¿Para quién estudiamos Contaduría Pública? – Jennifer Cortés

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  • Publicado: 30 marzo, 2016

Durante años la sociedad ha considerado que la Contaduría Pública es una profesión aburrida, cuadriculada, agotadora, estricta y con pocos descansos, algunas veces intensos con la documentación, los requisitos de las facturas, fechas de pagos, impuestos, etc.

Desafortunadamente todas estas percepciones son reales. Cuántos contadores públicos se arrepienten a diario por haber estudiado una carrera tan aburrida, tan agotadora e infinitamente interminable, se sale de un cierre para empezar con otro. Siempre hay algo que hacer, con una gran responsabilidad: “cerrar y presentar impuestos”. Todo es tan monótono y según comentarios “mal pago”.

Pero, si es tan poco apetecible, ¿cuál es la razón por la que hay tantas personas estudiando esta profesión? Quizás se dejaron influenciar por sus padres o por su tío millonario que es revisor fiscal, o por las amistades que son auditores, o por alguna persona que seguramente les dijo “estudia Contaduría, luego con el dinero que ganes estudias algo que te apasiona”, o finalmente porque les gusta la exactitud y organización que conlleva ejercer la profesión.

Soy contadora pública, y durante años discutía mucho por qué la había estudiado. Hasta hace poco descubrí que realmente me apasionaba la exactitud de un estado financiero, la responsabilidad social que se tiene al presentar los impuestos, o para los que trabajan en la parte financiera, crear nuevas estrategias para que la empresa surja económicamente, o si eres auditor, resguardar los recursos de la empresa como si fueran tesoros, siempre alertas vigilando; en realidad se puede ejercer en diferentes aspectos, no solo desde la vía contable, pero todos tienen el mismo fin y van para el mismo lugar: “Responsabilidad Social Nacional”.

Si nos quejamos de la mala utilización de los recursos por parte del Gobierno, nos equivocamos; somos los contadores, financieros, gerentes de empresa, ciudadanos, quienes tenemos esa principal responsabilidad. Gracias a una buena declaración (sin evadir, sin eludir), tenemos una gran posibilidad de que mejoren las vías, la salud, la educación. Quizás creías que esta carrera era para ayudar a las empresas a cumplir fiscalmente o financieramente; pues no: por esta razón es una de las pocas carreras que da fe pública, y finalmente es para nuestros hijos, nietos, nietos de nuestros nietos, por quien trabajamos. Somos un colectivo que no trabaja porque “la factura esté bien o sino la DIAN no me la recibe”; trabajamos para verificar que la factura esté bien, para que esto sea real y no desfalquemos a los demás ciudadanos, vecinos, padres, hijos; si nosotros logramos generar una profesión respaldada por la ética, seguro podríamos crear una mejor economía para esta sociedad.

“Sé que deben pensar que si hacen bien las cosas, igual el Gobierno no empleará adecuadamente nuestros recursos. Pues lo invito a realizar bien las cosas, por usted mismo, a generar más amor y pasión por esta carrera, a crear consciencia ciudadana: el valor a esta profesión la da uno mismo (no es el jefe, ni el gerente)”

Sé que deben pensar que si hacen bien las cosas, igual el Gobierno no empleará adecuadamente nuestros recursos. Pues lo invito a realizar bien las cosas, por usted mismo, a generar más amor y pasión por esta carrera, a crear consciencia ciudadana: el valor a esta profesión la da uno mismo (no es el jefe, ni el gerente). ¿Cómo podrían otros valorar tu profesión, si tú (el que estudias o estudiaste por 5 años) no la valoras? Por eso te invito que si no te apasiona llevar balances, organizar tus finanzas, presentar correctamente los impuestos, puedes buscar lo que más te apasiona en la vida; finalmente el objetivo del ser humano es ser feliz: solamente tú tienes la decisión. El cambio se realiza desde nuestro interior hace nuestro exterior.

Finalmente quiero aclarar que apasionarse no es sacrificarse: no se puede amar algo con sacrificio; simplemente el amor dejará que el tiempo en la labor sea mucho menor, se terminen las horas extras, te levantes y quieras seguir adelante, los errores disminuyan, y al final dejes de trabajar para empezar a disfrutar cada número, cada cifra, porque sabes que detrás de todo eso seguro se encuentra el futuro económico de un país. Deja de mirar hacia los lados, revisa el presente y empieza a trabajar por un mejor país: ¡tienes una gran responsabilidad!

Jennifer Cortés
Contadora Pública. Universidad Santo Tomás de Aquino
jennifer.cortes02@gmail.com

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