Hipótesis de negocio en marcha: importancia e implicaciones de la opinión del revisor fiscal

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  • Publicado: 14 julio, 2016

Hipótesis de negocio en marcha: importancia e implicaciones de la opinión del revisor fiscal

Al elaborar los estados financieros debe evaluarse si la entidad cuenta con la capacidad económica y operativa suficiente para continuar en funcionamiento; de ser afirmativo, se considerará que la empresa se encuentra bajo la hipótesis de negocio en marcha.

Bien se sabe que la finalidad del proceso de auditoría que realiza un revisor fiscal es dar un dictamen sobre la razonabilidad y fiabilidad de la información que contienen los estados financieros y, hoy en día y con mayor razón, a la luz de los Estándares Internacionales de Auditoría, se hace necesario centrar la atención en la metodología con la cual se llega al dictamen.

Una de las etapas para unos buenos procedimientos o metodologías de auditoría es la planeación de la auditoría (en el grupo de las 300 de los estándares mencionados), en donde se analizan los posibles riesgos que se pueden dar en una entidad, como errores, fraudes y riesgos asociados al negocio y sus incidencias en la continuidad de la empresa. De lo anterior emerge lo que se considera la “hipótesis de negocio en marcha” o “de empresa en funcionamiento”, sobre la cual la gerencia debe preparar los estados financieros, según los Estándares Internacionales de Información Financiera (Estándar Pyme y Pleno) y el Estándar Internacional de Auditoría 570; la gerencia debe evaluar la capacidad que tiene la empresa de seguir en funcionamiento por lo menos 12 meses siguientes a la fecha sobre la cual se informa, sin limitarse a este período.

Igualmente el revisor fiscal, dentro de su proceso de auditoría, debe reevaluar y discutir la evaluación que ha hecho la gerencia sobre la continuidad del negocio en funcionamiento, y si de acuerdo a sus procedimientos de auditoría considera que esta evaluación por parte de la gerencia no es adecuada, podrá emitir una opinión desfavorable en su informe .

Casos en los cuales es necesario tener en cuenta la opinión del revisor fiscal

A continuación se abordan un par de situaciones en las que es vital analizar muy bien las implicaciones e importancia de la opinión del revisor fiscal.

1. Por muchos años una entidad ha operado con un cliente que representa el 80% o más del total de sus operaciones de ventas

En primera medida, dicho caso representa un riesgo para la continuidad de la entidad a futuro, pero a la hora de emitir una opinión un revisor fiscal debe tener sumo cuidado al analizar esta situación.

“una opinión mal fundamentada o a la ligera, podría tener impacto negativo en la entidad y puede ser precisamente la que desencadene una serie de acciones que lleven hasta un cierre”

Un revisor fiscal con análisis ligero y sin profundizar en todas las variables y posibles consecuencias, podría concluir que la hipótesis de empresa en funcionamiento ha sido mal evaluada por la gerencia; al existir tal incertidumbre se debe pensar en las implicaciones que tiene una opinión desfavorable dada la situación que se presenta. Y sería un hecho que las relaciones de la entidad con sus clientes, proveedores, accionistas, bancos, etc., se verían negativamente afectadas y, por ende, representarían el comienzo de situaciones que podrían desencadenar en el fracaso de la entidad en su funcionamiento a futuro. En otras palabras, una opinión mal fundamentada o a la ligera, podría tener impacto negativo en la entidad y puede ser precisamente la que desencadene una serie de acciones que lleven hasta un cierre, lo cual se pudo evitar.

2. Una empresa que depende de un único contrato con un cliente, que termina en un período superior a un año

Suponga el caso de una empresa fabricante de caucho que por muchos años ha celebrado contratos con una importante empresa de fabricación de llantas del sector. Durante el trabajo de auditoría, el revisor fiscal encuentra que el contrato para suministro de caucho a la empresa fabricante de llantas se termina en 18 meses. De entrada se puede inferir que existe un riesgo de que el cliente de la entidad decida acudir a otro proveedor de caucho, situación de un ostensible riesgo para la continuidad del negocio.

En tal sentido, estos casos requieren de sumo escepticismo y juicio profesional por parte del revisor fiscal. En las situaciones que se traen a colación, una opinión desfavorable sobre la hipótesis de negocio en marcha puede también dejar en serios problemas a la empresa, abriendo más la brecha que conduzca a la entidad a un fracaso financiero irremediable. Por otro lado, el revisor fiscal deberá tener en cuenta que también asume un riesgo si se materializa esta situación a futuro y no hizo alguna recomendación previa.

Frente a estas situaciones se recomienda que:

a. El auditor o revisor fiscal obtenga representaciones por escrito, o cartas de representación, donde la gerencia sustente, en el caso de la situación 2, que si bien el contrato se va a terminar, va a ser renovado, por ejemplo, por cláusulas establecidas, etc. De esta manera el revisor fiscal puede utilizar tales cartas de representación para soportar la evidencia de auditoría, argumentar su opinión, y así mismo “salvaguardarse” si el riesgo de no continuidad de negocio en marcha se materializa.

b. La dependencia que tiene la entidad (en ambas situaciones) debe estar revelada en las notas a los estados financieros.

c. El revisor fiscal puede dar recomendaciones en su dictamen para que la entidad trabaje en pro de reducir el riesgo.

En conclusión

Situaciones como las anteriores requieren que el revisor fiscal elimine todo pensamiento y análisis superficial frente a situaciones meritorias de un minucioso cuidado, para no ser el artífice indirecto de una situación desfavorable que afecte negativamente a la empresa y en últimas a la sociedad; hay riesgos que pueden no materializarse según el concepto y la experiencia de la parte administrativa conocedora por muchos años del funcionamiento de su negocio.

A raíz de esto le queda al auditor, como responsabilidad, evaluar muchos elementos de mano con la gerencia, como el entorno general y específico, aspectos del negocio, entre otros, para lograr llegar a un dictamen acorde con la realidad del negocio.

Por otro lado, no debemos olvidar que aunque el auditor o el revisor fiscal no haga alusión a incertidumbre alguna respecto a la continuidad de la empresa en funcionamiento, esto no es garantía de que el negocio continuará en marcha a futuro, debido al riesgo de auditoría que siempre está implícito y a la imposibilidad del auditor de predecir hechos o situaciones futuras (NIA 570, apartado 7).

CP. Luis Raúl Uribe M.
Mg. en Admón, Univalle.

*Exclusivo para actualícese.com

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