Empleo de calidad con derechos y protección social es la llave maestra para la igualdad


4 abril, 2016
Este artículo fue publicado hace más de un año, por lo que es importante prestar atención a la vigencia de sus referencias normativas.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, afirma que en América Latina se deben generar más empleos de calidad, con derechos y protección social, y proteger el gasto social, que muestra una merma en su ritmo de crecimiento.

Según el informe Panorama Social de América Latina 2015, presentado en marzo del 2016, las tasas de pobreza e indigencia medidas por ingresos se mantuvieron estables en América Latina en 2014 respecto al año anterior, y se estima que ambas se habrían incrementado en 2015. Por tal motivo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe –CEPAL– pidió proteger los avances logrados en años recientes e impedir retrocesos sociales ante un escenario de menor crecimiento económico.

“en 2015 la tasa regional de pobreza habría aumentado a 29,2% de los habitantes de la región –175 millones de personas– y la tasa de indigencia a 12,4% –75 millones de personas–.”

El número de personas en situación de pobreza creció alrededor de dos millones en 2014 en comparación con 2013, alcanzando 168 millones de personas, de los cuales 70 millones estaban en la indigencia, informó la CEPAL. Según las proyecciones del organismo, en 2015 la tasa regional de pobreza habría aumentado a 29,2% de los habitantes de la región –175 millones de personas– y la tasa de indigencia a 12,4% –75 millones de personas–.

El aumento de la cantidad de personas pobres en 2014 se produjo básicamente entre los pobres no indigentes, y fue consecuencia de dispares resultados nacionales, elevándose en algunos países y disminuyendo en un número importante de estos, explica el documento.

“Si queremos lograr el primer objetivo de desarrollo sostenible, que llama a poner fin a la pobreza en todas sus formas, América Latina debe generar más empleos de calidad, con derechos y protección social, cautelar el salario mínimo y proteger el gasto social, que muestra una merma en su ritmo de crecimiento”, sostuvo Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL.

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“Urge explorar nuevas fuentes y mecanismos fiscales de financiamiento que hagan sostenible la política social y los avances alcanzados en el último decenio”, enfatizó la alta funcionaria al recordar que entre 2002 y 2012 la pobreza se redujo 15,7 puntos porcentuales.

A comienzos de los años noventa el gasto social se situaba en 12,6% del PIB de la región como promedio ponderado, aumentando a 19,5% del PIB regional en 2013-2014.

El incremento del gasto social como porcentaje del PIB obedece, en primer lugar, al crecimiento del gasto en seguridad social y asistencia social, seguido de educación y salud.

De acuerdo con las estimaciones del organismo, en la mayoría de los países de América Latina el llamado bono demográfico –período en que la población en edad de trabajar crece más rápido que la población dependiente– seguirá vigente durante los próximos 15 años, lo que abre oportunidades de inversión en áreas como educación y salud. No obstante, la magnitud de este bono proyectado hacia 2030 es inferior a la observada en los últimos 15 años, y varios países están cerca de terminar la etapa positiva de la transición demográfica para iniciar una fase de incremento de costos producto del envejecimiento de la población.

En el estudio, la desigualdad también es medida según los resultados de escolaridad en los diferentes tramos de ingresos de la población. «Así, a pesar de los importantes avances registrados en acceso y conclusión, en especial en la educación primaria y secundaria, persisten brechas significativas: mientras un 80% de los jóvenes de 20 a 24 años del quintil de mayores ingresos habían concluido la secundaria en 2013, solo 34% de las personas de igual edad del quintil de menores ingresos tuvieron el mismo logro», afirma Bárcena.

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Las desigualdades, plantea la CEPAL, se hacen más patentes al cruzar otras variables. Si se miden, por ejemplo, los ingresos laborales mensuales promedios según sexo, raza, etnia y años de escolaridad, se observa que los ingresos laborales medios de los hombres no indígenas ni afrodescendientes cuadriplican a los de las mujeres indígenas y duplican a los de las mujeres afrodescendientes.

El 80% de los ingresos totales de los hogares latinoamericanos provienen del trabajo. Por ello, el empleo de calidad, con derechos y protección social, “es la llave maestra para la igualdad, eje de la integración social y económica, y mecanismo fundamental de construcción de autonomía, identidad, dignidad personal y ampliación de la ciudadanía”, señala Bárcena.

En toda la región, agrega la CEPAL, deben persistir los esfuerzos de promoción del trabajo decente, entre estos, los de formalización del empleo y de las empresas, de fortalecimiento de los salarios mínimos y de acceso a la protección social, en los que se incluya la igualdad de género como objetivo transversal.

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