¿Es delito tener una cuenta bancaria en el exterior? – Luis Alberto Penagos

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  • Publicado: 18 mayo, 2016

Amigas y amigos, suele suceder en cualquier parte del mundo, pero especialmente en nuestros países latinoamericanos, que un suceso mundial relacionado con las finanzas, pone en el centro de las discusiones cotidianas términos y palabras que no son de uso común y que suelen generar confusiones y polémicas, muchas polémicas. Lo anterior más cuando todo el mundo queda metido en esa colada y en entredicho, porque los primeros que salen a señalar a toda voz y en primera página son algunos medios de comunicación, pero cuando se termina la investigación no salen a rectificar con el mismo ímpetu ni en primera página.

Y es que el caso de los Panamá Papers y su repercusión lo generó una cierta popularización del término offshore y sus implicaciones en lo referido al dinero que muchos ciudadanos del mundo de alto poder adquisitivo mantendrían oculto en el exterior.

¿Qué significa el término offshore? ¿Es legal o es un delito para cualquier ciudadano del mundo tener una cuenta bancaria abierta en el extranjero? ¿Cuáles son los motivos principales por los cuales el dinero entra y sale de nuestras fronteras?

Este y otros términos que sé que nos inquietan bastante, trataré de dejarlos lo más claro posible en los siguientes pasos:

Terminología y situación legal

En la definición etimológica del término, se denomina offshore a un recurso productivo que se encuentra “en el mar, alejado de la costa, mar adentro”, es decir, un paraíso fiscal, pero en lo que respecta a las finanzas y específicamente a los dineros producto de las ganancias y otros ámbitos relacionados, es utilizado también para denominar el traslado de un recurso o proceso productivo a otro país.

De alguna manera es una forma de deslocalización y puede atribuirse a la creación de empresas cuya razón verdadera es ocultar fondos no declarados en su país de origen en lugares denominados paraísos fiscales, en donde las reglamentaciones en materia impositiva son laxas o directamente inexistentes.

Pero es un error muy común meter en una misma bolsa a todos los fondos de ciudadanos o empresas que se encuentran en el exterior (según estimaciones estamos hablando de más de USD 3,5 billones), cuando existen diferencias muy marcadas entre los estímulos y necesidades que pueden llevar a una persona (o a una empresa) a sacar sus recursos económicos del país para colocarlos en el extranjero. Esto especialmente porque los ciudadanos ven en la corrupción de sus países una oportunidad para sacar su dinero fuera de su jurisdicción y como la cultura del no pago de impuestos se ha extendido por todo nuestro continente es la forma de justificar esa fuga de capitales.

La primera pregunta que podemos hacernos según lo expuesto sería: ¿es ilegal para un ciudadano del común abrir una cuenta en el extranjero? La respuesta es un «no» rotundo. Toda persona tiene derecho a tener cuentas bancarias en cualquier lugar del mundo que desee, incluso en aquellas jurisdicciones conocidas como paraíso fiscales.

Lo que sí es ilegal es que el titular de la cuenta no declare esos fondos o las ganancias que generan los mismos en su país de residencia.

Para el caso en el cual pudiera darse una doble tributación, esto es la duplicación del pago de un impuesto en ambos países, el titular debería realizar los mismos y después tramitar el reintegro en su país de origen.

Aclarado este primer punto, se hace importante entonces profundizar sobre los incentivos y mecanismos posibles que llevan a una persona a abrir una cuenta en el extranjero con el fin de entender un poco más y no caer en generalizaciones simplistas que nos alejan del entendimiento del asunto.

Cuentas en el exterior por motivos comerciales

“tanto los exportadores como los importadores son obligados por el banco central y el banco emisor, a poseer una cuenta bancaria en el país en donde compran o venden sus productos para facilitar el pago o el cobro de los mismos”

El primer motivo tiene que ver con razones comerciales, en lo referido a la compra/venta de productos y servicios con el resto del mundo. De esta manera, tanto los exportadores como los importadores son obligados por el banco central y el banco emisor, a poseer una cuenta bancaria en el país en donde compran o venden sus productos para facilitar el pago o el cobro de los mismos.

Todas estas operaciones comerciales que impliquen movimiento de dinero desde o hacia el exterior deben ser autorizadas por el banco central de la República de cada país, por donde deben pasar los fondos.

La maniobra ilegal aquí se da cuando, por ejemplo, un exportador vende un producto a una empresa extranjera, cobra los dólares (que sigue siendo la moneda internacional de preferencia para operaciones comerciales por encima del euro y el yuan), y deja el dinero en el exterior o ingresa el mismo al país por canales diferentes a los del banco central sin informar de la operación para eludir el pago de impuestos.

Durante la implementación de las restricciones cambiarias en cada país, este tipo de maniobras ilegales buscaban más que nada esquivar o eludir un tipo de cambio poco favorable en el pasaje obligatorio de dólares a moneda local y hacerse en el país de los dólares físicos.

Cuentas en el exterior por transferencias entre particulares

Partiendo de la base de lo visto hasta ahora, en donde atribuimos el término offshore para los recursos que se encuentran fuera del país, una persona podría tener estímulos para abrir una cuenta bancaria en el extranjero cuando deba transferir dinero hacia ese lugar por distintos motivos, como por ejemplo: tener un hijo estudiando en el extranjero, recibir del extranjero el pago de una jubilación o enviar dinero para la manutención de familiares fuera del país, por citar algunos.

La otra manera de realizar este tipo de transferencias sin tener cuenta bancaria en el extranjero es utilizar a empresas que se dedican a ello como MoneyGram o WesterUnion. El problema de esto radica en las elevadas comisiones que suelen cobrar las mismas para realizar la intermediación.

No es extraño que en respuesta a ello se estén utilizando cada vez más las criptomonedas como el Bitcoin para este tipo de operaciones, dado que el transferir dinero de un país a otro mediante estos nuevos medios tecnológicos prácticamente no tiene costos. Finalmente, un mecanismo ilegal bastante utilizado para transferir dinero al exterior o ingresar divisas al país son las casas de cambio no reguladas, que no tienen ninguna garantía en cuanto al capital movilizado y representan por ello un riesgo importante para quienes las eligen.

Cuentas en el exterior por inversión y ahorro

Otro estímulo por el cual un ciudadano podría llegar a tener abierta una cuenta en el extranjero es para ahorrar e invertir su dinero.

Entre las causas que podrían llevar a una persona a elegir la opción de invertir su dinero en el extranjero en vez de hacerlo en su país, con la consecuente sensación que produce la lejanía entre el individuo y su capital, podemos destacar:

a) La historia económica: en nuestros países es muy común ver cómo aparecen las llamadas pirámides que han dejado a más de un ciudadano en la ruina y esto hasta con la complacencia de los mismos gobiernos; para no ir muy lejos, baste solo con revisar la seguridad jurídica que un inversor/ahorrista puede tener en el país cuando una entidad supuestamente regulada se declara en quiebra despojando a sus depositantes y ahorradores sin la menor gallardía de las autoridades regulatorias.

b) Confiscaciones de depósitos, corralitos, quiebra de entidades, reformas tributarias inocuas, introducción de nuevos impuestos, cambios en las políticas jurídicas y toda clase de maniobras para evitar pagar los impuestos a los que se está obligado a pagar para que un Estado pueda marchar en orden, etc.; todas estas situaciones alimentaron en su momento la desconfianza que aún hoy siguen sintiendo muchos ciudadanos respecto a las entidades financieras locales a la hora de preservar sus ahorros.

c) El escaso desarrollo y el pobre menú de activos que ofrece la bolsa local podrían llevar a un inversor a poner la mira en un mercado de capitales mucho más desarrollado como lo es la bolsa de Estados Unidos. Con el fin de diversificar sus ahorros o de buscar alternativas de inversión que no existen en nuestros países, un ahorrista podría tranquilamente elegir el país del norte o los países del Viejo Continente para canalizar sus inversiones.

Si a ello le sumamos las innovaciones tecnológico-financieras de las últimas dos décadas, gracias a las cuales un inversor minorista puede abrir y fondear una cuenta en una sociedad de bolsa americana a partir de 3.000 dólares, podemos concluir que los fundamentos para llevar adelante esta «peregrinación» pueden ser fácilmente entendibles.

“de un total de depósitos bancarios en el mundo, USD 24,4 billones, alrededor de USD 3,5 billones estaban ocultos en la banca offshore a finales del 2015”

Es en ese contexto que se debe entender el desplazamiento de enormes sumas de capitales hacia los paraísos fiscales y la existencia del lavado de activos que invaden los diferentes sistemas financieros, en particular en las economías emergentes. Aunque es muy difícil saber el valor de las fortunas escondidas en los múltiples centros financieros de los paraísos fiscales, el banco internacional de pagos –BIS–, mediante investigaciones cautelosas, estima que de un total de depósitos bancarios en el mundo, USD 24,4 billones, alrededor de USD 3,5 billones estaban ocultos en la banca offshore a finales del 2015, lo que representa una trayectoria ascendente y sostenida desde mediados de la década de los 80s.

Conclusión

En un mundo cada vez más globalizado, pensar que porque una persona decide invertir parte de sus ahorros en otros países está «fugando» divisas o evadiendo impuestos es un error conceptual importante.

Filtraciones como los WikiLeaks o Panamá Papers ayudan a crear conciencia, pero no nos olvidemos de la hipocresía de los bancos, de los gobiernos y de las instituciones reguladoras internacionales, que aunque expiden mucha regulación , aun así favorecen los paraísos offshore; si no fuera así, la estadística diría que día tras día estos paraísos desaparecen, pero contrariamente se fortalecen y más y más ciudadanos del mundo acuden a ellos con millonarias cifras.

Agencias impositivas de distintos países han logrado en los últimos años importantes acuerdos bilaterales y multilaterales para avanzar en el intercambio de información fiscal, lo cual sí parecería ser la vía adecuada para terminar con el lavado de dinero y la evasión que atentan contra la transparencia y credibilidad de un mercado financiero global que sigue perdiendo reputación año tras año.

Y aunque sabemos que es muy complicado para los gobiernos locales atajar la corrupción y evitar la evasión fiscal mientras existan los paraísos fiscales, lo ideal sería que se castigara con cárcel y la repatriación de todos los capitales que están en esas zonas. A su vez, sería conveniente que se impusiera una normatividad mundial que por lo menos los obligue a reportar información fiscal y paguen una buena cantidad de impuestos a los países de donde son oriundos los fondos que protegen.

La filtración de más de 11 millones de registros del bufete de abogados de Panamá que dan a conocer cómo el secretismo offshore aparentemente ayudó a proteger a líderes, políticos, estafadores y traficantes de droga será una lectura obligatoria para los oficiales de cumplimiento, una “mina de oro” para los investigadores y podría forzar cambios en las políticas globales para sacar a la luz a los beneficiarios finales de compañías y otros instrumentos financieros.

*Fuente: artículos/noticias de Internet y fuentes propias

Autor:

C.P. Luis Alberto Penagos M.

Sobre el autor

Luis Alberto Penagos M.

Contador Público, Auditing Investigative Forensic.
Auditing Invetigative Forensic.

Miembro de ALIFC (Asociación Latinoamericana de Investigadores de Fraudes y Crimenes Financieros)

Consultor CEO de P&P Auditing and Consulting
Consultor Empresarial.

Email: lapenagosm@gmail.com



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