1 de marzo: reflexiones en el Día del Contador Público

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  • Publicado: 28 febrero, 2020

La globalización y la internacionalización de la economía han traído consigo innumerables cambios que han establecido nuevos estilos, medios y formas de hacer negocios, incidiendo directamente en el funcionamiento y desarrollo de las organizaciones empresariales.

La realización de negocios, el intercambio de bienes y servicios a nivel mundial precisan y/o establecen que exista un lenguaje único en cuanto a la información financiera reportada en los estados contables, un lenguaje que sea de utilidad, de fácil comprensión y entendimiento.

Desde 1990 se intenta acercar el modelo contable a las prácticas internacionales; es así como encontramos que en el artículo 63 de la Ley 550 de 1999 se establecía lo siguiente:

“El Gobierno Nacional revisará las normas actuales en materia de contabilidad, auditoría, revisoría fiscal y divulgación de información, con el objeto de ajustarlas a los parámetros internacionales y proponer al Congreso las modificaciones pertinentes”.

A pesar de las complejidades, exigencias y todo lo que implica establecer nuevos marcos conceptuales, el Gobierno y entidades como el Consejo Técnico de la Contaduría Pública se propusieron sacar adelante la armonización de las normas contables con los Estándares Internacionales. Se volvió a tratar el tema con la Ley 1116 de 2006, que otorgaba facultades para realizar los ajustes pertinentes que nos llevaran a la aplicación de las Normas internacionales de Contabilidad –NIC– y las Normas Internacionales de Información Financiera –NIIF–.

Con la expedición de la Ley 1314 de 2009 se estructura todo lo concerniente para la convergencia de las normas contables colombianas con los Estándares Internacionales. Inicia un nuevo proceso de reaprendizaje, de mejorar sobre lo construido, y de mayores perspectivas y oportunidades para el gremio contable.

En el corto, mediano y largo plazo se han ido reglamentando, a través de decretos, aspectos generales y específicos relacionados con la implementación de las Normas Internacionales de Información Financiera y las Normas de Aseguramiento de la Información. La implementación de los nuevos marcos contables, a la par con los cambios tecnológicos que se vienen experimentando, nos han colocado en un nuevo escenario, donde prevalecen estados financieros con mayor contenido cuantitativo y cualitativo en cuanto a políticas contables y revelaciones en las notas, facilitando una interpretación más acertada.

Cambios que se han experimentado y conceptos aún vigentes con los nuevos marcos contables

Propiciar una mentalidad no tan ligada a las leyes fiscales –sin desconocer su importancia y relevancia– también puede ser un fin de los nuevos marcos contables. Entender que el concepto de impuesto diferido ya hacía parte de nuestra normatividad, tal como se consagra en el artículo 67 del Decreto 2649 de 1993 (impuesto diferido débito), y en el artículo 78 del mismo decreto (impuesto diferido crédito)

El valor razonable como nueva base de medición adquiere validez por ser más ajustado a la realidad, al momento de medir elementos de los estados financieros. No queda derogado del todo el costo histórico, debido a que sigue siendo contemplado en las NIC-NIIF.

Se incluye el concepto de “Deterioro” aplicado a las inversiones, cuentas por cobrar, y a la propiedad, planta y equipo, basado en estimaciones reales que permitirán la actualización permanente, para que la información generada sea cada vez más objetiva y pertinente.

Los estados financieros deben volverse más integrales, más incluyentes, teniendo en consideración a todas las partes interesadas.

El Estado colombiano ha emprendido una campaña de modernización en distintos sectores, buscando mayor eficiencia, simplificación de trámites y procedimientos, para coadyuvar al crecimiento económico del país. La Ley 1258 de 2008 crea el modelo societario SAS, bien recibido dentro del gremio empresarial; así lo demuestran las cifras en aumento de nuevas organizaciones empresariales constituidas.

Desde entidades como la Superintendencia de Sociedades, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, y la Contaduría General de la Nación se vienen presentando propuestas para destruir estereotipos y facilitar la consolidación de un Estado a tono con las necesidades económicas. Recientemente, a través del Decreto 2046 de 2019 se reglamentó la Ley 1901 de 2018, que dio vida a la condición de sociedades comerciales de beneficio e interés colectivo –BIC–, incluyendo o adoptando en sus actividades cinco dimensiones: modelo de negocio, gobierno corporativo, prácticas laborales, prácticas ambientales y prácticas con la comunidad.

Todos los cambios mencionados involucran directamente al profesional en Contaduría Pública como eje del direccionamiento y buen funcionamiento de las organizaciones empresariales en el tiempo. Más que una fecha de celebración, el 1 de marzo debe convertirse en un espacio para la integración, el debate y la reflexión de todos los cambios que actualmente enfrenta la contaduría pública y su ejercicio en el futuro. La unidad del gremio contable cobra vigencia en beneficio de los actuales profesionales y las futuras generaciones de contadores públicos colombianos.

¡Feliz Día del Contador Público!

Por: Roberto Carlos Torres Aguas

Sobre el autor

Roberto Carlos Torres Aguas

Contador público, especialista en finanzas, diplomado en formación para la educación superior y diplomado en Normas Internacionales Contables e Información Financiera –NIIF–. Con conocimientos en sistemas informáticos; responsable y profesional en cada una de sus actuaciones, cumpliendo a cabalidad las normas legales vigentes y atendiendo los requerimientos emitidos por los organismos rectores.

Se ha desempeñado en la empresa privada y en la estatal, realizando actividades en las áreas contable, financiera, de auditoría y de revisoría fiscal. Dedicado a la investigación de temas contables, específicamente los relacionados con la implementación de NIIF en el entorno empresarial colombiano.



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