¿Qué actividades realizan las sociedades de economía naranja?

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  • Publicado: 16 diciembre, 2019

¿Qué actividades realizan las sociedades de economía naranja?

La economía naranja permite que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales.

Su valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual.

Para el Ministerio de Cultura, las actividades de la economía naranja se agrupan en tres grandes áreas.

Las sociedades comerciales son una forma organizativa al alcance de los diversos actores sociales, económicos y comunitarios, que se encuentran en medio de la economía naranja para generar valor, no solo simbólico y estético, sino también económico, y procurar por esta vía cambios significativos en la calidad de vida de las personas, los grupos sociales y el país.

Para profundizar en el tema societario de la economía naranja, la Superintendencia de Sociedades publicó la Guía Jurídica y Societaria de Economía Naranja, la cual está a disposición de agentes creativos, culturales, emprendedores, empresarios e inversionistas de sectores afines a las actividades económicas naranja.

“Se trata de una guía conceptual, jurídica y de política pública que permitirá conocer y acceder a las bondades que ofrece la normatividad vigente”

Se trata de una guía conceptual, jurídica y de política pública que permitirá conocer y acceder a las bondades que ofrece la normatividad vigente, tanto en los beneficios de financiamiento, fiscales y de oferta institucional, como en las formas asociativas a disposición para hacer empresa, entre estas, las sociedades comerciales.

Puntos distintivos de la economía naranja

Alrededor de la economía creativa se estructura la noción y el sentido de la economía naranja, en tanto expresión de las aspiraciones válidas de las personas, las comunidades, los territorios y los países, a tener una vida mejor, con mayores oportunidades de desarrollo personal, colectivo, social y económico.

El concepto de economía naranja reconoce el valor de la diversidad y conlleva que los países propicien la infraestructura para permitir que su patrimonio y diversidad cultural se manifiesten, animen la vida social e impulsen a las industrias culturales y creativas como motor de desarrollo económico, generación de riqueza y empleo.

La guía cita al BID, entidad que define la economía naranja como “el conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales (y creativos), cuyo valor está determinado (y protegido) por su contenido de propiedad intelectual”.

Actividades de la economía naranja

Para el Ministerio de Cultura, las actividades de la economía naranja se agrupan en tres grandes áreas:

  1. Artes y patrimonio cultural (material e inmaterial).
  2. Industrias culturales.
  3. Creaciones funcionales o industrias creativas.

Economía naranja y derechos de propiedad intelectual

Los derechos de propiedad intelectual ‒DPI‒ caracterizan y definen a la economía naranja, por lo que reciben especial atención. «Colombia ha desarrollado e implementado un régimen legal para la protección y gestión de la propiedad intelectual que se ajusta a los estándares internacionales en el reconocimiento y protección de este tipo de derechos», indica la guía.

Los derechos de propiedad intelectual se dividen en tres grandes grupos:

  1. Propiedad industrial (marcas, lemas comerciales, patentes de invención, modelos de utilidad, diseños industriales y esquemas de trazado de circuitos integrados).
  2. Derechos de autor y derechos conexos (recaen sobre obras literarias o artísticas).
  3. Otros derechos sui generis tales como los de obtentor de variedades vegetales.

Colombia ha constituido un sistema de propiedad industrial administrado por el Estado, a través de la Superintendencia de Industria y Comercio ‒SIC‒, cuyo fin es la concesión de derechos sobre nuevas creaciones (patentes de invención, modelos de utilidad, diseños industriales y esquemas de trazado de circuitos integrados), y a los comerciantes sobre los signos que utilizan para distinguir sus productos y servicios en el mercado (marcas, lemas, nombres y enseñas comerciales).

La entidad también conoce y decide sobre la declaración de protección de una denominación de origen.

Mediante la protección de las nuevas creaciones se logra incentivar el desarrollo tecnológico y, en general, la innovación por medio de la investigación, otorgándole al inventor un monopolio temporal que le permite recuperar económicamente la inversión realizada al tiempo que emprende un avance tecnológico nacional.

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