La contaduría tiene un bajo prestigio en muchas de las instituciones de educación superior


7 junio, 2022

La tercera recomendación que planteó la Commission Pathways fue:

Reform accounting education so that teaching is respected and rewarded as a critical component in achieving each institution’s mission.

No nos gusta hablar de ello, ni toleramos que el asunto se plantee. Pero es un secreto a voces sobre el cual abundan evidencias. La contaduría tiene un bajo prestigio en muchas de las instituciones de educación superior. Es claro que hay profesiones cuya enseñanza es más exigente, logrando que sus egresados sean pensadores, muy cultos, excelentes lectores, siempre inclinados a conocer más cosas.

Paradójicamente hay muchos programas de contaduría en el país (255 según reportaba el Snies el 24 de mayo de 2022). Entre los factores que explicarían esta situación se encuentra el bajo costo de las matrículas, ya que las instituciones no están haciendo inversiones en laboratorios para el aprendizaje, experimentación e investigación, ni en recursos bibliográficos de primer orden.

Son varias las IES en las que los programas de medicina, derecho, economía y administración tienen un puesto de mayor prestigio que la contaduría. Los estudiantes de aquellas suelen tener mejores resultados en su bachillerato y en las pruebas Saber 11. Ciertos alumnos tienen un buen dominio del inglés. Entre tanto, en contaduría varios aún no saben leer, escribir ni exponer oralmente. En varios programas no hay procesos de selección. Es difícil conseguir muchos alumnos, de manera que prácticamente se recibe a todos. Además, los programas han perdido estudiantes, salvo en los momentos históricos en los cuales la legislación ha forzado a los empresarios a mejorar su contabilidad, generando una mayor demanda de contables y un aumento de su sueldo.

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La importancia de la contaduría debe ganarse. Aunque hay que abogar por una apertura sin prejuicios, la comunidad contable, es decir, profesores, alumnos y egresados, deben dar muestras de alto nivel académico y de un claro y fuerte compromiso con los demás. Hay que procurar que tanto la escuela contable como las oficinas de contabilidad de cada institución sean vitrinas del gran nivel de estos profesionales.

“cuando los profesionales de la contabilidad se dedican al diligenciamiento de formularios o modelos, descuidando pensar en sus propias instituciones y en el país al cual pertenecen, su prestigio baja rápidamente”

Desde Contrapartida hemos subrayado muchos temas sobre los cuales podrían y deberían pronunciarse los contadores, fomentando el análisis de las cuestiones que interesan al país, ayudando a acordar las mejores medidas. Hay que iluminar muchos asuntos, de manera que la transparencia obligue a la corrupción a replegarse. Son muchos los pensadores que han resaltado el carácter necesario de la contabilidad para lograr una buena administración. Sin embargo, cuando los profesionales de la contabilidad se dedican al diligenciamiento de formularios o modelos, descuidando pensar en sus propias instituciones y en el país al cual pertenecen, su prestigio baja rápidamente, como quien se cae por una escalera.

Necesitamos de profesionales para quien lo económico no se identifique con el atesoramiento, con el desplazamiento de las personas para sobreponerles el rendimiento económico, sino un medio para procurar una mejor calidad de vida, en aumento paulatino pero firme. A las puertas de la sostenibilidad los contadores tienen la palabra.

Hernando Bermúdez Gómez
Tomado de Contrapartida – De Computationis Jure Opiniones
Número 6625, Mayo 30 de 2022

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  • 7 junio, 2022
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