El Poder de la Contaduría Pública – Carlos Alberto Pulido Niño

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  • Publicado: 16 octubre, 2008

Podría en estos momentos donde la economía más poderosa del mundo, la estadounidense, muestra débil recuperación, y los mercados financieros de la mayoría del mundo siguen arrojando pérdidas sin señales de un mejor futuro, atreverme a comparar a Alfred Nobel con la Contaduría Pública y la dinamita con los Contadores Públicos. Os explico esta comparación a partir del articulo – ALFRED NOBEL Premios y dinamita1 – 

Cuando aquel sueco visionario combinó un poco de inocuo ladrillo molido con nitroglicerina para crear el trinitrotolueno, más conocido como TNT, pensaba en las aplicaciones pacíficas de su compuesto para abrir nuevos caminos, mover montañas y extraer los minerales del codicioso seno de la tierra, pero no soñó que lo utilizaran más los generales que los ingenieros. Tan sangriento resulto el pavoroso resultado de la aplicación de la dinamita a la guerra, que después de toda la alegría de su descubrimiento, el sueco sintió la honda pesadumbre de un aprendiz de brujo engañado por las fuerzas superiores y fue entonces el más decidido partidario de la paz: todo el daño que involuntariamente ocasionó con su explosivo invento, lo palio con creces al crear el Instituto que lleva su nombre y tiene por misión la de honrar y premiar a los mejores hombres del mundo en los campos más diversos, como la medicina, la física, la química y en especial el de los luchadores por la paz, que es la más perfecta forma de convivir que tienen los humanos. El Premio Nobel es, con estos antecedentes, el galardón más secretamente anhelado por la mayoría de los que trabajan por sus semejantes, y en ocasiones puede resultar tan explosivo como el del otro invento que realizó el visionario sueco.  

Alfred Nobel se asimila aquellos hombres que conforman la profesión y que han trabajado para darle buen nombre a la Contaduría Pública. Esta no se ha formado de la noche a la mañana, y su importancia es tan vital porque hoy por hoy es la intermediaria de las actividades que surgen entre las personas y los negocios en un ambiente ético. Pero así como Alfred Nobel miro como el riesgo de los hombres de ciencia de convertirse en los paradigmáticos “aprendices de brujo” engañados por sus inventos, mal utilizados por sus semejantes, o con distintos propósitos de los que fueron animados inicialmente, la Contaduría Pública pasa por este mismo dilema en el mundo actual. Para ello relaciono un artículo de la Ley 43 de 1990, que en mi concepto en pocas palabras define a la Contaduría Pública. 

La Ley 43 de 1990, en el Capitulo IV, Titulo I sobre el Código de Ética Profesional, define en el articulo 35 la Contaduría Pública así: “La Contaduría Pública es una profesión que tiene como fin satisfacer necesidades de la sociedad, mediante la medición, evaluación, ordenamiento, análisis e interpretación de la información financiera de las empresas o los individuos y la preparación de informes sobre la correspondiente situación financiera, sobre los cuales se basan las decisiones de los empresarios, inversionistas, acreedores, demás terceros interesados y el Estado acerca del futuro de dichos entes económicos. El Contador Público como depositario de la confianza pública, da fe pública cuando con su firma y el número de tarjeta profesional suscribe un documento en que certifique sobre determinados hechos económicos. Esta certificación, hará parte integral de lo examinado. 

El Contador Público, sea en la actividad pública o privada es un factor de activa y directa intervención en la vida de los organismos públicos y privados. Su obligación es velar por los intereses económicos de la comunidad, entendiéndose por ésta no solamente a las personas naturales o jurídicas vinculadas directamente a la empresa sino a la sociedad en general, y naturalmente, el Estado. 

La conciencia moral, la aptitud profesional y la independencia mental constituyen su esencia espiritual. El ejercicio de la Contaduría Pública implica una función social especialmente a través de la fe pública que se otorga en beneficio del orden y la seguridad en las relaciones económicas entre el Estado y los particulares, o de éstos entre sí”. 

Hay algo que veo con preocupación, y es como la esencia de nuestra profesión que menciona el articulo 35 de la Ley 43 de 1990, pasa en estos momentos por pruebas de fuego, atacada por Proyectos de Ley como el 39 de 2007 Senado – 241 de 2008 Cámara que crea las SAS ( Sociedades Anónimas Simplificadas) y por demandas que tocan la columna vertebral de la profesión (La Fe Pública) y que gracias a la Corte Constitucional a través de la Sentencia C-861 del 03 de septiembre de 2008 reafirma la facultad que tiene el Contador Público para dar Fe Pública sobre factores pertinentes a la profesión. 

Pero la preocupación tiene tintes de angustia, algo parecido a lo que sintió Alfred Nobel cuando se dio de cuenta que su invento era utilizado para hacer cosas atroces, y que comparado a lo que hoy sucede no nos damos cuenta que el efecto de la crisis financiera mundial proviene en gran medida a pasar por alto precisamente la objetividad de la profesión de la Contaduría Pública, y que al realizar el análisis del articulo 35 de la Ley 43 de 1990 muchos puntos caen como anillo al dedo a la información financiera que poseía AIG, IndyMac, Bear Stearns, Washington Mutual Lehman Brothers, Wachovia y otras empresas que cotizan en Wall Street y que sin ser dramático pronto se derrumbaran por la sencilla razón que no hay nada oculto para la Contaduría Pública guiadora de los pasos del sistema capitalista. 

Lo interesante del asunto radica en una fortaleza que tiene el sistema capitalista colombiano y que pasa desapercibido en estos momentos de efervescencia mundial, y que precisamente el Consejo Técnico de la Contaduría hace observaciones al proyecto de circular sobre ejercicio de la revisoría fiscal emitido por la Superintendencia Financiera y que los invito a leer en la pagina de actualicese.com publicado el 14 de agosto de 2008. 

Al mirar este articulo encontré a partes interesantes que sin duda alguna ponen en entre dicho el papel de la auditoría que ejercieron los ya fallecidos gigantes empresariales norteamericanos y que continúan ejerciendo las prodigiosas empresas que cotizan en Wall Street y los cuales para el análisis de cada uno de ustedes traigo a coalición2: 

  1. La revisoría Fiscal no es auditoría: La auditoría no satisface las características de la revisoría fiscal, es eventual y no permanente, es posterior y no preventiva o perceptiva, es financiera y no integral, es selectiva y no vigilante. La fiscalización no es auditoría, ni siquiera auditoría integral o una sumatoria de auditorías, porque estas siempre tendrán carácter posterior y selectivo, en contravía de las disposiciones de fiscalización que la hacen permanente e integral.

 

  1. Las técnicas de interventoría de cuentas no son técnicas de auditoría: Se ha planteado la diferencia entre auditoría y fiscalización y si estas tienen distintos objetivos, sus técnicas deben ser diferentes. El objetivo de la auditoría no es otro que verificar las afirmaciones contenidas en los estados financieros con el fin de emitir opinión sobre su razonabilidad; su materia prima la constituyen los Estados Financieros y la verificación desde luego, se ejecuta con posterioridad a su formulación.

 

  1. La revisoría fiscal tiene carácter permanente, sus actividades son de vigilancia y no de evaluación, y en ese proceso de vigilancia hay un continuo examen de las transacciones que constituyen la materia prima de la construcción de la información. La fiscalización se realiza en el proceso y no en el resultado, y por ello tiene gran importancia la función de vigilancia sobre la contabilidad como sistema. Los parámetros del dictamen del revisor fiscal sobre los Estados Financieros, corresponden a fidedignidad, fidelidad y legalidad.

 

No estoy asumiendo ninguna posición que defienda la Revisoría Fiscal, soy partidario de todo lo que conforma la profesión siempre que sea para proteger a la sociedad y preservar la armonía económica, pero en estos momentos en que el actual sistema económico esta quebrantado se debe mirar que es lo realmente conveniente para Colombia de otros países y que fortalezas tiene que no posee el resto del mundo. Las crisis son para evaluar lo que se esta haciendo mal, aprender de los errores del prójimo para no caer en ellos, pero sin olvidar la retroalimentación. 

Es increíble el poder de la Contaduría Pública, un invento como la dinamita pero que difiere porque se ha hecho a lo largo de la historia para prevenir lo que esta sucediendo en el mundo, desconfianza por parte de los inversionistas que hace que los indicadores bursátiles se derrumben y solo porque necesitan una noticia mala de los mercados simplemente porque ya no confían en la información financiera de las empresas. 

De ingeniero químico, Alfred Nobel pasó a ser humanista en su más acabada perfección, mostrando una vez más en la vida cotidiana, el riesgo de los hombres de ciencia de convertirse en los paradigmáticos “aprendices de brujo” engañados por sus inventos, mal utilizados por sus semejantes, o con distintos propósitos de los que fueron iniciados inicialmente. Una similitud que hace comprensible como la Contaduría Pública canalizadora de las relaciones humanas y los negocios, engañada por pocos contadores públicos y mal utilizada por ejecutivos inescrupulosos, que en el caso de las quebrantadas empresas insignias norteamericanas, son seguramente brillantes economistas o administradores de Yale o Harvard, y que hoy dejan más que nunca en evidencia la importancia de la fe Pública en el ejerció de la profesión del contador publico en aspectos de gran relevancia para el crecimiento de un país y del mundo. 

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