Siete años del TLC de Colombia con EE.UU., ¿cuál es el balance hasta el momento?


29 noviembre, 2019
Este artículo fue publicado hace más de un año, por lo que es importante prestar atención a la vigencia de sus referencias normativas.

Nuestro país ha perdido más del 50 % del valor exportado hacia el país del norte entre 2012 y 2019, pasando de 23.000 millones de dólares a solo unos 11.000 millones.

Hay pobres resultados en materia del viraje desde el sector minero-energético hacia la agroindustria exportadora.

En su comentario económico del día, correspondiente al 26 de noviembre de 2019, titulado Siete años del TLC EE.UU. – Colombia: balance y perspectivas, Anif afirma que el balance del tratado de libre comercio –TLC– entre Colombia y EE.UU, infortunadamente, está por debajo de las expectativas que se tenían en un comienzo.

«Colombia perdió más del 50 % del valor exportado hacia ese país durante 2012 – 2019, pasando de picos de 23.000 millones de dólares a solo unos 11.000 millones. Todo ello ha implicado pasar de superávits comerciales (bilaterales) del orden del +2 % del PIB a persistentes déficits del -0,6 % del PIB durante dicho período», indica el análisis.

Son varios los factores que explican el bajo aprovechamiento que Colombia ha logrado de este TLC. En cuanto a los factores externos se destacan:

  • El fin del auge minero-energético (2014-2015), reduciendo a la mitad las exportaciones petroleras.
  • El menor dinamismo en el propio comercio global, donde el diferencial en el crecimiento de las exportaciones vs. el crecimiento del PIB global ha descendido estructuralmente hacia valores del 0 al 1 %, todo ello agravado en años recientes por la mencionada guerra comercial.

Como factores internos se encuentran:

  • La evidente falta de escalabilidad exportadora de Colombia en productos agroindustriales.
  • El elevado “Costo Colombia” (sobrecostos de transporte, laborales y energéticos).

En términos de pérdida de valor exportado hacia EE.UU., la principal explicación tiene que ver con la reversa del súper ciclo de precios de commodities global (2014 – 2015). Allí se presentaron dos grandes efectos sobre las exportaciones colombianas:

  • El efecto de los menores precios del petróleo (pasando de picos cercanos a los USD100/barril-Brent en 2010-2012 al actual rango USD60-USD65/barril), resultantes de la sobreoferta de petróleo mundial.
  • La caída en los volúmenes exportados por la autosuficiencia energética lograda por EE.UU. Esto implicó pasar de exportaciones petroleras hacia EE.UU. de cerca de 15.000 millones de dólares en el pico de 2011 a los 6.000 millones de dólares actuales.
“la precaria vocación exportadora de Colombia (y el bajo aprovechamiento del TLC) tiene que ver con el atraso en la llamada agenda interna de una economía “encajonada””

En materia de agroindustria, la precaria vocación exportadora de Colombia (y el bajo aprovechamiento del TLC) tiene que ver con el atraso en la llamada agenda interna de una economía “encajonada”.

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«Son esos lastres estructurales de competitividad los que explican el estancamiento de las exportaciones no tradicionales en niveles de 15.000 millones de dólares / año por más de una década. En el caso particular de EE.UU., dichas ventas se han incluso contraído en un 20 % en los últimos siete años (bordeando actualmente los 4.000 millones de dólares)», indica Anif.

Todo lo anterior significa una penetración exportadora colombiana en EE.UU. de apenas un 3 % en la relación ventas externas / PIB al corte de 2019 (la mitad del 6 % de un quinquenio atrás).

A manera de conclusión

El balance del TLC con EE.UU. a siete años de su entrada en vigor deja pobres resultados en materia del requerido viraje desde el sector minero-energético hacia la agroindustria exportadora.

La administración Duque tiene el desafío de apretar el paso en reformas estructurales clave que permitan reducir el “Costo Colombia”, destacándose:

  • Mayor dotación de infraestructura-logística, donde la buena tarea que viene haciendo el Gobierno en destrabar las obras de concesiones 4G debe complementarse con la finalización de los corredores prioritarios de comercio exterior.
  • Mayores esfuerzos de flexibilización del mercado laboral. Ello resultará clave para afrontar la mayor competencia del cronograma de desmonte arancelario en productos sensibles provenientes de EE.UU. como arroz (5 años), pollo (9 años) y maíz (11 años).

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