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“Camarón que se duerme se lo lleva la corriente” – Hernando Bermúdez Gómez

La cuarta revolución industrial está afectando los servicios profesionales contables. Sin embargo, parece que las universidades, en varios casos, continúan enseñando como lo hacían antes de la tercera revolución. ¿Qué pasa con los avances contables?

Fecha de publicación: 9 de noviembre de 2018
“Camarón que se duerme se lo lleva la corriente” – Hernando Bermúdez Gómez
Este artículo fue publicado hace más de un año, por lo que es importante prestar atención a la vigencia de sus referencias normativas.

A lo largo de la existencia de Contrapartida hemos subrayado que la contaduría es una forma de pensar, más que una manera de hacer. Reconocemos la importancia de las tecnologías y las técnicas, en cuanto que son formas concretas de aplicar el pensamiento científico. Sin embargo, combatimos a quienes, sabiendo hacer, no saben explicar. Reprochamos sin descanso a los que, al prevalerse de las técnicas se prestan para elaborar informaciones falsas, con el ánimo de obtener ventajas ilícitas, como las provenientes del fraude, del lavado de activos o de la evasión fiscal.

La gran mayoría de los profesores transmitimos conceptos pandos y dedicamos el mayor tiempo a enseñar cómo proceder para obtener ciertos resultados (técnica). Algunos se justifican afirmando que eso es lo que consume el mercado, mayoritariamente compuesto por pequeñas y micro empresas.

Las universidades se muestran felices ante el alto número de estudiantes y la baja inversión que se limita, generalmente, al pago de profesores y a la dotación de salones con sillas y elementos de proyección. Hay quienes tienen bibliotecas pobres; de hecho, prácticamente todas se han abstenido de hacer inversiones importantes en tecnología de la información.

Las universidades deberían ser expertas en prospectiva, es decir, en el “conjunto de análisis y estudios realizados con el fin de explorar o de predecir el futuro en una determinada materia”, según el DRAE.

En todas las épocas, los anuncios de los desarrollos científicos han señalado cómo será el futuro. Lo que hoy se conoce, mañana se usa. El tiempo que pasa entre los descubrimientos, los inventos y su explotación mercantil es variable, pero los empresarios actúan lo más rápido que pueden, porque saben que las cosas nuevas dejan sin mercado a las viejas.

Nos encontramos entonces ante la cuarta revolución industrial. Según Wikipedia, “(…) El concepto «Cuarta Revolución Industrial» fue acuñado por Klaus Schwab fundador del Foro Económico Mundial en el contexto de la edición del Foro Económico Mundial 2016. Swab sostiene que si la tercera revolución industrial es la revolución digital que ha estado en vigor desde mediados del siglo XX, que se caracteriza por una fusión de tecnologías que está difuminando las líneas entre lo físico, esferas digitales y biológicas esta cuarta etapa está marcada por avances tecnológicos emergentes en una serie de campos, incluyendo robótica, inteligencia artificial, cadena de bloques, nanotecnología, computación cuántica, biotecnología, internet de las cosas, impresión 3D, y vehículos autónomos. Klaus Schwab lo asocia también con la «segunda era de la máquina» (…)” Tenemos por cierto que esta revolución está afectando los servicios profesionales. Sin embargo, en muchos casos parece que las universidades continúan enseñando como lo hacían antes de la tercera revolución. Al respecto, resta decir que “camarón que se duerme se lo lleva la corriente”.

Hernando Bermúdez Gómez
Editor Contrapartida, Novitas, Registro Contable, Vademécum
Tomado de Contrapartida – De Computationis Jure Opiniones
Número 3926, noviembre 05 de 2018