«Empresarios están depositando mayor confianza en la actuación de los contadores públicos»

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  • Publicado: 27 febrero, 2017

«Empresarios están depositando mayor confianza en la actuación de los contadores públicos»

José Hernando Zuluaga, CEO de Actualícese, afirma que la Junta Central de Contadores para entregar la matrícula profesional no debería exigir requisitos pasados de moda. Critica la oferta de asesorías en Normas Internacionales sin calificación y con falta de formación, lo que se traduce en empresarios mal asesorados.

Hoy, ¿qué tan trascendental es el papel de los contadores públicos en las empresas?

La revolución mundial hacia la transparencia de la información y en contra de la corrupción hace ver cada vez más importante la labor del contador público.

Con la guerra planteada por parte del Gobierno a la corrupción, ¿cuál debe ser la posición de los contadores respecto a este flagelo?

La posición debe ser la misma de siempre: estar firmes, seguros y nada complacientes frente a las propuestas de evasión. Por otra parte, se debe tener la convicción de que la ética paga. Finalmente, la corrupción no se da en las solas esferas gubernamentales, esta nos rodea y forma parte del entorno que a veces no queremos ver.

¿Qué características debe tener un contador para ser competitivo?

Para ser competitivo el contador público requiere formación, calificación y actualización. El entorno mundial no es nada fácil, cada vez debemos buscar las posibilidades de una mejor formación. Si somos jóvenes, se debe buscar la forma de cubrir las necesidades profesionales mundiales. Y si el perfil es de una profesional contable, de edad, con amplia experiencia, que decida si se actualiza y se capacita; lo que quiere decir, cambia o se retira. Hacer el esfuerzo de adquirir los conocimientos nuevos que seguirán siendo un requerimiento diario. Asimismo, considero más conveniente para el contador su entorno y su familia.

Actualmente, ¿cómo evalúa la posición de los contadores frente a un tema que ha dado de qué hablar como son los Estándares Internacionales?

Para el contador promedio se ha requerido un esfuerzo para el entendimiento total y profundo del tema. Este contador empieza a reconocer que estos estándares y su tendencia dan lugar a la ampliación de la información, que se da a conocer por parte de las empresas para su entorno. Más aún, empieza a reconocer que muchos temas, aunque conocidos, no habían sido aplicados técnicamente; se sabe que existían, pero que no se reconocían.

“Cuando ya nos referimos a los contadores con una mayor formación y bagaje internacional, lo que se espera es que sean los guardianes de una información lo más cercana posible a la realidad”

Cuando ya nos referimos a los contadores con una mayor formación y bagaje internacional, lo que se espera es que sean los guardianes de una información lo más cercana posible a la realidad, para que no aparezcan grandes nubes que opacan la transparencia que debió tener la información y que dañan la imagen internacional, y nos llevan a pensar que muchas veces suceden descuidos frente a las responsabilidades de control en las empresas que tiene el contador público.

Profundizar sobre la aplicación de los nuevos marcos técnicos normativos desde el punto de vista contable, de aseguramiento, calidad, ética y educación, nos acerca más a una realidad económica y social que aún deja de tener en cuenta los efectos de los cambios en el medio ambiente y en la sociedad.

Desde su punto de vista, ¿qué es lo bueno, lo malo y lo feo de la profesión contable?

Lo bueno para el contador está en su futuro, sus posibilidades; la observación de lo que sucede con los estudiantes de Contaduría que investigan, analizan, saben comunicarse y saben redactar, pues tienden a ser los preferidos en las empresas. Igualmente, para el profesional con alta práctica es el hecho de que ya entendió que dejó de ser un auxiliar y que dejó de ser un digitador de información, lo cual ya es un buen avance, pues reconoció que este espacio ya lo ocupan personas a otro nivel, formados para hacerlo.

Muy bueno, igualmente, es que el contador ya sabe utilizar el aporte que dan las empresas de software que vienen facilitando el crecimiento del contador público, ayudándoles a utilizar herramientas tecnológicas apropiadas como corresponde. Aunque a un paso lento, se viene mejorando la imagen del contador y del revisor fiscal como fundamento de los empresarios, para el logro de nuevos desarrollos económicos y empresariales.

Es positivo también que los empresarios depositen una mayor confianza en la actuación del contador y se esté obteniendo una mayor credibilidad por parte de las instituciones financieras y el sector público en los Estados Financieros firmados y dictaminados, así como en los informes o dictámenes de los revisores fiscales.

Lo malo para la profesión es que todavía nuestra entidad rectora, la Junta Central de Contadores, para dar la matrícula pide requisitos de práctica pasados de moda. Malo es que el contador público empleado, una vez retirado de una empresa por antigüedad o por falta de criterios sólidos para constituirse en apoyo empresarial, sale como independiente a competir con honorarios irrisorios en asesorías, buscando equilibrar su economía familiar y golpeando con su cobro de bajos honorarios a sus colegas, sin que haya una entidad que lo proteja.

Malo es la oferta de asesorías en normas internacionales a pulso, sin calificación y sin formación, que da como resultado empresarios que consultan y se encuentran con que han cometido errores en la información que ya ni siquiera pueden corregir. De igual manera, es malo que los contadores, e inclusive los revisores fiscales, dejan todo para última hora, olvidándose de la importancia de organizar sus actividades en cronogramas y de planear el desarrollo de sus labores.

Malo, el que haya contadores que todavía tratan mal a sus subalternos, sin valorar que son el apoyo por el cual se sostienen en el puesto. También es malo que los contadores y revisores fiscales sigan siendo víctimas de las administraciones y los empresarios que llevan a las empresas al caos; y que el profesional contable, por falta de criterio u oportuna intervención, se ven salpicados, a veces “pagando justos por pecadores”.

Para finalizar, lo feo. Todavía hay contadores que se prestan para la negociación de facturas que son utilizadas para deducciones fiscales, hay profesionales digitando contabilidades como si fuesen auxiliares en labores mecánicas, hay contadores que no saben redactar y con ortografía que desdice de su capacidad de lectura. También, hay contadores que no saben expresar sus ideas y criterios. Igualmente, hay contadores que regalan su trabajo.

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