[Editorial] Un nazi con smartphone – Juan Fernando Zuluaga

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  • Publicado: 9 septiembre, 2016

Hace unas semanas, mi preadolescente retoña me pidió un iPhone. Atolondrado, busqué mil excusas detrás de la podredumbre a la que nos ha llevado la sociedad de consumo, las virtudes de la vida ascética y otras justificaciones que me alcanzó a arrojar una rápida búsqueda en mi propio smartphone. Pero nada sirvió, y raudo me dirigí al San Andresito de la 80, donde me vendieron un “AiFone” chino buenísimo.

–No es un iPhone.
–Claro que lo es– repliqué –. Puedes navegar, poner música y hacer llamadas a tu papá.
–No es un iPhone. Punto.

“Los humanos somos buenos, en general, reconociendo quiénes envían los mensajes así no los conozcamos”

Es increíble cómo el mercado logra reconocer tan bien algunas marcas. La impronta del mensaje que una marca deja es indeleble en la mente de sus usuarios, si la forma de transmitir el mensaje es consistente. Lo interesante es que los humanos somos buenos, en general, reconociendo quiénes envían los mensajes así no los conozcamos.

Permítanme compartir otra historia para ilustrarlo

Durante la Segunda Guerra Mundial, los británicos conformaron un equipo de interceptadores de mensajes en clave morse, que los nazis transmitían a través de la estática de las frecuencias radiales a sus tropas. Los resultados de este comando fueron decepcionantes, toda vez que a esa altura de la guerra podían interceptar lo que fuera, pero no tenían ni idea de lo que estaban diciendo los alemanes, pues los nazis transmitían en el famoso Código Enigma, descifrado años después por Alan Turing (cuyo suicidio en 1954, con una manzana con cianuro, fue objeto de homenaje por parte de Steve Jobs en el ahora icónico logo de Apple).

Puede que los nazis no entendieran nada, pero sabían quién lo estaba diciendo”

Los británicos, a pesar del aparente desperdicio de tiempo y recursos, escucharon a través del tiempo al gran “filósofo” Francisco Maturana diciendo: “perder es ganar un poco”, y miraron qué le podían sacar de bueno a semejante esfuerzo. Y resulta que los agentes terminaron haciendo un hallazgo improbable: a fuerza de escuchar por horas y días la cadencia, el acompasamiento y la métrica de los mensajes, ya podían reconocer a sus remitentes. Puede que los nazis no entendieran nada, pero sabían quién lo estaba diciendo. El estilo, la velocidad de tipeo e incluso, las pausas de los nazis al enviar sus mensajes encriptados, se volvieron reconocibles.  De hecho, cuentan que llegaron a ponerles nombres. “Hans está enviando un mensaje desde Berlín”, “Herr Häagen-Dazs llama a alguien desde el frente oriental, se nota preocupado”, “Algo trama el commander Faber-Castell, porque está contento”, imagino que serían los reportes de los agentes a sus superiores. La utilidad que tuvo para el mariscal Montgomery esta información, le dio un giro a la guerra.

“El estilo del remitente es tan importante como el mensaje”

La enseñanza aquí es clara: el estilo del remitente es tan importante como el mensaje. Tanto Jobs en Apple, como los agentes nazis, transmitían cosas, pero lo que hacía reconocible su mensaje eran ellos mismos. La forma como transmitían su mensaje era su firma personal. Así como un agente interceptor lograba reconocer al nazi o como cuando al tomar un aparato podemos decir: “esto es Apple”, si hemos desarrollado un buen producto o servicio y le hemos puesto nuestra impronta, el mercado nos va a reconocer tarde o temprano.

Conclusión: nuestro producto no solo debe ser bueno; necesita un transmisor consistente y reconocible. Y si usted es emprendedor, es su labor, de nadie más.

Póngale su firma.

Sobre el autor

Juan Fernando Zuluaga C.

Empresario de la Industria del Conocimiento.

Es Fundador y Director Ejecutivo de actualicese.com, una red profesional con más de 300.000 suscriptores. Ha sido emprendedor asociado de uno de los mayores clusters de tecnología en Colombia, en donde incubó proyectos de software y consultoría en Integración Tecnológica. Además ha sido docente, conferencista y emprendedor con más de una veintena de proyectos en construcción, todos alrededor de la tecnología y su interacción con el ser humano.
Actualmente combina sus labores en actualicese.com con la escritura en su blog (http://jfz.co), la asesoría en implementación de tecnología en negocios en la red y sus conferencias.



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