El “maquillaje” de los Estados Financieros y las Normas Internacionales de Auditoría – Vladimir Martínez R.

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  • Publicado: 11 febrero, 2016

La Norma Internacional de Auditoría 240 presenta las responsabilidades del auditor con respecto al fraude en auditorías de estados financieros, y explica cómo deben aplicarse las Normas de Auditoría 315 y 330 para el manejo de riesgos de errores de importancia relativa. Igualmente ofrece una guía al auditor para proceder y plantea qué procedimientos debe aplicar cuando se encuentra en situaciones que son motivo de sospecha o se determina que hay fraude.

El auditor, de acuerdo con la Norma Internacional de Auditoría 240, debe identificar y evaluar los riesgos de errores de importancia relativa debidos a fraude en los estados financieros, obteniendo la evidencia suficiente para diseñar e implementar los procedimientos necesarios y responder de manera apropiada.

Cuando hablamos de fraude lo relacionamos con un concepto que tiene implicaciones legales; sin embargo, el auditor no hará consideraciones legales de si ha ocurrido un fraude: el auditor lo entenderá como la causa de errores intencionales de importancia relativa en los estados financieros. De esta manera podrá establecer errores que son resultado de información financiera fraudulenta, y errores que son resultado de malversación de activos. El fraude puede presentarse como resultado de la presión que ejercen terceros sobre la administración o empleados para cumplir con metas establecidas, sobrepasando el control interno y principios y valores.

La administración y/o encargados de la entidad tienen la responsabilidad de la prevención y detección de fraude. La administración debe considerar que existe la posibilidad de que se sobrepasen controles o haya influencias que puedan afectar el proceso de la información financiera, donde se manipule la información presentando información falsa en los estados financieros. Es por esto que la entidad debe enfocarse a la prevención del fraude, lo que puede reducir la posibilidad de que se presente, para lo cual debe crear controles en las diferentes áreas. Una manera efectiva es inculcar una conducta ética, actuar bajo los principios tanto personales como profesionales, creando así una cultura de honestidad e integridad en el personal.

De acuerdo con las Normas Internacionales de Auditoría, el auditor debe obtener una seguridad razonable de que los estados financieros como un todo se encuentren libres de representaciones erróneas de importancia relativa debidas a fraude o error, trabajando bajo los principios fundamentales del código de ética, y con juicio y escepticismo profesional. Sin embargo, siempre existe una posibilidad de que no se puedan detectar por completo las representaciones erróneas, y es mayor el riesgo de no detectar un error resultado de fraude, que un error por equivocación, debido a que cuando se trata de información financiera fraudulenta se presentan acciones más sofisticadas para ocultarla, como lo son la falsificación, no registro de transacciones, colusión, omisión intencional, alteración de registros e incluso errores intencionales dentro del fraude. Cuando se trata de malversación de activos, lo que implica robo de activos de la entidad, pueden presentarse desfalcos, robo de activos físicos o propiedad intelectual, pagos por bienes y servicios no recibidos y uso de activos para fines personales.

El auditor debe ayudarse de aspectos como la pericia del perpetrador, frecuencia y extensión de la manipulación, grado de colusión, entre otros, para detectar el fraude; además puede ayudarse de su experiencia para detectar los aspectos importantes durante la auditoría que presenten más riesgo de tener errores de importancia relativa debida a fraude. Cuando se encuentra involucrada la administración en el fraude, es más difícil para el auditor detectarlo, debido a que la administración tiene contacto directo con los estados financieros, y hay más riesgo de que se presente información fraudulenta y que se sobrepasen procedimientos de control; es por eso que se identifica como un riesgo de importancia relativa. En este aspecto las Normas Internacionales de  Auditoría están diseñadas para ayudar al auditor a detectar y evaluar estos riesgos.

Fraude en los estados financieros

El fraude en los estados financieros consiste en la publicación intencionada de información falsa en cualquier parte de un estado financiero.

Diferencias entre fraude y error según las Normas Internacionales de Auditoría:
– Los errores no son intencionales.
– El fraude es intencional.
Unos estados financieros fraudulentos pueden hacer que una persona interesada en los estados financieros tome decisiones erradas. Ejemplo: estados financieros en donde se muestran utilidades cuando en la realidad la compañía está generando pérdidas significativas, pueden hacer que un tercero decida invertir en una compañía o que un banco apruebe un crédito.

De acuerdo con el Manual de Fraude Corporativo publicado por la Asociación de Examinadores Certificados de Fraude, existen cinco categorías de fraude en los estados financieros:

  • Ingresos ficticios.
  • Diferencia en el tiempo de reconocimiento de los ingresos.
  • Estrategias para esconder obligaciones y gastos.
  • Revelación insuficiente o impropia.
  • Valuación de activos impropia.

Normalmente los fraudes financieros buscan desorientar a inversionistas, acreedores, accionistas, al Estado y a la sociedad en general, distorsionando los estados financieros generalmente en dos sentidos:

1) Aparentar fortaleza financiera

Cuando existe presión de mostrar buenos resultados es probable que algunas compañías opten por manipular sus estados financieros (“maquillar” estados financieros).

Normalmente las empresas que buscan aparentar fortaleza financiera lo hacen con el fin de mostrarse atractivas a terceras partes, tales como inversionistas, bancos, proveedores, entre otros.

Para aparentar fortaleza financiera las empresas fraudulentas tienden a:

Sobre – Valorar

Sub – Valorar

Activos

Pasivos

Ingresos

Gastos

2) Aparentar debilidad financiera

Normalmente las empresas que buscan aparentar debilidad financiera lo hacen con el fin de pagar menos impuestos.

Para aparentar debilidad financiera las empresas fraudulentas tienden a:

Sobre – Valorar

Sub – Valorar

Pasivos

Activos

Gastos

Ingresos

Algunas formas de “maquillar” los estados financieros

A continuación presentamos algunas de las formas más comunes de maquillar estados financieros, para que sean tenidas en cuenta por los auditores dentro de su auditoría de fin de año. Esta lista no pretende abarcar todas las situaciones; nuestro objetivo es que ayude como una guía para detectar situaciones que pongan en riesgo el trabajo del auditor.

Aparentar fortaleza financiera

  • Falsificación de documentos soporte del disponible y/o las inversiones para mostrar su existencia (extractos bancarios, títulos, etc.).
  • Mostrar saldos por cobrar que no son recuperables.
  • No retirar la totalidad del costo del producto de los inventarios al momento de la venta (el valor del inventario queda sobreestimado).
  • Mostrar inventario dañado, obsoleto o de lenta rotación, como inventario disponible para la venta.
  • Mostrar inventario de terceros como si fuera inventario de la compañía.
  • Mostrar propiedad, planta y equipo que no existe o que no es de propiedad de la compañía.
  • No revelar situaciones de importancia para la toma de decisiones en las notas a los estados financieros.
  • Mostrar propiedad, planta y equipo dañado u obsoleto como si estuviera en buen estado.
  • No aplicar depreciación a la propiedad, planta y equipo o aplicarla en porcentajes menores.
  • Capitalizar costos y gastos que no cumplen con características de diferidos.
  • Esconder pasivos (préstamos bancarios, cuentas por pagar a proveedores, provisiones por demandas en contra, pasivos laborales, etc.).
  • Ventas ficticias con compañías vinculadas u otras compañías reales o ficticias.
  • Traer ingresos del período posterior.
  • Facturar y no entregar productos.
  • Estimados de ingresos por encima de la realidad.
  • Esconder las devoluciones en ventas.
  • Registrar ventas antes de su finalización.
  • Trasladar gastos a períodos posteriores.
  • Clasificar activos de largo plazo como activos de corto plazo.
  • Clasificar pasivos de corto plazo como pasivos de largo plazo.
  • Entre otras.

 Aparentar debilidad financiera

  • No registrar la totalidad de las ventas.
  • No registrar la totalidad de los activos.
  • Registrar gastos y pasivos ficticios.
  • Registrar gastos de otros períodos en el período corriente.
  • Transacciones fraudulentas con “compañías de papel” o compañías vinculadas.
  • Entre otras.

Elaborado por:

Vladimir Martínez

Sobre el autor

Vladimir Martínez R.

Contador público (Universidad Santo Tomás), especialista en Administración de Empresas (Universidad del Rosario), con más de 15 años de experiencia en consultoría de negocios y auditoría financiera, adquirida en firmas de auditoría internacionales, KPMG y PWC.

Director de www.auditool.org, una Red Global de Conocimientos de Auditoría y Control Interno.



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