Valor razonable, ‘el caballo de batalla’ de las NIIF

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  • Publicado: 25 noviembre, 2015

Valor razonable, ‘el caballo de batalla’ de las NIIF

La medición de activos y pasivos constituye uno de los mayores retos que afrontan los preparadores de información financiera. La problemática radica en encontrar la mejor representación económica de los hechos y transacciones. De aquí urge la discusión del valor razonable.

“Las mediciones actuales al costo histórico se basan en convenciones, acuerdos y prácticas generalizadas, pero no necesariamente en un concepto”

En palabras de Michael Wells, director de Iniciativas de Educación de la Fundación IFRS, no existe un concepto sobre lo que se considera costo histórico. Las mediciones actuales al costo histórico se basan en convenciones, acuerdos y prácticas generalizadas, pero no necesariamente en un concepto. Este hecho pone en aprietos a los profesionales relacionados con la información financiera, pues en algunas ocasiones es necesario lidiar con transacciones en las cuales no se establece fácilmente el costo histórico, lo cual da lugar a diversas formas de reconocer y medir este valor, todas con suficiente sustento técnico.

En su ponencia durante la conferencia IFRS de las Américas, el 23 de noviembre del 2015, el señor Wells, al inicio de la conferencia, preguntó: ¿ustedes saben medir el costo histórico? Yo, plenamente convencido de la respuesta, y después de haber estado estudiando las NIIF Plenas y NIIF para pymes durante más de cinco años, decididamente respondí que sí sabía medir el costo, al igual que respondieron la mayoría de los asistentes.

Paso seguido, el señor Wells procedió a demostrarnos, con base en dos o tres casos prácticos, la problemática en torno a la medición de activos al costo histórico, especialmente cuando se trata de transacciones que se configuran con varios eventos a lo largo de un tiempo determinado, e involucran diferentes hechos a lo largo de ese lapso.

Uno de estos casos es el siguiente:

Una entidad pagó $10 por el derecho a adquirir un activo, cuya construcción tarda dos años. Por haber adquirido el derecho anticipadamente, la entidad tiene preferencia para adquirir el activo.

Dos años después, la entidad recibe la propiedad del activo y paga $90 adicionales. Para ese momento, existen oferentes en el mercado, dispuestos a pagar $25 por el derecho a adquirir el activo. ¿Cuál es el costo histórico del activo? A) $100, b) $121, c) $125.

Después de haber permitido la discusión entre los participantes, el señor Wells procedió a explicar que cualquiera de las respuestas era técnicamente posible, pues la definición de costo de un activo no era suficiente para solucionar situaciones como esta.

La medición al costo histórico ha sido concebida como precisa y razonablemente cierta; sin embargo, una vez escuchados los argumentos planteados por el señor Wells, quedó claro que la medición al costo puede estar cargada también de estimaciones.

Luego de evidenciar los problemas con los cuales se enfrenta la medición al costo, escuchamos una breve ponencia sobre el valor razonable, y las ventajas que puede tener para una entidad utilizar este modelo de medición. Observemos el siguiente ejemplo.

Una entidad adquiere un lote y construye una planta con un costo de $1.000 (incluido el lote y la construcción de la planta). Con este costo como base de medición, fabricar una unidad de producto cuesta $100.

Dos meses después de construir la planta, se descubrieron yacimientos importantes de petróleo en el país donde está la planta de producción, por lo cual el valor del terreno y la planta allí construida se cuadruplicó, y existen oferentes en el mercado dispuestos a pagar $4.000 por la planta y el terreno.

Si un competidor decide construir una planta similar, los costos del terreno y la construcción serían de $4.000, y el costo de fabricar una unidad sería de $300.

Una unidad de producto se vende en $250.

Al analizar el anterior caso, es notable que utilizando el modelo del costo como base de medición, si la entidad vende un producto en $250 obtendría una ganancia contable de $150, mientras que su competidor, al vender una unidad de producto, obtendría una pérdida de $50.

Si la medición se realizara al valor razonable, ambas entidades tendrían un costo de producción de $300, y estarían en posición de competir en el mercado en las mismas condiciones. Mientras se trabaje con el modelo del costo, la entidad y su competidor estarán en desigualdad económica.

El valor razonable se convierte entonces en una concepción mucho más financiera de los hechos económicos, aunque las limitaciones relacionadas con su costo y razonabilidad aún representan importantes desafíos para su utilización como principal modelo de valoración.

Juan David Maya
Consultor NIIF

*Exclusivo para actualicese.com

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