[Portafolio] Permiso para trabajar obtuvieron 2.760 menores en Colombia en primer trimestre de este año

  • Publicado: 2008/07/07
  • Última Actualización: 2008/07/07
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Fuente: Portafolio

Aunque el trabajo infantil está prohibido en Colombia y en el mundo, en algunos casos se les permite desarrollar actividades, especialmente artísticas, con previa autorización del Minprotección.

El año pasado 10.719 menores de edad en todo el país obtuvieron esta autorización. Sin embargo, si se compara la cifra de este año con el número de niños que trabajan en oficios del hogar (961.507 según datos oficiales), sólo representa el 0,5 por ciento.

Expertos explican que las solicitudes formales para que los menores puedan trabajar son pocas frente a la cantidad de niños que están laborando.

Las solicitudes para obtener el permiso de trabajo suelen incrementarse para la temporada de vacaciones, en especial durante el fin de año. A instancias del Estado, tal autorización aplica sólo para quienes superan los quince años y son menores de 18 años de edad.

Actividades relacionadas con la secretaría en oficinas y manejo de papelería están entre las más pedidas. Para otros rubros como la recreación infantil, la actuación y el modelaje también suelen presentarse solicitudes.

La resolución 1677 indica que está prohibido el trabajo en espectáculos públicos, en teatro, cine, radio, televisión y en publicidad y publicaciones de cualquier índole que atenten contra la dignidad y moral del menor. “Trabajos de modelaje con erotización de la imagen que acarrea peligros de hostigamiento sicológico, estimulación sexual temprana y riesgo de abuso sexual”, señala otro de los puntos de la norma para hacer referencia a la prohibición.

De otra parte, define que los adolescentes, entre 15 y 17 años de edad, que hayan obtenido título de formación técnica o tecnológica, expedido por el Sena, o por instituciones acreditadas por esa entidad, podrán ser autorizados para trabajar en la actividad para la cual fueron capacitados.

En ese caso, podrán ejercer libremente la respectiva ocupación, siempre que el contratante cumpla con lo establecido en los decretos 1295 de 1994 y 933 del 2003, en las resoluciones 1016 de 1989 y 2346 del 2007, así como en la decisión 584 del 2004 del Comité Andino de Autoridades de Seguridad y Salud en el Trabajo.

Esta última normativa hace referencia a que el empleador, previamente a la incorporación a la actividad laboral de niñas, niños y adolescentes, “deberá realizar una evaluación de los puestos de trabajo a desempeñar por los mismos, a fin de determinar la naturaleza, el grado y la duración de la exposición al riesgo, con el objeto de adoptar las medidas preventivas necesarias”.

Las estadísticas gubernamentales dan cuenta de cerca de dos millones de niños, niñas y adolescentes que trabajan en el hogar, el campo, comercio y la minería.

Oficios no permitidos

El listado de oficios o trabajos no permitidos para los menores, fue dado a conocer el pasado 16 de mayo en la resolución 1677, del Viceministerio de Relaciones Laborales, en la que señala cuáles son las actividades consideradas como peores formas de trabajo infantil.

La norma establece que ningún menor de 18 años podrá trabajar, entre otros rubros, en explotación de minas y canteras, como lustradores de calzado, en hogares de terceros, servicio doméstico, lavaderos, mensajeros, porteros, mecánicos, soldadores, carpinteros, ayudantes en montallantas e incluso en el comercio minorista o en plazas de mercado.

Sin embargo, las circunstancias de pobreza en que viven sus familias los obliga a desarrollar labores informales no permitidas.
La situación se presenta tanto en el campo como en los principales centros urbanos, donde ejercer un control resulta difícil para las autoridades civiles y de policía.

Así lo afirma Juan Benavides, un profesor de una escuela en una vereda en el departamento de Santander, quien manifiesta que en el mejor de los casos, a los niños les toca compartir la asistencia a clases con las actividades de siembra y recolección de productos agrícolas, pues es una forma de aportar a la economía familiar.

Benavides, quien se ha dedicado a la docencia por más de 25 años, dice que lo más difícil de su labor como maestro es mantener el interés de los estudiantes por aprender, ya que desde muy jóvenes el ‘apetito’ por la plata que reciben por sus jornales los lleva a preferir el trabajo antes que continuar aprendiendo.

“Se nota una deserción permanente, a tal punto que cada año hacemos fuerza para que no sobren profesores por cuenta de los pocos estudiantes que se inscriben. Además, los que siguen en la escuela tienen poco tiempo para estudiar. Eso lo observamos cada vez que hacemos evaluaciones académicas”.

Agro, campo abonado al trabajo infantil

Según la reciente resolución del Ministerio de la Protección, está prohibido que los menores de 18 años trabajen en actividades relacionadas con la agricultura, explotaciones agropecuarias, forestales y pesqueras con destino al mercado.

La asistente técnica de los programas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Colombia, Lida Mora, llama la atención sobre otro fenómeno. Se trata de los casos de niñas campesinas que son llevadas a las ciudades para trabajar en oficios domésticos, a cambio de sueldos injustos o con la ilusión de permitirles estudiar.

De la misma manera, en las principales ciudades del país se ha venido incrementando la mendicidad infantil, a través de menores de edad que son obligados por sus padres y familiares a pedir limosna, que luego es entregada a personas adultas. De acuerdo con los derechos de los menores, solo en contadas excepciones les está permitido trabajar.

Fuente: Portafolio