Las elecciones para la Junta Central de Contadores – Gustavo Adolfo López Diaz

Por: Gustavo Adolfo López Diaz
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Publicado: 29 de julio de 2010

Se llevaron a cabo las elecciones del representante de los Contadores Públicos ante la Junta Central de Contadores, por primera vez mediante votación directa, vía internet.

Es importante recordar que la Ley 1314 de 2009, incluyó varios apartes sobre ajustes institucionales; tocando a la Junta Central de Contadores y al Consejo Técnico de la Contaduría Pública. Anteriormente quienes votaban para estos dos organismos eran los gremios, ahora, para el tribunal disciplinario el gobierno dispuso que lo hagan directamente los Contadores.

Los resultados colocan al colega, líder de actualícese.com, JOSE HERNANDO ZULUAGA como ganador, con algo más de dos mil votos y quienes le siguieron fueron los colegas ALFONSO ESCOBAR BARRERA y ELKIN QUIROS, Presidente de la Federación Colombiana de Colegios de Contadores Públicos, en su orden.

Esta votación es desalentadora, deprimente, pues no alcanza a ser el 4% de los 159.000 contadores hábiles para votar y por tanto merece una especial atención.

¿DESPRESTIGIO O DESCONOCIMIENTO?

En primer lugar debe reconocerse que parte de la abstención tan alta es el desconocimiento que tienen la mayoría de los contadores sobre este proceso electoral. El gobierno convocó a estas justas electorales y apenas dio quince días para inscribir candidaturas y hacer campaña, pero no hizo masiva la invitación. La red no es suficiente para la cobertura que esto debe tener. Podría pensarse que los intereses rondaban las elecciones, pues la convocatoria se realizó un jueves y cerraban lunes y por supuesto requerían requisitos. Aún así los que alcanzaron a inscribirse fueron 29.

De otra parte el tiempo de campaña y divulgación fue escasísimo. Luego de inscritos los candidatos, los electores votamos una semana después.

Otra de las causales para la baja votación puede ser quizá un desprestigio de la Junta por ser entidad pública y que el año pasado fue objeto de un duro cuestionamiento por la intención de cobrar el cambio de tarjetas profesionales y más aún la lentitud con que atiende los procesos disciplinarios, muchos de ellos prescriben sin realizarse las preliminares.

Adicionalmente a esto, es evidente que la Junta por ningún medio informó cómo sería el procedimiento para votar y cuando los interesados ingresamos a la página nos encontramos con un módulo de validación con preguntas personales que muchos quizá no lograron recordar por lo anticuado de los datos y luego con un procedimiento que agotó la paciencia a más de uno.

LA UNIVERSIDAD Y LA PROFESION

Hechas estas apreciaciones iniciales, es importante reflexionar sobre el papel de la Universidad frente a la profesión. También los rectores de las instituciones de educación superior participaron en el proceso el 28 de los cursantes al tomar decisión sobre el otro delegado Contador en la Junta Central de Contadores. Más allá de este proceso, el trabajo en aula de cada docente tiene que reflexionarse, pues no solo es el ejercicio de la cátedra correspondiente con la alta responsabilidad que empeña el profesional, sino que también el docente debe construir profesión, las instituciones deben construir profesión desde sus espacios, los directivos deben construir profesión desde sus políticas educativas.

La profesión hace al profesional y por tanto es la profesión una cuenta por pagar para los profesionales. Cuenta que nunca se termina de pagar pues requiere del concurso de quienes la componen para crecer todos los días.

La Universidad es el espacio primario para construir profesión desde lo curricular y extracurricular. La generación y apoyo a colectivos estudiantiles libres de presión ni cooptados para eliminar los riesgos, tiene que ser un compromiso serio y verdadero de las instituciones. La promoción y realización permanente de eventos académicos intra y extramuros enaltece la profesión. Las instituciones no deben temer la crítica ni extirparla con la cooptación ni la intimidación. La crítica es la esencia de la vida universitaria y con su debate se construye profesión que procuran mejores personas y profesionales.

LOS PROFESIONALES Y LA PROFESION

No es discurso nuevo decir que en Colombia existen más de 80 agremiaciones profesionales y siempre se ha dicho que son más las personerías jurídicas de papel que organizaciones gremiales reales y activas en el fortalecimiento de la profesión.

Pues bien, quedó manifiesta esta realidad. A los profesionales no les interesa el gremio. Nunca se pudo concretar un proyecto de unión ni menos uno de unidad gremial. El proyecto de Colegiatura Profesional fue un fracaso más. Se constituyó la personería jurídica pero nunca tuvo el impacto que se esperaba. Terminó sumándose a los otros gremios de papel. Del proyecto de Colegiatura Única vía Congreso de la República no se volvió a saber a raíz de la expedición de la ley 1314 de 2.009.

Los gremios son verdaderas casas de caridad, salvo el que es apoyado por fuerzas ajenas a los intereses colombianos, las demás son paupérrimas. En el común de la gente un gremio es una entidad para prestar servicios y eso es una tremenda equivocación, puesto que los gremios se crean para defender intereses que les son comunes a unos oficios o profesiones, por tanto es el profesional el que está al servicio del gremio y no viceversa. Esto hace que los gremios sean entidades llenos de buenas intenciones y muy pocas acciones efectivas. Además debe reconocerse que los gremios se desgastaron por las discusiones centenarias alrededor del nacionalismo o no y la gran mayoría considera que esta discusión es innecesaria en el nuevo escenario de “convergencia” hacia estándares internacionales y en mi criterio, eso es una equivocación. La discusión aún está vigente, con sus correspondientes recontextualizaciones.

La profesión necesita de manera urgente profesionales que la rescaten del estatus bajo que tiene hoy por la proliferación de egresados, que en ejercicio a su derecho a la educación optaron por esta opción de vida, pero a la que infortunadamente llegaron en una situación económica crítica y los servicios profesionales son muy mal remunerados. Este tema de establecimiento de tarifas, debería, por lo menos agitar las banderas gremiales, sin dejar de lado toda disertación filosófica y política sobre la presencia de la Contaduría, la contabilidad, la auditoria, el control en una sociedad. Temas de fondo que no se abordan en las aulas universitarias.

Los contables no fueron formados en un marco de generación de procesos colectivos y defensa de las ideas, su paso por las aulas estuvo marcado por la maquiavélica visión del “divide y reinarás”.

Hay ausencia total de pertenencia a la profesión y ese debe ser un eje fundamental sobre el que se debe trabajar incansablemente, bajo el verdadero concepto de gremio.

GOBERNANZA DE LA PROFESION

En este escenario, los organismos de la profesión, que muchos colegas ni siquiera saben que existen o cuáles son sus funciones o incluso los confunden con un gremio; por ejemplo, muchos consideran a la Junta Central de Contadores un gremio y al Consejo Técnico no lo conocen.

La Junta Central de Contadores surge en Colombia producto de disputas y luchas gremiales. El decreto 2373 de 1.956 le dio origen a este Tribunal Disciplinario y registral de los Contadores Públicos durante el nacimiento de los dos gremios contables de mayor representatividad de la época, que en el transcurrir de los años han marcado las luchas intestinas profesionales hasta el día de hoy.

Esas luchas han generado conflictos permanentes por el poder, que cuando es alcanzado, los lideres olvidan el compromiso colectivo y obtienen beneficios de carácter particular o cerrado al círculo de confianza, lo que deslegitimó cualquier proceso gremial en la búsqueda por las posiciones de toma de decisiones para el gran conjunto.

Entre los mismos líderes de los gremios se presentaron serias divisiones por el afán de protagonismo y demostración del área de influencia en los profesionales seguidores a uno u otro, tipo caciquismo electoral.

LAS GARANTIAS ELECTORALES Y LA CAMPAÑA

Especial capítulo merece este proceso electoral, que por ser el primero no será ajeno a la mirada de la evaluación logística y jurídica.

Desde el punto de vista logístico, resulta bastante intrigante lo apretado de la decisión de la convocatoria a elecciones, sin la difusión necesaria para que el evento se masifique. Decir que se convocó en un periódico de amplia circulación nacional no es en ningún momento garantía de que el público objetivo lo conozca y lo entienda. Puede que sea un cumplimiento de una formalidad jurídica pero no impacta la realidad, no genera acción masiva.

El proceso fue desastroso. Muchos colegas desistieron por la lentitud de la página, por las preguntas antiguas, por desconocimiento del procedimiento, por la falta de claridad en las instrucciones de la votación (en la misma página).

No hubo la suficiente claridad para que el elector ejerciera su derecho. No existió pedagogía electoral. Quiero creer que fue la falta de experiencia en eso.

La campaña no permitió masificar los candidatos y sus propuestas y existió clara falta de garantías y equidad en los mecanismos de la publicidad.

Desde lo jurídico deberá revisarse el cumplimiento de las garantías para el ejercicio al voto que contempla la Constitución Nacional, que en Colombia tiene reglamentaciones para que estos derechos sean efectivos.

Principios como democracia representativa y participativa son pilares fundamentales en un Estado Social de Derecho.

SUPLENCIA

No es correcto que la suplencia la obtenga quien alcance la segunda votación, pues eso sería como decir que el Presidente de la República es el primero en votos y el Vicepresidente el segundo. Es una ilógica programática, política e ideológica.

Las candidaturas deberían ser con el sistema  de planchas compuestas por el principal y suplente, de tal forma que el suplente, en caso de ausencia parcial o total, persista en las propuestas del principal, que se supone están identificados en lo fundamental.

Lo cierto es que hemos asistido a la primera votación directa de los Contadores Públicos y es el primer paso para generar cambios en la cultura contable frente a la representatividad en los organismos de la profesión.

GUSTAVO ADOLFO LOPEZ DIAZ

Contador Público. Especialista en Revisoría Fiscal

Universidad Mariana, Aspirante a Especialista Gerencia Tributaria y Auditoria de Impuestos – Universidad Libre de Cali, Gerente de ACTIVOS LTDA – Pasto, Revisor Fiscal Nacional de la Federación Colombiana de Colegios de Contadores Públicos, Docente I.U. CESMAG – Pasto

tavolodi@hotmail.com

29 de julio de 2.010

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Última actualización: 07/30/2010 | Volver al inicio de esta sección
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