La Ley de Insolvencia Empresarial, ¿fracaso a la vista?

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  • Publicado: 20 octubre, 2010

La Ley de Insolvencia Empresarial, ¿fracaso a la vista?

El Gobierno está trabajando en una serie de modificaciones para la Ley 1116 de 2006 porque los resultados no han sido los esperados. Expertos dicen que se deben acelerar los procesos de liquidación de empresas.

Como lo publica Dinero entre junio de 2007 y lo que va de 2010, la Ley 1116 de insolvencia empresarial logró que 170 empresas reestructuraran sus pasivos, salvaran decenas de empleos y se alejaran de la quiebra. Una cifra baja si se compara con las 1.300 empresas que entre 2000 y mediados de 2007 se acogieron a la Ley 550.

¿Por qué ha sucedido esto? Para Luis Guillermo Vélez, Superintendente de Sociedades, la Ley 1116 está bien hecha y ha funcionado para algunas cosas. «Sin embargo, hemos detectado que la ley tiene algunos problemas, esencialmente en lo relativo a reorganización empresarial, no con liquidaciones. Es relativamente complicado acceder a la ley. Entrar al proceso de insolvencia es muy difícil, porque hay una serie de talanqueras que se le ponen al empresario que está en problemas», como lo expresa en El País.

Para el ex superintendente de Sociedades, Francisco Reyes Villamizar, a las empresas se les exige estar al día en pago de impuestos, parafiscales, acreencias laborales, tener aprobado el cálculo actuarial, no estar en causal de disolución y estar al día en el registro mercantil, como lo explica en Dinero. «Estas exigencias son para empresas que no necesitan reestructurar sus deudas», sostiene. Y señala que la reforma debe contemplar estímulos positivos para ponerse al día en sus pagos.

¿Fracaso?

Las circunstancias del país son diferentes hoy frente a las del 2000. Pero hay sectores que están tremendamente afectados por la revaluación, como el de los exportadores, aunque en general la economía marcha bien.

Esos sectores en la actual coyuntura podrían ser los que más fácilmente deberían acceder a un proceso de reorganización empresarial rápido y efectivo. Y además, que lleve a la solución de sus problemas, ya sea mediante la reestructuración de la sociedad mediante acuerdos con los acreedores y una viabilidad de la misma hacia el futuro. O hacia una liquidación.

¿Adoptar el modelo de quiebra de Estados Unidos?

Para Vélez, como lo asegura en entrevista con El País, el proceso nuestro es muy parecido al de bancarrotas en Estados Unidos. Lo que pasa es que en el Congreso de la República se le introdujeron a la Ley 1116 del 2006 unas modificaciones que son una especie de llaves a la entrada que evitan que las empresas puedan acceder de manera más expedita al proceso de reorganización. Es decir, tenemos una ley que en teoría es muy buena, pero en la práctica no lo es porque no se puede entrar. La idea es abrir esas puertas para que con una reforma a la ley se puedan salvar más empresas.

Además, no tiene porque haber un estigma alrededor de eso. Aquí lo importante es no solo rescatar a las empresas, sino el empleo de muchos colombianos. El caso más reciente de aplicación del Capítulo 11 en Estados Unidos es el de Blockbuster, y recordemos que bajo ese proceso estuvo Avianca, y se salvó, y ahora es una de las aerolíneas más importantes de América Latina. También estuvieron Texaco, United Airlines, General Motors, Chrysler y Continental. Allá esos procesos no tuvieron ni tienen un estigma asociado a un proceso de reorganización empresarial, y tampoco lo debería haber en Colombia.

Pensando en reformas

Luis Guillermo Vélez tiene claro qué reformas tendrán que aplicar a la Ley 116. Primero, reducir y hacer más razonables los requisitos para las empresas en dificultades. Segundo, establecer plazos ágiles a estos procesos de reestructuración. Tercero, reducir la burocracia creada alrededor de los procesos, que además de onerosa resulta poco práctica para solucionar los problemas.

La reforma a la ley de sociedades tiene que acelerar los procesos de liquidación de empresas, las cuales toman varios años. Así como se han facilitado los trámites para crear empresas, cada vez debe ser más fácil liquidar las compañías cuando no son viables.

Los cambios no se presentarán como una nueva ley sino que harán parte de proyectos ya presentados en el Congreso cuyo trámite está por iniciar.

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