Terrenos depreciables se pueden identificar por tres variables


3 octubre, 2018
Este artículo fue publicado hace más de un año, por lo que es importante prestar atención a la vigencia de sus referencias normativas.

Por lo general, los terrenos no son sometidos a depreciación ya que se presume que su vida útil es indefinida. Sin embargo, en algunos casos esta regla encuentra su excepción y deben depreciarse. Aunque el estándar no define una metodología para hacerlo, se deben revisar tres variables.

Tradicionalmente se ha considerado que los terrenos tienen una vida útil indefinida, ya que el terreno no es un bien susceptible de deteriorarse ni desgastarse, no se envejece y es muy poco probable que vaya perdiendo valor con el tiempo.

En pocos casos sucede que los terrenos pierdan valor. Un ejemplo de estas excepciones es una zona que presenta problemas de drogas, inundaciones u otros fenómenos naturales. Frente a estos casos es posible que los terrenos pierdan valor.

Según lo anterior, adquiere relevancia lo mencionado en el párrafo 17.16 del Estándar para Pymes, “Con algunas excepciones, tales como minas, canteras y vertederos, los terrenos tienen una vida ilimitada y por tanto no se deprecian.”

“El estándar no establece metodologías especiales para la medición de la depreciación de terrenos, por lo que es necesario revisar los requerimientos de la sección 17”

La frase “con algunas excepciones, tales como”, significa que los ejemplos allí citados (minas, canteras y vertederos) no son los únicos casos en los cuales puede presentarse la depreciación de terrenos, aunque suelen ser los casos más habituales.

¿Cómo se realiza la depreciación de terrenos?

El estándar no establece metodologías especiales para la medición de la depreciación de terrenos, por lo que es necesario revisar los requerimientos de la sección 17. Se deben entonces estimar tres importantes variables:

  1. Vida útil.
  2. Valor residual.
  3. Provisión de desmantelamiento.
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Suponga que una entidad adquirió un terreno en las afueras de una ciudad principal, con un costo de $850.000.000, y obtuvo permiso para utilizarlo como vertedero de basuras no radioactivas durante un período de 10 años, o hasta alcanzar un volumen de vertimiento de un millón de metros cúbicos de desechos. La entidad espera operar el vertedero por 10 años.

Al finalizar la vida útil, la entidad debe llevar a cabo un programa de relleno sanitario, reforestar el terreno, y entregarlo a la nación como zona de reserva de flora y fauna. La restauración tiene un valor estimado de $250.000.000.

La medición posterior al reconocimiento debe hacerse incorporando la depreciación. Es recomendable depreciar por separado el costo del terreno y la provisión por desmantelamiento con el fin de facilitar el proceso de conciliación entre los estados financieros y la declaración de renta, ya que para efectos fiscales no es aceptada la depreciación de la provisión por desmantelamiento.

Si quiere profundizar en este tema, lea nuestro análisis Terrenos que se deprecian: puntos clave para identificarlos.

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Última actualización:
  • 3 octubre, 2018
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