PriceWaterHouseCoopers: E.U.A. dejará su sistema contable y se unirá pronto al internacional

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  • Publicado: 5 junio, 2008

Entrevista realizada a Samuel di Piazza, Presidente mundial de PricewaterhouseCoopers.

Su apellido siempre acaba por dar pie a la conversación sobre sus orígenes. Sus abuelos, sicilianos emigraron a EE UU. Hoy su nieto, afable y de fácil sonrisa, que declara no saber ni una palabra de italiano -tampoco de español ‘aunque entiendo bastante’-, dirige una de las cuatro grandes firmas auditoras, PricewaterhouseCoopers (PwC). Una empresa cuyas cifras demuestran un verdadero espíritu global: tiene oficinas en 766 ciudades de 150 países y en ellas trabaja una plantilla superior a las 146.000 personas.

Usted llegó a PwC hace 35 años, ¿qué ha cambiado desde entonces en el mundo de la auditoría en general y en PwC en particular?

¡35 años son muchos años! El mercado es totalmente diferente hoy al que existía en el momento en que yo llegué a la profesión. Hoy la situación está marcada por la globalización, por la complejidad, por los mercados emergentes. El panorama es totalmente diferente y consecuentemente la profesión ha tenido que hacer cambios para adecuarse a la situación. En la actualidad es más global y más competente. Hace 35 años cada país tenía su propio estándar contable y hoy caminamos hacia uno solo. El uso de la poca tecnología que existía era muy limitado y los conocimientos también. Y hoy operamos en un mercado único. Por otra parte, hoy nuestra profesión está regulada y no lo estaba hace 35 años y creo que el entorno regulado ha sido bueno para la profesión.

Ha habido una época no muy lejana en la que los auditores abogaban por autorregular su profesión. ¿Usted cree entonces que es bueno que la profesión esté regulada?

Yo creo que sí. La profesión ha cometido algunos errores en el pasado. Creo que la regulación garantiza un nivel de intensidad de inspección. La profesión está hoy mucho más centrada que hace diez años y por supuesto que hace 35 y también mucho más consciente de los negocios de sus clientes.

¿Cree que la profesión auditora es más útil hoy para la sociedad?

Siempre ha jugado un papel importante en el mundo de los negocios, pero a medida que el mercado se hace más global y más complejo, es más importante. Creo que la profesión ha cambiado más en los últimos cinco años que en los 35 que hace que yo me incorporé a ella. Y el cambio ha sido para mejor.

¿Cómo ha cambiado PwC?

Hace 35 años en PwC operábamos como mucho en 30 países y teníamos tal vez 20.000 empleados. Hoy estamos ya en 150 países y es una firma mucho más conectada como organización, con una cultura mucho más profunda y más arraigada, con un elenco fuerte de socios. Yo empecé hace 35 años en una pequeña oficina al sur de Estados Unidos. Nunca me hubiera imaginado que hoy la compañía fuera como es hoy.

¿Cómo llegó a liderar la firma?

Nunca pensé que iría a estar en este cargo. Lo que proporciona PwC es una gran experiencia para toda la gente. Nuestros profesionales se quedan porque aprenden todos los días, afrontan retos y crecen. Yo he tenido oportunidades para dejar la firma, pero siempre he pensado que aquí era donde podía aprender más y ha sido así durante los últimos 35 años.

En el mercado global en el que estamos, ¿qué opina de la convergencia entre las normas contables internacionales (IFRS) y la contabilidad estadounidense (US Gaap)?

En 2002 yo manifesté públicamente que necesitamos un lenguaje contable común. No el lenguaje americano o el europeo, sino uno global. Y que alcanzar eso nos llevaría al menos 15 años. Pero en la mitad de tiempo tenemos ya sólo dos lenguajes, uno global que es el IFRS y el estadounidense, el US Gaap. Pero yo creo que es inevitable que tengamos sólo uno, el IFRS, y que éste se adopte en EE UU. Por muchas razones. Por un lado cientos de países están ya usando IFRS y sólo un país usa US Gaap. IFRS está basado en principios, US Gaap en reglas, y es muy técnico. IFRS tiene la aceptación de los reguladores de muchos países en el mundo, US Gaap sólo por un regulador. Creo que vamos a cambiar y espero que se produzca antes de los próximos cinco años.

¿Hay en EE UU mucha gente que piensa como usted?

Sí, aunque algunos están preocupados por los costes que implicará el cambio y otros, por si el IASB -el organismo que elabora las normas contables- es suficientemente fuerte, si tiene suficientes recursos y si tendrá el suficiente coraje para seguir trabajando en el ritmo de los principios. Pero los grandes inversores en el mundo quieren un único lenguaje y los reguladores, incluyendo al americano, quieren un solo lenguaje, así que yo creo que vamos a tener convergencia pronto.

Hoy sólo hay cuatro grandes firmas y los reguladores han mostrado su preocupación por lo que pudiera pasar si desapareciera otra como sucedió con Andersen. ¿Cómo observa ese panorama?

Hace 15 años éramos ocho grandes, pero el mercado se concentró. Sin ir más lejos nosotros estamos celebrando los diez años de vida de PwC. La pérdida de Andersen fue una verdadera tragedia, algo innecesario, un auténtico error del regulador, pero ocurrió y una buena firma desapareció. Ahora quedamos cuatro firmas y no existe ninguna razón para que alguna de las cuatro se fusione y es muy difícil que se cree una quinta. Hay algunas de muy alta calidad detrás de las cuatro, pero crear lo que nosotros hemos creado durante 150 años es muy difícil.

Sam Di Piazza explica que, esta vez, y a diferencia de lo que ocurrió con Enron, Worldcom o Parmalat, los auditores no han tenido nada que ver con la crisis. ‘Esta vez no es una crisis de reporting. Han sido las decisiones de inversión las que la han desencadenado. Y nuestro trabajo no es tomar decisiones sino determinar cómo reflejar esas transacciones. Así que debo decir que en esta ocasión no es a los auditores a quienes se debe culpar’.

El consejero delegado de PwC asegura que es muy difícil pronosticar cuál será el desarrollo o la salida de la crisis. ‘Esta comenzó con los hipotecas subprime y desembocó en una crisis de liquidez en la que las compañías no obtienen dinero para financiar sus operaciones y ahora se está convirtiendo en una crisis del consumo’, recuerda.

A pesar de reconocer que es muy difícil pronosticar qué pasará con la actual situación económica, se muestra optimista: ‘Muchos de nosotros diríamos que la parte más dura de la crisis está ya pasada. ¡Espero que eso sea así!’

Di Piazza considera que los reguladores han tomado las decisiones correctas para hacerle frente a la crisis. ‘Están respondiendo muy bien. El regulador americano ha tomado decisiones para favorecer la liquidez, que es algo muy importante. El Banco Central Europeo también. Pero es muy difícil saber qué va a pasar. Los auditores podemos jugar un papel importante a la hora de determinar el impacto de las inversiones que se realizan, en ver cómo se asegura el valor y en discutir el valor razonable de la contabilidad, que es un asunto de gran controversia. Como profesionales, estamos convencidos de que la aplicación del valor razonable es lo más acertado.

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