Contaduría pública: el futuro financiero en nuestras manos – Roberto Carlos Torres Aguas

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  • Publicado: 23 enero, 2019

Inicia un nuevo año cargado de obligaciones fiscales y responsabilidades económicas y laborales en Colombia, así como de mayores oportunidades para el ejercicio de la contaduría pública.

No solo se debe centrar la atención en la Ley de financiamiento 1943 de 2018, pues temas como la facturación electrónica, la elaboración de los dictámenes del revisor fiscal bajo Normas de Aseguramiento de la Información –NAI– y la entrada en vigencia y aplicación de la NIIF 16 – Arrendamientos, merecen ser estudiados con la mayor rigurosidad.

En el ámbito contable y financiero están ocurriendo grandes cambios, hay que entender de donde vienen y por qué. Los nuevos marcos técnicos normativos tienen un impacto de fondo en los estados financieros, permiten generar información con otros enfoques: criterios financieros, gestión de riesgos y análisis de resultados; de manera que el profesional contable se ve obligado a estar evaluando la razonabilidad de las cifras obtenidas producto de la aplicación de estas normas.

La contaduría pública no es ajena a la transformación de la fuerza laboral, ni a los avances tecnológicos que se están desarrollando a nivel mundial. En la actualidad evidenciamos que se imponen los sistemas con bases de inteligencia artificial (híbrido hombre/máquina), sistemas consolidadores de información y bases de datos avanzadas que arrojan todo tipo de información en segundos. Lo anterior implica mayor preparación, y actualización permanente.

Para reducir costos y tiempos de ejecución, las organizaciones llevan a cabo la automatización de procesos. Esto demanda que el equipo humano desarrolle habilidades que le permitan hacer frente a los cambios (no quedarse rezagados, todo lo contrario: volverse más competentes).

Por otra parte, en cuanto a la comunicación entre entidades, se requiere el uso de un mismo lenguaje financiero. Este es uno de los objetivos de los nuevos marcos normativos, buscar la estandarización del proceso contable y que la información que se suministre a los usuarios sea útil y transparente, lo cual permita que se pueda leer e interpretar a nivel internacional. Así pues, en un contexto de globalización, la necesidad de información para conocer el rendimiento y desempeño de los negocios en cualquier lugar del mundo se hace latente por parte de los inversionistas (un motivo más para justificar la implementación de los Estándares Internacionales).

Para una efectiva toma de decisiones, se requiere que los estados financieros sean emitidos de forma oportuna, transparente y con valor predictivo, y que exista un estricto cumplimiento a los organismos de inspección, vigilancia y control, y a las demás entidades que soliciten información, como bancos y cámaras de comercio.

En Colombia se ha evidenciado una marcada incidencia de las normas fiscales en los procesos contables; sin embargo, a estas alturas, esto no debería ocurrir. Se espera que la información preparada bajo los nuevos marcos técnicos normativos haga de base para la realización de los ajustes fiscales pertinentes, de manera que al comparar una y otra información se puedan presentar diferencias, pero no se vea afectada ni la información alojada en los estados financieros ni las bases gravables para la liquidación de impuestos.

En cuanto a los organismos de regulación y normalización, se han venido impartiendo instrucciones por parte del Consejo Técnico de la Contaduría Pública –CTCP–, de la Contaduría General de la Nación –CGN–, de la Dian y de diferentes superintendencias, a través de decretos, resoluciones, circulares y orientaciones que permiten darle un tratamiento adecuado a los requerimientos que se presentan en las organizaciones y por parte de los profesionales contables.

Se seguirán emitiendo Normas Internacionales de Información Financiera de acuerdo con las revisiones que se hagan desde las normas actuales hacia las nuevas temáticas y el dinamismo de los negocios. Estas NIIF deberán ser implementadas teniendo en cuenta el cronograma de adopción y convergencia en cada país.

Próximos al cumpleaños número diez de la promulgación de la Ley 1314 de 2009, se evidencian avances en su implementación por parte de las organizaciones en los grupos 1 y 2; pero la labor no acaba, siempre habrá aspectos por mejorar.

Sobre el autor

Roberto Carlos Torres Aguas

Contador público, especialista en finanzas, diplomado en formación para la educación superior y diplomado en Normas Internacionales Contables e Información Financiera –NIIF–. Con conocimientos en sistemas informáticos; responsable y profesional en cada una de sus actuaciones, cumpliendo a cabalidad las normas legales vigentes y atendiendo los requerimientos emitidos por los organismos rectores.

Se ha desempeñado en la empresa privada y en la estatal, realizando actividades en las áreas contable, financiera, de auditoría y de revisoría fiscal. Dedicado a la investigación de temas contables, específicamente los relacionados con la implementación de NIIF en el entorno empresarial colombiano.



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