Inteligencia contable al servicio de la preparación de estados financieros bajo estándares IFRS (NIIF) ¿Se necesita una nueva generación de contadores? – Hernan A. Rodriguez G.


5 enero, 2011
Este artículo fue publicado hace más de un año, por lo que es importante prestar atención a la vigencia de sus referencias normativas.

Hernán RodríguezLa inteligencia contable básica para la información financiera consiste en cómo se hace el análisis de las transacciones y eventos para su reconocimiento y medición dentro de los elementos de los estados financieros. Esta inteligencia utiliza los conocimientos teóricos y prácticos siguiendo una representación denominada igualdad patrimonial y aplicando la técnica de registros de contabilidad de doble partida. Los conocimientos teóricos y prácticos para la preparación de estados financieros, así como los supuestos básicos y otras características están descritos en casi todos los marcos conceptuales para preparación de información financiera expedidos en el mundo.

Para esta inteligencia las transacciones u operaciones financieras son eventos o condiciones que nacen en virtud de los contratos entre compradores y vendedores para intercambiar activos en el pago de sus diferentes compromisos; y que son susceptibles de cumplimiento de reglas contables para la información financiera. Las principales transacciones financieras en las que es indispensable el uso de la inteligencia contable básica son: Compras, Préstamo, Hipoteca, Cuentas Bancarias, Tarjetas Crédito (tipo especial de transacción donde se combina la compra y el préstamo), Tarjetas débito (tipo especial de compra que involucra la realidad electrónica).

Hay eventos y condiciones distintas a las transacciones u operaciones financieras pero que pueden dar lugar a ellas, para los que la inteligencia contable debe permitir también su reconocimiento y medición dentro de los elementos de los estados financieros.

En ambos casos se dan unos cambios en la situación financiera de dos o más empresas o individuos. Cambios estos que guardan relación con un conjunto de actividades propias de los negocios y su financiación, así como con las de inversión. Actividades estas que a su vez tienen efecto en el patrimonio permitiendo así el análisis causa y efecto con técnica contable de doble partida.

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Cambiar a esta inteligencia contable básica desde una mecánica contable basada en la memorización de las descripciones y dinámicas de los planes de cuentas es bastante desafiante. Y doblemente complicado cambiárselas a profesionales que creen que lo dominan todo por ser de alta experticia en temas tributarios y de envidiables conocimientos desde el totemismo de oficios regulados como el de la fiscalización societaria.

Esta inteligencia contable básica descrita en el marco conceptual de lo que genéricamente se denomina como IFRS (NIIF) que ha sido recopilada en años de práctica profesional de la contaduría pública en el mundo, es necesaria para posibilitar la emisión estándares que guiaran el tratamiento de las situaciones particulares que se presentan en los rubros materiales de los estados financieros. Este tratamiento particular da origen a una inteligencia contable especializada para preparar información financiera.

La propuesta concreta es: si podemos analizar cualquier conjunto de rubros de estados financieros emitidos en cumplimiento de estándares IFRS (NIIF) y llegar a ellos a partir de las transacciones y eventos que los originaron, utilizando solo las reglas generales de reconocimiento y medición del marco conceptual para el mismo periodo. Si conseguimos unos valores similares entonces estaremos en posesión de la inteligencia contable básica para información financiera.

Si no pasamos esta prueba, entonces no poseemos este tipo de inteligencia contable básica, mucho menos la especializada y por consiguiente tampoco podemos ser intelectuales de la Contaduría Pública. Entonces lo más cómodo es seguir aplicando las reglas IFRS (NIIF) de la misma manera que aplicamos las reglas de los Planes Únicos de Cuentas con dinámicas prescritas por decreto: ¡de memoria! A este nivel quien tenga mejor memoria y quien posea mejor retorica o simpatía seguirá siendo considerado como intelectual de la Contaduría Pública.

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Lo grave es que sin inteligencia contable integral no podremos avanzar hacia el aseguramiento de la información financiera y mucho menos seguir siendo idóneos para ser depositario de la fe pública en las labores de fiscalización que nos asigna el Estado.

Autor:

CP. Hernan A. Rodriguez G.
globaliconta.blogspot.com
Email:herodri@gmail.com

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Última actualización:
  • 5 enero, 2011
    (hace 11 años)
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