“La sociedad nos ha encargado de manera especial que contribuyamos a combatir la corrupción”


1 marzo, 2017
Este artículo fue publicado hace más de un año, por lo que es importante prestar atención a la vigencia de sus referencias normativas.

El contador general de la nación, Pedro Luis Bohórquez, afirma que si se trata de dibujar el perfil de un profesional contable, la formación en ética se encuentra en el primer escalón. De igual forma, dice que en cuanto a los Estándares Internacionales, el camino que queda por recorrer es bastante amplio y empinado.

Albert Einstein afirmaba: “En lugar de ser un hombre exitoso, busca ser un hombre valioso: lo demás llegará naturalmente”. La frase la recuerda Pedro Luis Bohórquez, contador general de la nación, refiriéndose a que en el siglo XXI el contador público, además de su diario quehacer laboral y profesional, debe estar inmerso en los diferentes escenarios económicos del mundo, los cuales incluyen una nueva arquitectura financiera, que lleva implícita la contabilidad. Con ello se pretende responder a los cambios fundamentales que deben afrontar los países y las organizaciones empresariales.

Por tal motivo, la profesión de contador está llamada a desarrollar y desplegar un papel mucho más importante, toda vez que los nuevos Estándares de Información Financiera como prácticas líderes reconocidas mundialmente así se lo exigen. “Los contables del país deben migrar hacia un papel más protagónico y trascendental que impacte las organizaciones en razón de la naturaleza de su trabajo al ser garantes de la información contable y financiera para la toma de decisiones”, asegura Bohórquez.

Desde su punto de vista, las actuales competencias laborales del contador público se deberán ajustar a los nuevos requerimientos económicos, sociales y culturales, para ser agentes que coadyuven al mejoramiento y bienestar de los individuos que conforman nuestra sociedad. “Los contadores debemos trabajar para la sociedad; así nos convertimos en hombres valiosos y, como decía Einstein, lo demás llegará naturalmente”, comenta.

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Sobre la corrupción, Bohórquez afirma que es una realidad viviente que afecta a todos los colombianos y a la administración pública tanto nacional como territorial, y que el Gobierno, en cabeza del presidente Santos, ha tomado, no de hoy sino desde tiempo a atrás, cartas ante este flagelo que azota nuestro país. “Los contadores trabajamos para la sociedad y esta nos ha encargado de manera especial que contribuyamos a combatir la corrupción”, afirma.

Destaca que entre la normatividad que deben tener presente los contables se encuentra el numeral 5 del artículo 26 de la Ley 43, el cual establece que si el revisor fiscal no denuncia los actos de corrupción que haya conocido en el ejercicio de su cargo, será causal de cancelación de su tarjeta profesional. A su vez, la Ley 762 de 2015 ordenó que los revisores fiscales reporten a la Unidad de Información y Análisis Financiero las operaciones sospechosas relacionadas con “el ocultamiento, manejo, inversión o aprovechamiento en cualquier forma de dinero u otros bienes provenientes de actividades delictivas o destinados a su financiación (…)”.

“Como podemos observar, la responsabilidad que tenemos los contadores frente a este flagelo es fundamental, y para poderla cumplir con dignidad y decoro debemos ser en todas nuestras actuaciones barreras infranqueables ante situaciones y actos que conlleven hechos de corrupción; ahí deben cumplir un papel fundamental los programas de Contaduría Pública porque definitivamente hay que prestarle más atención a la formación en ética de los estudiantes que a la postre se convertirán en profesionales”, afirma Bohórquez.

Si se trata de dibujar el perfil de un contador público, Bohórquez destaca que debe existir una formación muy sólida en ética. “Indiscutiblemente la formación en ética no está en duda. De hecho, si se analiza la estructura de los pronunciamientos emitidos por la Junta de Estándares Internacionales de Auditoría y Aseguramiento –IAASB– y de la Federación Internacional de Contadores –IFAC–, la formación en ética se encuentra en el primer escalón”, señala.

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Otros asuntos en los cuales los contadores públicos deben desarrollar competencias y habilidades están asociados con la contabilidad, finanzas, organizaciones, tecnologías de la información e impuestos. “Los Estándares Internacionales de Educación –IES– emitidos por la IFAC tienen una propuesta de formación, que por lo menos se debería discutir en Colombia”, explica.

Sobre los Estándares Internacionales, Bohórquez expresa que es necesario realizar investigaciones suficientes para concluir cómo nos ha ido desde la expedición de los decretos nacionales y las resoluciones de la Contaduría General de la Nación –CGN–, los cuales permitieron modernizar la regulación contable tanto pública como privada en el país.

“Los reguladores hemos hecho esfuerzos para avanzar en materia de contabilidad y aseguramiento; no obstante, debemos continuar en este norte. Se requiere que los regulados observen y apliquen lo dispuesto en dicha regulación. Somos conscientes que esta nueva realidad contable nos está costando mucho, y así hay que entenderlo. Veníamos de modelos basados en reglas y ahora avanzamos a modelos que privilegian principios, y como nuestra formación no está fundamentada en estos, no ha sido fácil tomar las decisiones que corresponden”, afirma el contador general de la nación.

Para Bohórquez, teniendo en cuenta los resultados y lo que visualizan desde la CGN, el camino que queda por recorrer es bastante amplio y empinado.

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  • 1 marzo, 2017
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