«Posibilidad de pertenecer al monotributo era muy restrictiva y enfocada a un sector minoritario»


29 mayo, 2019
Este artículo fue publicado hace más de un año, por lo que es importante prestar atención a la vigencia de sus referencias normativas.

María Consuelo Torres, socia de impuestos y servicios en KPMG Colombia comparte en Actualícese su punto de vista del por qué el monotributo fue un fracaso y no generó interés para los contribuyentes, y sobre las virtudes del régimen simple de tributación como herramienta de formalización.

María Consuelo Torres, socia de impuestos y servicios en KPMG Colombia, destaca que el régimen simple de tributación va dirigido a formalizar contribuyentes, regularizar omisos y simplificar la fiscalización al focalizarse únicamente en la variable de los ingresos.

Frente a la apuesta fallida del monotributo, ¿qué ofrece el régimen simple de tributación?

Busca integrar varios impuestos en uno solo (renta, impoconsumo, IVA, industria y comercio con avisos y tableros, y sobretasa bomberil), con tarifas menores a las generales, aunque aplicables sobre el ingreso bruto, pudiendo acceder no solo las personas naturales, sino también las personas jurídicas, con un rango de ingresos que permitiría el acceso de un volumen importante de contribuyentes (inferiores a 80.000 UVT, equivalentes a $2.741.600.000 por el 2019).

Desde su punto de vista, ¿por qué falló el monotributo?

“Este régimen va dirigido a formalizar contribuyentes, regularizar omisos para quienes la pertenencia al régimen simple no es voluntaria, y simplificar la fiscalización al focalizarse únicamente en la variable de ingresos”

La posibilidad de pertenecer al monotributo era muy restrictiva y enfocada a un sector minoritario de la población (ingresos brutos iguales o superiores a 1.400 UVT e inferiores a 3.500 UVT, es decir, entre $46.418.000 y $116.046.000, año base 2018), que adicionalmente tenían que ser elegibles para pertenecer al servicio social complementario de beneficios económicos –BEPS–, motivo por el cual, en nuestra opinión, perdió interés para los contribuyentes.

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Dentro de la estrategia de recaudo y lucha contra la evasión, ¿qué papel juega el régimen simple de tributación?

Este régimen va dirigido a formalizar contribuyentes, regularizar omisos para quienes la pertenencia al régimen simple no es voluntaria, y simplificar la fiscalización al focalizarse únicamente en la variable de ingresos, quedando de lado los costos, gastos y beneficios fiscales.

¿Qué campañas debe llevar a cabo el Gobierno para que los empresarios conozcan este régimen de tributación y no ocurra lo mismo que con el monotributo?

Conferencias en gremios y divulgación en medios de comunicación masivos y online.

¿Qué características deben cumplir los contribuyentes para acogerse a este régimen?

Entre las características por cumplir está el hecho de que los contribuyentes deben ser personas naturales con empresa o personas jurídicas con socios personas naturales nacionales o extranjeras residentes, que acrediten en el año anterior ingresos brutos ordinarios o extraordinarios menores a 80.000 UVT ($2.741.600.000 por el 2019). De igual forma, el contribuyente debe estar a paz y salvo con las obligaciones tributarias de todo nivel y de seguridad social.

Con el régimen simple de tributación se le apuesta a la formalidad. ¿Qué otras herramientas tiene la Ley de financiamiento para que las empresas entren a la ola formal?

Como una herramienta adicional para impulsar la formalidad destacamos el impuesto de normalización tributaria que permite regularizar activos omitidos o pasivos inexistentes al 1 de enero de 2019, el cual puede declararse y pagarse hasta el 25 de septiembre del mismo año.

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