas en los estados financieros. Señalan que cambian muy fácilmente.

Mencionan que las pérdidas reportadas son engañosas porque son temporales y se reversarán cuando los mercados retornen a la normalidad; los valores razonables son difíciles de estimar y por consiguiente no son confiables; y las pérdidas reportadas han afectado de manera adversa los precios de los mercados conduciendo a pérdidas adicionales e incrementando el riesgo general del sistema financiero.

La crisis financiera actual ha demostrado que los contradictores no han tenido la razón y que el valor razonable, con ajustes y mejoramientos, es una base de medición mucho más confiable para la toma de decisiones (principalmente: decisiones de inversión).

También está claro que hace falta más capacitación tanto entre los preparadores de la información como entre los analistas, auditores y usuarios de la misma.

¿Qué falencias tiene este tipo de contabilidad?

Tiene las falencias que tienen los mercados, especialmente los mercados financieros. La pregunta es cómo negociar fuera de los mercados. Si no hay mercados, entonces no hay actividad económica. Y si no hay actividad económica, entonces no hay nada que contabilizar.

Eso quiere decir que la aplicación de las mediciones hechas a valor razonable y, en general, de los IFRS en su conjunto, dependen de las buenas prácticas de gobierno corporativo que se estén implementando. O, en otras palabras: estados financieros preparados, presentados y revelados de acuerdo con estándares internacionales de información financiera, auditados según estándares internacionales de auditoría y sometidos a controles internos fuertes.

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Así se hable de una convergencia o adopción de IFRS en Colombia, ¿se puede decir que favorecerán a la clase empresarial alta?

Lo que favorece o no a la clase empresarial alta no es ni la convergencia ni la adopción de los IFRS sino su ‘posición financiera dominante’. La teoría económica se refiere ya sea a los privilegios de los monopolios o a la diferenciación entre mercados.

Los IFRS, como herramienta técnica, lo único que hacen es dejar ver (transparencia) la realidad concreta de una situación económica. Es ésta, y no los IFRS, la que en un momento u otro favorece o no a cierta clase empresarial o a cierto sector de la sociedad.

Uno no puede pretender que los IFRS sean el culpable o la solución para todo. Tienen su aplicabilidad concreta: información financiera relacionada con la posición financiera, el desempeño financiero y los flujos de efectivo de las entidades, con el objetivo de que se puedan tomar decisiones de inversión.

Claro está, para poder tomar una decisión de inversión se necesita tener un capital (o mejor aún: un instrumento de deuda o de patrimonio) que se pueda invertir o en el cual se pueda invertir.

¿Y las PyMes en dónde quedan? ¿Se verán beneficiadas de alguna manera?

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Las PyMes hacen parte de un sistema económico, no están aisladas. La mejor manera de acabar con las PyMes es sacarlas de los mercados. Al igual que como ocurre con cualquier entidad, no tener mercado para sus productos o servicios equivale a muerte financiera. Por eso lo que ellas necesitan son instrumentos que les faciliten el acceso a los mercados (de activos, pero también, a los mercados de deuda y patrimonio).

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Por estos días IASB publicará el IFRS para PyMes el cual pide que en el reconocimiento inicial todos los activos y pasivos sean llevados a costo histórico. Pero en el reconocimiento subsiguiente, abre un abanico de sistemas de medición entre los cuales están el costo amortizado y el valor razonable.

Para ‘facilitar’ un poco las cosas, incorpora un concepto nuevo: ‘instrumentos financieros básicos’ (que son los que normalmente se llevan a costo amortizado menos deterioro; con algunas excepciones, como es el caso de las inversiones en acciones preferenciales, que se deben llevar a valor razonable con los cambios en el valor razonable llevados en utilidad o pérdida).  Pero si la PyMe tiene instrumentos financieros diferentes a los básicos, le aplica el sistema pleno de valor razonable.

El asunto es sencillo. Si las operaciones de negocio son simples, la contabilidad es simple. Pero si las operaciones de negocios son complejas, pues la contabilidad necesariamente tiene que ser compleja.

En la práctica, la clave de una adecuada asesoría financiera es decirle a la PyMe si está en condiciones de tener solamente ‘instrumentos financieros básicos’ (caso en el cual aplica el IFRS para PyMes) o si puede tener ‘cualquier instrumento financiero’ (caso en el cual aplica los IFRS plenos).

Bajo esta atmósfera, ¿siempre pesará más el beneficio propio que el general para salir de la crisis?

Las crisis se soluciona de diferentes maneras. La actual, por ejemplo, inicialmente recibió unos préstamos de parte de los gobiernos. El paso que se está dando actualmente es fortalecer la regulación general del sistema financiero. Y si la crisis no se soluciona, seguramente vendrán medidas mucho más fuertes.

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Como ocurre en todas las crisis, unos pierden y otros ganan. Quienes en el presente tenían buenas reservas de efectivo, pues están aprovechando para comprar barato bienes y empresas que se están rematando. Quienes tienen problemas de deuda, pues están viendo que sus activos no alcanzan para pagar sus pasivos.

Por eso es crisis, porque se necesita una solución que no puede ser de carácter general.

Frente a la atmósfera mundial, ¿en qué nivel se encuentra nuestro país a la hora de hablar de contabilidad a valor razonable?

En general en contabilidad estamos bastante mal. En contabilidad a valor razonable, mucho más mal. Aquí se quisiera seguir contabilizando a costo histórico porque ‘eso del valor razonable es muy difícil.’

El actual sistema (DR 2649 y Ley 43/90) tienen por lo menos un atraso conceptual de 40 años. Ahora se está iniciando un proceso de convergencia que, si funciona óptimamente, mantendrá al país con mínimo cuatro años de retraso en relación con las prácticas internacionales vigentes.

Como nos resentimos tanto frente a la adopción, pues el precio que pagamos son sobre-costos (doble y triple contabilidad; conciliaciones) y atrasos.

Claro que en el país hay voces (muy ‘fuertes’) que dicen que aquí estamos bien, que la economía está blindada frente a todos, que las empresas son sólidas, que nuestra contabilidad y revisoría fiscal son ‘de exportación’ y que todo el mundo está pendiente de nosotros. Son cuentos que se echan para mantener la ignorancia de ciertos sectores.

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Última actualización:
  • 17 junio, 2009
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