El arte de valorarse. Segunda parte – Flor Ángela Mesa Cárdenas


7 diciembre, 2015
Este artículo fue publicado hace más de un año, por lo que es importante prestar atención a la vigencia de sus referencias normativas.

Sumado a lo expuesto en la primera parte, existen colegas corruptos que mancillan el buen nombre de la profesión, eligiendo su interés personal, faltando a su ética, distorsionando lo que es la fe pública y que cobran solo por la firma sin desarrollar el trabajo en forma profesional, causando perjuicio en la honra, imagen, y honor de los contadores íntegros que son la gran mayoría.

Es totalmente comprensible la tristeza, frustración, enfado, estrés, cansancio de un gran porcentaje de los profesionales de la Contaduría. Cualquier ser humano en una situación similar se sentiría igual, al no contar con una remuneración acorde a sus talentos, dedicación y profesionalismo que sea valorado y reconocido por su entrega al trabajo, por parte de los empresarios.

Lo peor está en que no recibe el apoyo de una poderosa unidad gremial que defienda sus condiciones de trabajo, su dignidad, su remuneración salarial y sus honorarios.

Con una de las contabilidades tributarias tan cambiantes –una o dos reformas por cada período de gobierno–, con gerencias que no perciben la complejidad del proceso contable, o lo que significa la implementación de las normas internacionales, no proporcionan recursos humanos y tecnológicos adicionales necesarios, debiendo desarrollar esta nueva labor con el mismo equipo. Con superiores que tienen la creencia que “el que se quede más en la oficina es el más comprometido” y que te juzgan cuando sales a la hora estipulada, o te ponen trabajo justo a la hora de salir, sin entender que las personas que no tienen equilibrio de vida (familia, trabajo, diversión, descanso, tiempo personal) van a sufrir fatiga física y mental y por más que quieran no va a poder rendir igual.

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Es tanta la responsabilidad y dedicación de un contador que pone la empresa por encima de su propia vida, y les impide pensar en sí mismos. Esta situación debe cambiar de manera urgente y prioritaria.

¿Debido a qué, un empresario se atreve a ofrecer salarios u honorarios tan bajos como está sucediendo actualmente?
¿Debido a que, todo esto estará pasando?
¿Qué debería suceder para que esto cambie?
¿Qué tendría que pasar?
¿Cuál es el valor de la salud, la familia, el dormir bien, el tiempo para sí mismo, la dignidad?
¿Cuál es el valor de ver a los hijos crecer, acompañarlos o de tenerlos en los brazos?
¿Cuánto valen todos los sacrificios y esfuerzos que se tuvieron que hacer para sacar la carrera adelante?
¿Cuánto vale defender los derechos propios?
¿Cuánto vale darle postura a la profesión y a los profesionales que ejercen la Contaduría Pública?
¿Cuánto vale creer en sí mismo?
¿Cuánto vale perder el miedo?
¿Cuánto vale ser una fuerza, un equipo, trabajar juntos por el bien de todos los miembros de la comunidad contable?
¿Cuánto vale la vida?…

Tal vez haya algo más profundo que está sucediendo…

El arte de valorarsePrimera parte

Atentamente:

Flor Ángela Mesa Cárdenas
Floranmesa.ganb@gmail.com

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Última actualización:
  • 7 diciembre, 2015
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