Ingresos ordinarios y ganancias: dos conceptos diferentes en NIIF


20 mayo, 2015
Este artículo fue publicado hace más de un año, por lo que es importante prestar atención a la vigencia de sus referencias normativas.

El marco conceptual de la Norma Internacional de Información Financiera –NIIF– para pymes y la Sección 2 de principios y conceptos generales, hablan de los ingresos como el incremento en los beneficios económicos a modo de aumento en el activo o disminución en el pasivo, que generan aumentos en el patrimonio y son diferentes de las aportaciones de capital y nos dice que los ingresos son de dos tipos: ingresos de actividades ordinarias, y las ganancias.

El estándar no indica en esa parte una diferenciación clara entre uno y otro concepto; pero remitiéndose a las NIIF plenas, se encuentran algunas pistas; en la NIC 11 se aborda el tema de los ingresos y gastos en los contratos de construcción; la NIC 18 habla de ingresos de actividades ordinarias, y la NIC 40 de ingresos en propiedades de inversión, la NIC 17 se refiere a los ingresos en arrendamientos, la NIC 41 habla de ingresos para los agricultores, ganaderos, silvicultores; entonces se puede construir una definición de lo que es un ingreso ordinario y una ganancia, a fin de poder llevarla a la práctica, desde las definiciones incluidas en los estándares mencionados.

Así pues, aun cuando no hay una tabla que diga qué conceptos son ingresos ordinarios, cuáles ganancias (por ejemplo, un arrendamiento puede ser ingreso ordinario, pero también puede ser una ganancia) sí puede construirse una definición por interpretación: los ingresos ordinarios son repetitivos, presupuestados, evaluados, relevantes para la entidad, son una actividad que se realiza frecuentemente y de la cual la entidad obtiene recursos, y además la entidad planea la ejecución de dichos recursos. Una ganancia, por el contrario, es eventual, inesperada, concreta, en la mayoría de casos es irrelevante.

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Veamos un ejemplo:

Una entidad tiene un lote en el cual existe una construcción y ahí están las oficinas, bodegas y el área de producción, pero tiene además un lote que no está utilizado; eventualmente alguien solicita autorización para guardar en ese lote, durante 2 meses, material para otra construcción y paga $2.000.000 mensual para dicha finalidad. Esos $4.000.000 significan para la entidad una ganancia, puesto que es un hecho eventual, concreto, inesperado, no había sido presupuestado y nadie lo va a evaluar.

Pero si, por el contrario, la empresa busca alquilar el lote para generar ingresos que va a incluir en el presupuesto anual, para cubrir por ejemplo los gastos por vigilancia, ese mismo caso con estas nuevas condiciones se convierte en un ingreso de actividades ordinarias, pues aunque no es directamente la actividad principal y misional de la empresa, sí es reiterativo, presupuestado, evaluable anualmente, y es posible que se vuelva relevante para la entidad.

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Finalmente es importante aclarar que esta condición no aplica para los inventarios, pues cualquier venta que se realice de cualquier tipo de inventario es un ingreso ordinario, no importa si es de materia prima, de producto en proceso (semiterminado) o de producto terminado.

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  • 20 mayo, 2015
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