Sin lugar a dudas con la salida del poder en Egipto de Hosni Mubarak, el país africano entró en un proceso de cambios sociales, políticos y culturales. Una transformación que comenzó a construirse desde las redes sociales Facebook y Twitter, las cuales se convirtieron en canales que a diario movilizaron a ciudadanos con el firme propósito de exigir un cambio gubernamental. ¿Las consecuencias? Se salieron con la suya.




