Creación de política contable cuando la transacción no está en el alcance de la norma

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  • Publicado: 6 septiembre, 2017

Creación de política contable cuando la transacción no está en el alcance de la norma

En caso de que una entidad identifique que algún hecho económico, actividad, transacción o recurso no esté en el alcance de una NIC, sección o capítulo de la norma, debe utilizar su juicio para desarrollar y aplicar una política contable que dé lugar a información fiable y relevante.

Las políticas contables reflejan los motivos y lineamientos por los cuales se reconoce, mide y revela un hecho económico, al respecto, los Estándares Internacionales mencionan que si una entidad identifica que un hecho económico o transacción no está en el alcance de la norma, se debe utilizar el juicio profesional para desarrollar y aplicar una política contable que dé lugar a información relevante y fiable. A continuación, y con el ánimo de que nuestros lectores puedan identificar en sus experiencias estas situaciones y a su vez puedan visualizar alternativas frente a la forma de elaborar sus políticas contables,  presentamos algunos casos que dan cuenta de la problemática tratada.

Caso 1. Cultivos que no son plantas

“la entidad puede establecer, con base en el juicio profesional del preparador, que tratará la información de las operaciones entorno a los champiñones que cultiva conforme a la sección 34 o la NIC 41”

Una empresa que se dedica al cultivo de champiñones puede deducir que su cultivo entra en la categoría de activos biológicos y de este modo reconocerlo conforme a la sección 34 de actividades especiales del Estándar para Pymes. Sin embargo, y tras remitirnos a la definición de activo biológico por la cual se define que estos activos hacen referencia a los animales vivos o plantas (los champiñones son hongos), es preciso señalar que este tipo de cultivos no están dentro del alcance de la sección 34 ni de la NIC 41. Dada la situación anterior, la entidad puede establecer, con base en el juicio profesional del preparador, que tratará la información de las operaciones entorno a los champiñones que cultiva conforme a la sección 34 o la NIC 41, debido a que es la norma que más se asemeja a su realidad económica.

Caso 2. Recursos recibidos por juegos de suerte y azar

La respuesta a la pregunta de si ¿los ingresos que percibe una empresa dedicada a juegos, suerte y azar, están contenidos en el alcance de la sección 23 Ingresos de actividades ordinarias?, es negativa, ya que el alcance de esta sección se refiere a venta de bienes, prestación de servicios, arrendamientos, regalías e intereses.

Ahora bien, ya que este tipo de operaciones no está en el alcance de la sección 23, y no hay otra sección que aborde algo parecido, se debe buscar en el marco conceptual términos que se asemejen a esta operación y proceder a elaborar una política contable para su reconocimiento. Para el caso tomaremos la siguiente definición de ingresos: “Incrementos en los beneficios económicos producidos a lo largo del período sobre el que se informa, ya sea como entradas o incrementos de valor en los activos, o decrementos de las obligaciones.”

Con relación a lo anterior, y tras deducir que la empresa del caso que estamos abordando requiere revisar qué sucede en la operación de apuesta, puede decirse que esta, ya que efectivamente recibe un dinero por parte del apostador, puede reconocer los dineros percibidos por apuestas como una entrada a la cuenta caja y como contrapartida un ingreso, puesto que este dinero representa un beneficio económico e incrementa el patrimonio de la empresa.

A su vez, la empresa debe considerar no solo el ingreso sino reconocer el costo de la operación, que en este caso sería el premio por el cual debe responder al apostador. Para esto se genera un gasto de premiación y un pasivo por el dinero que se debe entregar al apostador, todo esto al momento de identificar los ganadores, independiente de cuando cobren el premio.

Caso 3. Activos que no generan beneficios directos

El señor Andrés Acosta es el propietario y gerente de la empresa Ejemplo SA, y compra un caballo de paso fino por $100.000.000. Al momento de realizar las políticas contables se requiere evaluar cómo se debe reconocer el caballo en la contabilidad.

“el caballo no está para su posterior venta, tampoco para reproducirse, extraer algún producto, ni para ser utilizado en el proceso productivo o la gestión administrativa de la empresa”

Al respecto, se evidencia que, dado que el caballo no está para su posterior venta, tampoco para reproducirse, extraer algún producto, ni para ser utilizado en el proceso productivo o la gestión administrativa de la empresa, no se puede catalogar como activo biológico, inventario o propiedad, planta y equipo.

Ahora bien, ya que el estándar no determina un tratamiento especial para este tipo de negocios, se debe revisar el concepto de activo para verificar si el caballo puede catalogarse entre las definiciones. Recordemos que el activo sirve para generar ingresos, disminuir costos, dar apoyo a la administración, para pagar pasivos o distribuir utilidades.

Respecto a las dos últimas características se podría decir que la empresa puede tener un bien o un recurso que no le genere beneficios, no le disminuya gastos y tampoco le sirva como apoyo administrativo (como en este caso), pero que pueda servirle en un futuro para pagarle a un tercero ya sea proveedor o socio.

En el caso del caballo tendría que identificarse si en realidad este puede servir como pago de pasivos o que exista un proyecto de distribución de utilidades que lo incluya, ya que, de ser así se podrá catalogar como otros activos caballo de paso y establecer los argumentos del reconocimiento en las políticas contables. Ahora bien, como por lo general es poco probable que un socio o proveedor espere recibir un caballo como pago, y lo que se estima es que el caballo quedará por mucho tiempo para el uso esporádico del señor Andrés, entonces convendría mejor reconocerlo como gasto.

Sin embargo, de ser reconocido como activo para la posterior distribución de utilidades el registro sería el siguiente:

Cuenta

 Débito

 Crédito

Otros activos – caballo paso fino

 $         100.000.000

Caja

 $              100.000.000

 

¿Cuál sería la medición?

Costo amortizado: conforme al Estándar para Pymes no se podría medir al costo amortizado porque no es un activo financiero.

Valor razonable: siempre y cuando en el mercado se pueda valorar y tenga un precio de cotización.

Costo: sería la opción más recomendable e ir reconociendo su deterioro, ya que lo más probable es que con el paso del tiempo su precio sea inferior.

Para concluir, al momento de decretar la distribución de utilidades, se debe establecer el valor razonable del activo. Digamos que el valor razonable equivale a los mismos $100.000.000, ante esto el siguiente registro sería:

Cuenta

 Débito

 Crédito

Dividendos por pagar

 $              100.000.000

Utilidades retenidas

 $         100.000.000

 

Y al momento de entregar el caballo, el registro quedará de la siguiente manera:

Cuenta

 Débito

 Crédito

Dividendos por pagar

 $         100.000.000

Otros activos

 $              100.000.000

 

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