Rol del contador en la gestión eficaz del riesgo empresarial

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  • Publicado: 16 enero, 2019

Rol del contador en la gestión eficaz del riesgo empresarial

La Federación Internacional de Contadores –IFAC– publicó el 7 de enero de 2019 su informe Habilitando el papel del contador en la gestión eficaz del riesgo empresarial, en el que aborda diferentes aspectos sobre cómo pueden los contadores mejorar su contribución en las empresas.

El pasado 7 de enero de 2019 la Federación Internacional de Contadores –IFAC– publicó su informe Habilitando el papel del contador en la gestión eficaz del riesgo empresarial, en el que abordan diferentes aspectos para que los contadores que desempeñen funciones relacionadas con la gestión financiera puedan alinear la gestión de riesgos en torno a la creación y preservación de valor, impulsar la información de manera que permita la toma de decisiones a través de gestión de datos y análisis de riesgos, y faciliten la integración y la interconectividad entre los miembros de la organización y los usuarios de la información.

Visión general del riesgo empresarial

“se requiere que el contador tenga una visión de su cargo a nivel gerencial, es decir, pasar del registro de datos a ser el asesor de la entidad”

En la mente del profesional contable siempre debe estar presente la manera de responder la siguiente pregunta: ¿cómo podré contribuir a la gestión del riesgo empresarial? Para resolverla se requiere que el contador tenga una visión de su cargo a nivel gerencial, es decir, pasar del registro de datos a ser el asesor de la entidad en todo lo que atañe a factores internos y externos que puedan afectar la información. Teniendo esto en cuenta, se espera que los contadores sean vistos como expertos en riesgos que proporcionan valiosas ideas para apoyar las organizaciones en momentos de incertidumbre.

Cabe anotar que existe una delgada línea entre administrar los riesgos y no querer afrontar ninguno, ya que, si bien las entidades siempre estarán expuestas a diferentes situaciones que le puedan generar pérdidas (incertidumbres geopolíticas, transformación digital del sector en el que se encuentre, ciberseguridad, clima, cambios en el comportamiento del mercado, etc.), no se puede pretender que a fin de salvaguardarla se pierdan oportunidades. Por tanto, el contador debe, de forma inteligente, aconsejar a la administración de la entidad en cómo afrontar los cambios económicos, qué decisiones de financiación pueden generar beneficios y qué acciones se pueden llevar a cabo ante un posible fracaso o éxito.

Teniendo en cuenta la necesidad del contador de convertirse en protagonista de la gestión de riesgos, a continuación mencionamos algunas de las apreciaciones y recomendaciones realizadas por la IFAC en su informe.

Gestión de riesgos como reto para el contador

Existe una brecha entre el riesgo y la forma en que lo asumen la mayoría de los profesionales contables; esto puede deberse a su formación académica y profesional. La IFAC expone que, aunque la mayoría de los programas profesionales incluyen la gestión de riesgos, este no ha sido un núcleo de competencia para los contadores profesionales, lo cual quiere decir que aún queda bastante camino por recorrer para que los contadores aumenten su competitividad en el plano de la asesoría empresarial.

Lo positivo de todo esto es que, de acuerdo con las encuestas realizadas por la IFAC, muchos jóvenes que se vinculan a la carrera de contaduría pública tienen entre sus motivaciones y perspectivas la gestión de riesgo. Así pues, se espera que en su proceso de formación cuenten con un aprendizaje permanente en dicho aspecto y aprendan a identificar la contribución potencial de las funciones financieras.

Recomendaciones para el profesional contable

Entre las recomendaciones que expone la IFAC se encuentran:

  • Tener una comprensión profunda del negocio y su entorno externo. Se requiere que los contadores entiendan las estrategias de la entidad que asesoran o de la que hacen parte, que tengan clara su misión, visión, objetivos y valores corporativos; asimismo, que conozcan los hechos económicos y las transacciones que se pueden suscitar desde y hacia la entidad. Todo esto permite que el contador pueda crear valor y entender las dinámicas del mercado en el que se mueve, a fin de identificar riesgos y sugerir cómo construir relaciones clave con clientes, proveedores, entidades de financiamiento y entes reguladores.
  • Conocer herramientas y modelos que mejoren las prácticas empresariales. El advenimiento de nuevas tecnologías permite que los procesos se desarrollen mucho más fácil, que se ejecuten informes dinámicos que permitan evaluar el negocio al detalle y que se desarrollen normas que respondan a las necesidades del mercado. En este orden de ideas, estar al día con softwares contables o con herramientas como Excel avanzado pueden ser de gran utilidad. En cuanto a las normas competentes, se pueden estudiar las ISO o COSO como marcos relevantes en lo que atañe a la evaluación de riesgos.
  • Contar con habilidades estadísticas. Hacer uso de habilidades estadísticas que permitan la cuantificación y valoración del riesgo resulta eficiente a la hora de interpretar la correlación de las cifras o los intervalos de confianza con los cuales se podrán obtener estimaciones que contribuyan en la toma de decisiones.
  • Asumir un rol de liderazgo para dirigir equipos de trabajo y para comunicarse con los miembros de estos. Se requiere que el contador tenga habilidades para interactuar con otros, un espíritu crítico y una alta comprensión de las funciones de los colaboradores de la organización, de manera que pueda cooperar en la empresa y asumir un liderazgo.
  • Crear una cultura que fomente el intercambio de ideas. La fórmula directa para llegar al fracaso es no plantear inquietudes o ideas a tiempo. Por tanto, se requieren contadores más seguros de sí mismos, que no tengan miedo de plantear sus ideas o inquietudes. Esto es de alta importancia, dado que se pueden perder oportunidades por no aportar ideas o por desconocer beneficios del contrato; o peor aún, se pueden aceptar negocios que pueden ocasionar inconvenientes a futuro. Lo anterior, por asumir responsabilidades u obligaciones sin preguntar o indagar en las condiciones.

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