Para no creer – Gabriel Vásquez Tristancho

  • Publicado: 04/22/2013
  • Última Actualización: 04/22/2013
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Gabriel Vásquez Tristancho

El CREE, con nombre de contribución pero que en realidad es un impuesto, nace con la noble idea de disminuir los costos de nómina de las empresas con empleo formal, al proponer que una parte del  impuesto a la renta de antes de la Ley 1607 de 2012 que estaba en el 33% tarifa nominal, se separe en dos componentes: 1- 25% como impuesto a la renta y 2- 8% como CREE que temporalmente será del 9%.

Lo que planea es que una vez las empresas dejen de pagar los componentes de parafiscales correspondientes al SENA y al ICBF (Mayo de 2013) y la seguridad social por salud (1 de enero de 2014) de los trabajadores que devenguen menos de 10 salarios mínimos mensuales, el gobierno deberá disponer los recursos económicos para atender estas instituciones y la manera de tener la tesorería mes a mes es mediante el mecanismo de la retención.

Hasta aquí la teoría funciona: Menos costos para las empresas por el empleo formal y se asegura la caja para la educación la niñez y la salud.  Pero, vienen los problemas operativos y logísticos.

La retención en la fuente se propone por actividades económicas y con tres tarifas de retención del 0,3%, 0,6% y 1,5% sobre los pagos o abonos en cuenta susceptible de incrementar el patrimonio de los contribuyentes del CREE.

La actividad económica principal será aquella que haya generado el mayor valor de los ingresos operacionales en el período gravable a declarar, pero el proyecto de reglamento del CREE establece que se utilizará independiente de su actualización en el RUT.  Aquí hay una fuente de error que generarán cualquier cantidad de sanciones.

Mientras las empresas se aprenden las actividades económicas que van desde el 0111 al 9900 para poder retener correctamente, habrá miles de errores en el concepto y por supuesto en las tarifas.  Habrá posibilidad de devolver lo retenido en exceso o indebidamente con similar procedimiento que existe para las retenciones de renta e IVA.

Frente al gran objetivo de aumentar el empleo formal,  lamentamos tener pronóstico reservado debido a que todos los antecedentes de incentivos fiscales en esta materia fueron fallidos.

Lo que sí podría suceder es que al tener una caja centralizada de los recursos del SENA, ICBF y la salud, habrán posibles deterioros de las necesidades reales de las regiones y de esto se tienen antecedentes nefastos. Como me enseñó mi maestro el Doctor Alfonso Gómez Gómez, atentar contra las regiones es atentar contra la estabilidad económica del país.

Para no CREEr que los empresarios  puedan reducir costos de parafiscales y salud y que dichas instituciones serán preservadas en el tiempo.

Cordialmente,

Gabriel Vásquez Tristancho
Columnista Vanguardia Liberal
Latin America Tax Partner – Baker Tilly
E-mail: gvasquez@bakertillycolombia.com