Las prácticas universitarias permiten a las compañías contribuir a la formación de los nuevos profesionales. Es una modalidad rodeada de muchas dudas y confusiones acerca de su contratación y ejecución; por lo tanto, trataremos algunas cuestiones referentes a su manejo.
Las prácticas universitarias permiten a las compañías contribuir a la formación de los nuevos profesionales. Es una modalidad rodeada de muchas dudas y confusiones acerca de su contratación y ejecución; por lo tanto, trataremos algunas cuestiones referentes a su manejo.
Las prácticas laborales entendidas como verdadero nexo entre el saber teórico y el quehacer real, reguladas en la Ley 1780 de 2016 y la Resolución 3546 de 2018 del Ministerio del Trabajo, se tratan de una actividad formativa que realizan los estudiantes de un programa ofrecido por instituciones de educación superior de pregrado para la obtención de su título profesional, siempre y cuando sean un requisito expreso.
Dicha práctica se realiza durante un tiempo determinado, en un ambiente laboral real otorgado por la empresa o en un escenario de práctica laboral, como lo denominan las normas antes mencionadas.
En dicha práctica el estudiante realiza tareas relacionadas con su área de estudio y tipo de formación, siendo el ejercicio de dicha actividad supervisado y vigilado tanto por la empresa como por la institución educativa.
Es importante establecer que en ningún caso puede considerarse la práctica laboral o universitaria como una relación laboral, pues se trata de una actividad de mera formación.
Solo pueden ser practicantes laborales los estudiantes universitarios que estén cursando o culminando sus carreras de pregrado y posgrado cuando el programa y la institución educativa lo exijan.
Conforme a lo establecido en la Resolución 3546 de 2018, no son practicantes laborales:
Estos estudiantes serán regulados por las normas especiales que cada uno de ellos poseen.
No, las prácticas de los aprendices Sena están reguladas por la Ley 789 de 2002 y demás normas concordantes.
Ninguna de las características de los aprendices, tales como jornadas máximas, cuotas de sostenimiento, período máximo, entre otros, son aplicables a los practicantes universitarios, pues estos cuentan con sus normas especiales independientes (Resolución 3546 de 2018 y Ley 1780 de 2016).
Las prácticas laborales universitarias son una actividad empresarial que permiten que el estudiante se aproxime al ejercicio de su profesión, aporte a la sociedad colombiana e, incluso, forme para la empresa un posible trabajador una vez finalizada dicha práctica.
Todas las empresas pueden tener practicantes, incluso las entidades públicas, siempre que el practicante desarrolle una actividad formativa relacionada con su área de estudio y su tipo de formación, en un ambiente laboral real con supervisión de la institución educativa y la empresa, respetando todas y cada una de las condiciones dadas por la ley y la resolución en mención.
Los artículos 15 y 16 de la Ley 1780 de 2016 establecen que el horario de la práctica no puede ser igual o superior a la jornada ordinaria de la entidad donde esta se realice y, en todo caso, a la máxima legal vigente; es decir, no puede ser igual o superior a la jornada que se maneje en la empresa, ni mucho menos igual o superior a ocho (8) horas diarias, 48 horas en la semana.
Por lo anterior, no deben generarse horas extra en la práctica, pues el practicante no podrá realizar sus prácticas en horas mayores a dichas jornadas ordinarias.
Conforme a lo establecido en el numeral 3 del artículo 4 de la Resolución 3546 de 2018, es completamente opcional, pues se manifiesta que [pq]las prácticas laborales universitarias pueden ser con auxilio o gratuitas; es decir, depende de lo que se pacte entre la empresa y la institución educativa[/pq]. Para esto, debe aclararse que la norma dispone que, en caso de llegarse a establecer el pago de un auxilio, este no puede ser inferior al salario mínimo mensual legal vigente –smmlv– ($908.526 para 2021).
Es de anotar que, de llegar a darse un auxilio al practicante, este no constituye salario, dado que no es una relación laboral; además, dicho dinero se da con el fin de apoyar al practicante en el desarrollo de su actividad formativa, no para retribuir un servicio.
Dado que no nos encontramos ante una relación laboral, el practicante no tiene derecho a prestaciones sociales (primas, cesantías e intereses a las cesantías) ni al pago de seguridad social en pensiones y en salud.
Respecto a los aportes a riesgos laborales, estos son los únicos que se deben aportar a favor del practicante, conforme a lo establecido en el Decreto 1072 de 2015.
Conforme al artículo 4 de la Resolución 3546 de 2018, la institución educativa y la empresa deben realizar acompañamiento y seguimiento al desarrollo de la práctica laboral.
En dicha práctica debe asignarse un tutor por parte de la empresa y un monitor por parte de la institución educativa para que apoyen y supervisen la actividad desarrollada por el estudiante.
El tiempo máximo de la práctica es el que se establezca en los reglamentos de la institución educativa, dado que las normas no establecen un período máximo.
La práctica puede finalizar en las siguientes situaciones:
Para la realización de la práctica laboral universitaria, debe suscribirse un acuerdo entre la empresa, el practicante y la institución educativa, detallando el nombre e identificación de las partes, sus obligaciones, el programa académico, las actividades que desarrollará el practicante y duración de la práctica.
En caso de pactarse el pago de un auxilio, se debe establecer la forma de entrega, quién será el responsable de la cotización a riesgos laborales y toda la información importante relacionada con la práctica.
Es importante aclarar que dicho acuerdo de voluntades no es un contrato de aprendizaje, así como tampoco un contrato de trabajo.
Finalmente, es importante señalar que, conforme a la Resolución 3546 de 2018, las prácticas laborales no son tenidas en cuenta como cuota de aprendizaje, dado que el practicante no es un aprendiz, como se señaló con anterioridad.
Esperamos que con estas respuestas se tenga clara la figura de la práctica universitaria y se implemente de la mejor manera posible.
Por último, en el siguiente video explicaremos cómo procede el reconocimiento de las prácticas estudiantiles como experiencia laboral:
[Mowplayer-Video ID=XV-PA3NtktQ]
Angie Marcela Vargas Charry
Abogada especialista en Seguridad Social y Conciliación Laboral.
*Exclusivo para Actualícese.
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