Leonardo Castaño afirma que los departamentos de auditoría deben hacer parte de un proceso de transformación digital.
Los auditores, por su parte, deben mejorar la comprensión de los datos, del riesgo de las nuevas tecnologías y la manera en que éstas están cambiando el modelo de negocio de las empresas.
Leonardo Castaño afirma que los departamentos de auditoría deben hacer parte de un proceso de transformación digital.
Los auditores, por su parte, deben mejorar la comprensión de los datos, del riesgo de las nuevas tecnologías y la manera en que éstas están cambiando el modelo de negocio de las empresas.
Así como los cambios creados por la pandemia no se detienen, los que tienen que implementar los profesionales contables tampoco.
«Vivimos en un constante proceso de adaptación y aprendizaje de experiencias de cara a esta nueva realidad que, sin duda, ha impactado de forma significativa la vida de las personas y la operación de las empresas en todas las industrias», afirma Leonardo Andrés Castaño Cruz, director de servicios financieros de auditoría de KPMG Colombia en su análisis ¿Qué viene para la auditoría después de la pandemia?.
Castaño Cruz lista una serie de cambios a los que se han tenido que ir adaptando los auditores en medio de la nueva realidad:
«Las operaciones simples, repetitivas y que no requieren toma de decisiones han empezado a ser reemplazadas por robots y por inteligencia artificial, reduciendo costos y desperdicios», observa Castaño Cruz.
Resalta que las organizaciones que han adoptado el uso de datos y nueva tecnología han tenido una ventaja importante y definitiva en la conexión e interrelacionamiento con sus clientes, proveedores, reguladores y empleados, así como en la adopción de nuevas plataformas digitales y/o el cambio a operaciones remotas durante la pandemia.
La gran mayoría de las empresas, sean pequeñas, medianas o grandes, nacionales o multinacionales, están atravesando hoy por un cambio del modelo tradicional y convencional al modelo digital.
«Los departamentos de auditoría deben hacer parte de este proceso de transformación, proporcionando su valiosa ayuda a lo largo de la transformación y garantizando el cambio de las compañías», advierte.
Es tarea de los auditores mejorar la comprensión de los datos, del riesgo de las nuevas tecnologías, y la manera en que éstas están cambiando el modelo de negocio de las empresas, y además, cómo las organizaciones están abordando esos nuevos riesgos.
También es primordial que los auditores cuenten con el mismo nivel de entendimiento y comprensión de los procesos de los negocios que el que tenían previamente al cambio de los actuales que se administran mediante datos y nuevas tecnologías, de los negocios digitales.
Así como las empresas rediseñan sus operaciones y modelos de negocio, los auditores deben buscar y adoptar modelos y tecnologías que les permitan realizar más rápido sus tareas, analizar mayores volúmenes de información y en forma más oportuna a sus clientes e incrementar el valor agregado a la organización en el desarrollo de sus funciones.
Una de las herramientas a utilizar por las funciones de auditoría es la inteligencia artificial.
El departamento de auditoría interna se redefinirá cuando incorpore la inteligencia artificial a sus procesos, esto solo será posible y exitoso cuando esta definición ayude a la organización a cumplir sus objetivos, añada valor a las áreas críticas y ayude a identificar los nuevos riesgos.
«Es el momento para que las universidades, los auditores y las compañías se asocien para afrontar juntos este cambio y construir las tecnologías que permitirán realizar las auditorías que la profesión, reguladores, clientes y demás partes interesadas requieren en el ambiente cambiante y altamente tecnológico de hoy en día», concluye Castaño Cruz.