Exceso de ‘Facultades’ de Contaduría Pública, un problema latente de la profesión

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  • Publicado: 5 junio, 2009

Desde el punto de vista de la academia, lo importante es el aprendizaje de los estudiantes y no la rentabilidad de los programas. Sin embargo, los recién egresados de la carrera ven falencias en el sistema educativo dirigido hacia la Contaduría Pública. Aquí, sus impresiones.

Cuando un recién egresado sale del cascarón universitario se enfrenta a la alta competitividad laboral y a la hora de buscar trabajo seguramente se encuentra con obstáculos. Tiene en su mente que tendrá que competir con sus colegas, luchar por un sueldo y abrirse un espacio para ser reconocido en su campo y, por supuesto, no quedarse en los conocimientos universitarios sino que deberá seguir educándose.

Y mientras la preocupación de un estudiante de Contaduría Pública como Brando Moreno Ballutt pasa por la parte económica con una afirmación contundente como, «los honorarios de un Contador se parecen la Retención en la Fuente de otros»; Elena, quien se inicia en la profesión como Auxiliar Contable, ya está pensando en invertir su dinero en su propio negocio o en ser tecnóloga, porque «el panorama es desalentador».

Otros como Alejandro Cuartas Valencia, quien es egresado de la Universidad Cooperativa de Colombia de Manizales, está en trámites para obtener su tarjeta profesional, tiene grandes expectativas. «Son muchas y muy buenas frente a la profesion, pues en el tiempo que llevo como Auxiliar Contable he visto un gran campo de accion y desarrollo de la Contaduría Pública en nuestro país».

«La profesion desde la academia se ve con mucho campo de acción, debido al pénsum que se maneja y a la calidad de profesionales que enseñan las diferentes materias. Los malos comentarios o hechos ocurridos son por la falta de profesionalismo y ética por parte de las personas, y no por falta de calidad en las universidades», concluye Alejandro.

Pero uno de los mayores problemas por los cuales pasa la profesión contable es la parte educativa. En la Universidad, con el pasar de los profesionales, se construye al profesional. Quienes estudiaron Contaduría Pública, en el mismo instante de la graduación comienzan a soñar con ubicarse en el campo laboral y demostrar todos los conocimientos adquiridos. Entonces, ¿están bien encaminadas las facultades de Contaduría Pública colombianas?

«Lamentablemente la academia no mide el impacto que causa el hecho de que cada día se sumen mas profesionales a la colegiatura de la Contaduría Pública. No existen filtros para asignar cupos y en mi concepto, se volvió un negocio», así lo afirma Luz Mery Granados, Contadora Pública quien se graduó hace dos años de la Universidad.

Luz Mery siempre recuerda la anécdota de una compañera a quien obligaron a estudiar una carrera con «vía financiera» y su dedo, en el momento de la búsqueda, apuntó Contaduría Pública. «Es doloroso para mí que nuestra profesión esté en manos de personas que no tiene madurez para determinar su futuro con responsabilidad o porque piensan que es lo más fácil de estudiar», agrega.

Otra opinión que respalda la de Luz Mery es la de Jonás Aristizábal quien hace un año se graduó y piensa que «hay que mejorar el proceso de selección, para evaluar si se tiene el perfil adecuado. Para lograrlo se pueden hacer entrevistas con cierto grado de complejidad y pruebas psicotécnicas encaminadas a la profesión».

Otro problema que va de la mano con la parte de la academia es la proliferación de lugares donde se pretende enseñar Contaduría Pública. «Hay una gran cantidad de oferta. En Montelíbano, Córdoba, han llegado cuatro universidades y las únicas carreras disponibles son Administracion y Contaduría Pública. Tenemos 100 Contadores por año, por 10, son 1000, para una población de 55.000 habitantes, con un promedio de 500 empresas medianas y una grande, y mas de 300 estudiantes. Con este panorama se ve muy difícil». Así lo manifiesta uno de nuestros usuarios.

Lo anterior lo aprueba Jairo Orlando Villabona, Coordinador del Programa de Contaduría Pública de la Universidad Nacional de Colombia. «La proliferación de facultades de Contaduría que se abren en cualquier parte sin contar con la calidad requerida es un grave problema. En lo único que piensan es en el negocio. Por eso, el Gobierno debe establecer algún tipo de acreditación profesional que proteja nuestra profesión», afirma.

Para Villabona también deben evaluarse aquellos sitios en donde se ofrecen más de cinco cursos en un mismo semestre, ya que esto va en detrimento de la calidad. «En muchos casos se hacenn llamar Fundaciones, Cooperativas o Entidades Sin Ánimo De Lucro, pero si se analiza a fondo, los dueños son unos pocos que de alguna manera se benefician solo ellos. Es preciso aclarar que no es el caso de todas las instituciones».

Es aquí entonces que el Estado debe entrar a revisar y evaluar a través del Ministerio de Educación o el ICFES, cuántos profesionales se necesitan por carrera y no dejar que arbitrariamente se vayan abriendo programas sin ningún tipo de planeación, lo cual no va a conducir a nada.

Un comentario final…

«Nuestros colegas deberían convencerse que pagaron lo mismo que otros profesionales, que trasnocharon igual, que dejaron de lado su vida social. Nos costó lo mismo que a los médicos, abogados, economistas, entonces, ¿por qué no la valoramos nuestra profesión?» – Luz Mery Granados.

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